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Córdoba

La otra pasión de Esteban Dómina

Reconocido como político, Esteban “Tito” Dómina es actualmente concejal de la ciudad por UPC. Su otra pasión también es pública: la historia y la escritura.

Por Fabricio Esperanza

Enumerar los cargos que llenan la foja de servicios de Esteban Dómina en la política cordobesa llevaría gran parte de esta introducción. A modo de presentación, basta decir que actualmente es concejal de UPC y que antes de eso, entre otras ocupaciones, fue diputado nacional y provincial y ministro de Finanzas.

Pero el “Tito”, como lo conocen todos, también se destaca públicamente por una pasión que se encarga de alimentar desde sus épocas de estudiante: el interés por la Historia de Córdoba, sus personajes, acontecimientos, nombres olvidados y, dentro de eso, su búsqueda de casos que estremecieron la sociedad de sus respectivas épocas. Historia Mínima de Córdoba, La misteriosa desaparición de Martita Stutz, el caso Yalovetzky, el caso Penjerek, Los Pujadas y Las promesas del general, son sólo algunos de los libros que integran su producción.

En una charla amena con Día a Día, cuenta cómo nacieron y mucho más.

–¿La Historia es su otra pasión?
–La Historia, la lectura y la escritura. Forman parte de un todo: no puede escribir quien no lee.

–Usted es contador, y no hay muchos casos de gente de números que se dedique a escribir. ¿Cómo fue ese proceso?
Jaja, sí es cierto. Lo que pasó es que en su momento tomé la decisión de estudiar esa carrera por una cuestión laboral. En esos tiempos se consideraba que ofrecían más oportunidades. Ojo, me gusta la Economía, y esta afición por la Historia se dio paralelamente y a temprana edad. En el secundario, además de los libros de la colección Julio Verne, yo tenía como libros de cabecera los textos de Historia.

–En sus ediciones toma personajes históricos y casos policiales. ¿Qué le atrae más?
–Los casos policiales me atrajeron para reflejar el contexto histórico de la época, y que el lector pueda asomarse a través de un caso resonante a lo que pasaba en esos tiempos. También me atraen episodios o personajes de Córdoba que a mi entender estaban relegados, como Santiago Derqui, que fue el primer presidente constitucional argentino, cordobés de pura cepa, y sin embargo fue ninguneado por la historia oficial.

–¿Cómo se hace el tiempo para escribir y sobre todo investigar?
SEnDAl tiempo uno se lo hace. A los casos policiales prácticamente hubo que reconstruirlos de cero. Fueron horas en los archivos y en la Biblioteca Mayor. Con el caso de Martita Stutz, justo se dio un paréntesis en mi actividad política; en otros casos, estando en Buenos Aires aproveché que la Biblioteca del Congreso, funciona las 24 horas.

–Si tuviera que elegir un personaje de Córdoba, ¿quién sería?
–Yo escribí sobre el General Paz, también hablamos de Derqui, de Ramón Cárcano, a quien no se lo tiene muy presente. Hay muchos, Córdoba es muy rica en ese sentido. José Javier Díaz, el primer gobernador que pudieron elegir los cordobeses en 1815, la gente apenas si lo tiene, por la calle.

–¿Tiene algo pendiente?
Este año le di forma a un material sobre la Independencia, un tema que siempre me apasionó. Y de Córdoba, la década del 30 fue una época en la que ocurrieron muchos episodios policiales interesantes, operaba la mafia, por eso quiero trabajarlo. Yo redescubro esa década escribiendo sobre Martita Stutz.

–¿Qué es lo que más le llamó la atención de sus investigaciones?
–La conexión de hechos policiales, con la política. Al caso Stutz le entro desde lo policial, pero descubro un suceso político: estuvo involucrado Amadeo Sabattini, que era gobernador; su ministro de Gobierno, Santiago del Castillo, también gobernador; y aparece jugando como abogado nada menos que Deodoro Roca. Con Yalovetzky lo mismo, una familia asesinada en barrio San Martín, y aparece el gobernador Zanichelli, que el pobre rengo tenía diez mil problemas y tuvo que lidiar con eso.

–¿Lee autores de ficción, novela negra por ejemplo?
–Sí, claro, leo mucho. Pero en mi caso inciden mucho dos autores: en el estilo, Ernest Hemingway; y Rodolfo Walsh, un escritor de culto, un espejo al que trato de mirar aunque esté muy lejos de eso.

–¿Qué le dio más satisfacciones: la escritura o la política?
Es distinto. Hubo etapas de la política que fueron muy satisfactorias, y no ésta precisamente. En cuanto a la escritura, tiene de lindo eso de poder compartir lo que uno ha ido juntando toda su vida, traducido a un lenguaje sencillo. Don Efraín Bischoff me decía: “Usted no macanee, si no está seguro de algo, no lo ponga; y escriba sencillo”.

Esteban Dómina nació en Las Varillas, en 1952, y terminó con medalla de oro el colegio. Tuvo varios cargos electivos y hoy ocupa una banca en el Concejo Deliberante representando a Unión Por Córdoba. Publicó una docena de libros.

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