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Córdoba

La otra pasión de Carlos Sabagh

El doctor Carlos Sabagh les dice a los cordobeses cómo alimentarse bien, pero su otra especialidad tiene que ver con el corazón y los colores: es hincha perro de Instituto.

Por Fabricio Esperanza

“Yo nací en el querido barrio de Alta Córdoba: Lavalleja 2034, a una cuadra de la plaza. Por supuesto que mi viejo, mis tíos, bah, todos en la familia eran hinchas de Instituto, de manera que soy de La Gloria desde la cuna. Es algo hermoso, estas cosas tienen el sabor de lo que es único, porque no se cambian nunca”, dice el doctor Carlos Sabagh, 57 pirulos, especialista en alimentación, hombre omnipresente en los medios cordobeses y de asistencia perfecta en cada partido que se juega sobre el césped de Alta Córdoba. Después del consultorio y los estudios de televisión y radio, el otro hábitat natural de este flaco alto y de cabellera a medio cosechar es la tribuna roja y blanca del estadio Juan Domingo Perón, la casa de Instituto. Y la del doctor también.

–¿Se considera fanático, se hace mucha mala sangre?
–Ahora no tanto, pero hace unos años sí… yo no dormía. Yo he faltado a festejos familiares, adelanté el regreso de congresos médicos para poder ir a la cancha. A mí me hacía mal en serio, y mi hijo me superó en eso y mi nieto lo superó a mi hijo. Hemos llegado de partidos con una alegría que es imposible de contar, como la final con Almagro, y también destruidos.

–Dice que ahora no tanto. ¿Por qué bajó los decibeles?
–Y, viste que dicen que cuando uno es joven es incendiario, y cuando es grande se transforma en bombero. Pero también hice un clic cuando tuve la mala experiencia de haber estado un año en la dirigencia. Eso me provocó una decepción grande porque vi cosas feas, que cuando sos hincha no las ves. Renuncié al poco tiempo, hay demasiados egos dando vueltas y eso no le hace bien a un club.

–No le esquiva a la polémica. Se trenzó lindo en lo de Rony por el pase de Caranta a Talleres.
–Sí, no tengo problema. Aparte, en los espacios que ocupo, tanto en lo de Rony como con el Lagarto, incluso con Gustavo Tobi en el noticiero, hay lugar para ese chichoneo. Y es lindo, porque forma parte de ese folklore hermoso del fútbol: la cargada, el gaste. Siempre dentro de lo permitido, sin llegar al insulto. Ese día, yo defendía la postura de los hinchas que decían que Caranta era un traidor, en términos futbolísticos, por supuesto. Caranta es un excelente tipo.

–¿Se banca el gaste?
–Pero síííí… bienvenido sea, a mí no me molesta. Ahora me tengo que aguantar a los muchachos de Talleres, que han hecho una gran campaña, qué se la va a hacer.

–¿Y usted es de gastar?
–Sí, más vale. Cuando tengo oportunidad gasto a los que en su momento lo hacen conmigo.

–¿Era de ir en los partidos de visitante?
–No mucho, por el trabajo. Pero he ido, por supuesto. Una de las cosas que más recuerdo como hincha de Instituto es la vuelta que dimos en el Monumental, cuando le ganamos la final a Chacarita y ascendimos. San Juan, Mendoza, Santa Fe también. Acá en Córdoba claro que no falto nunca, soy socio vitalicio y tengo mi platea. Me ha pasado cada cosa ahí…

–Cuente alguna.
–Una vez me pusieron policías. Salió en todos lados: “Sabagh custodiado”. Por Dios, una cosa increíble, me acuerdo y me río. Los que estaban en ese momento en la dirigencia creían que los insultaba a ellos, una locura. Por ahí puteaba un poco, pero lo normal dentro de una cancha. Y en todos los partidos tenía tres policías al lado mío.

Adentro y afuera. “Yo sufrí mucho los meses que estuve en la dirigencia, entonces preferí volver a ser hincha para disfrutar otra vez esa cosa genuina. A ver, no es que no se hicieron cosas buenas: recuerdo que en la crisis de 2000 armamos un comedor y le dábamos de comer a mucha gente. Pero dije y lo reitero: nunca más me meto en la vida política del club. Espero que le vaya bien a esta nueva comisión y que se encauce la situación en la que estamos”, dice el doctor, mientras las fotos tratan de contener su figura y la camiseta, el banderín de los años 60 que enmarcó para la posteridad, un disco de vinilo de La Mona cantando por La Gloria, fotos, llaveros. Un arsenal rojo y blanco.

–Doc, un mensaje para los hinchas de la T.
–Pasaron doce años bravos los muchachos, así que van a disfrutar mucho del ascenso. Pero hay algo que no van a poder borrar nunca: haber jugado años en la tercera categoría del fútbol argentino. Uhhh, ya me estoy imaginando la de mensajitos que voy a recibir ¡jajajaaja!

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