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Córdoba

La Municipalidad quiere liberar el Parque Las Heras

Plantea una relocalización de los vendedores ambulantes que los fines de semana trabajan en el lugar. Aseguran que se hará de manera gradual.

Los fines de semana, el Parque Las Heras se transforma en un polo de venta ambulante de grandes dimensiones. Cientos de puesteros llevan cada sábado y domingo los productos que tienen para ofrecer y se dispersan por casi todo el espacio verde, que ocupa una superficie de poco más de cuatro hectáreas.

Esta feria nació luego de un conflicto entre la Municipalidad y los manteros que a fines de 2011 trabajaban en la calle San Martín, en la puerta de los locales de ese tradicional paseo de compras de la ciudad.

En ese momento, la Muni tomó la decisión de no permitir la venta ambulante en el Centro, estos comerciantes no daban el brazo a torcer y la solución fue ofrecerles como zona liberada un sector del parque para que trabajen. Algunos aceptaron la propuesta.

“Primero fuimos 25, después 100, 200, y a medida que se fue profundizando la crisis económica creció el número de puesteros, hasta llegar a los 1.500 que hoy trabajamos en Las Heras los fines de semana”, cuenta Miriam, una de las referentes de este gran grupo.

Ahora, la intención del municipio es recuperar este espacio verde para el esparcimiento de los vecinos, y quieren que estos ambulantes lo liberen.

Se plantea hacerlo de manera gradual y consensuada. Se conformó un equipo interáreas dentro del Palacio 6 de Julio para tratar el tema (Convivencia Ciudadana, Ambiente y Desarrollo Social) y se le pidió a los vendedores que elijan a sus referentes para llevar adelante las negociaciones.

“Entendemos que acá estamos frente a una problemática social, porque es mucha la gente que va a vender cosas al parque y claramente es porque estamos atravesando un momento de crisis, de falta de fuentes laborales, entonces no podemos pedirles que se vayan de un día para el otro. Estamos estudiando lugares para la relocalización de esta gran feria, pero queremos que salga de común acuerdo”, aseguró José Olmos, secretario de Control y Convivencia Ciudadana del municipio.

Restricciones. Mientras se intenta avanzar en definiciones, la Muni comenzó a ponerle límites a los vendedores: no los deja comercializar alimentos –por lo que se realizan controles frecuentes de bromatología– y tampoco que las instalaciones eléctricas para iluminación de los puestos salga del sistema de alumbrado público del parque.

Como con el paso del tiempo fueron generándose problemas de higiene, el Palacio 6 de Julio comenzó a exigirles a los puesteros que contraten servicios de baños químicos y también los instó a que no utilicen los juegos (hamacas, toboganes, subeibajas) como vidriera de sus productos.

“Estamos en un momento de desconcierto. La Municipalidad no está siendo clara con nosotros y nadie se quiere hacer cargo de la situación. Nos imponen leyes pero no nos apoyan en nada. Nos han pedido que hagamos un censo para saber cuántos somos, que presentemos notas, pero después nadie recibe lo que tenemos que entregar”, denuncia Miriam.

Lo que aseguran desde la Muni es que, al ser tantos los puesteros, nunca logran ponerse de acuerdo, “por lo que las tratativas van lentas”.

Mientras se busca una solución, los referentes están enfocados en hacer buena letra para evitar problemas con los inspectores.

“Les pedimos a los vendedores que no ocupen espacios con vehículos o carros, que no cuelguen cosas sobre los árboles, porque si no se respetan estas normas de convivencia nos perjudicamos todos”, asegura Miriam.

La Muni descarta construir para esta feria un espacio similar a lo que representa hoy la Plaza de las Carretas en el Paseo de las Pulgas, pero se estudian lugares para la relocalización de este fenómeno. La discusión recién empieza.

La feria. Esta feria se creó en diciembre de 2011, luego de un conflicto entre vendedores ambulantes y la Municipalidad (foto). En ese entonces, las autoridades liberaron el Parque Las Heras para la venta ambulante.

Águilas. Se estima que son unos 1.000 los vendedores que van todos los fines de semana al parque Las Heras. A eso hay que sumarle unos 500 “águilas”, manteros que se suman a la feria pero que van esporádicamente.

El que llega primero. Los puestos no tienen un lugar fijo dentro del parque, se van armando cada fin de semana a medida que van llegando los vendedores. Los primeros, pueden elegir sus ubicaciones, los últimos se acomodan donde pueden.

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