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Córdoba

La Muni deberá indemnizar por un árbol caído sobre un auto

Un olmo de más de 70 años se cayó en una tormenta sobre un Citroen Berlingo. La Justicia condenó a la Municipalidad a pagar más de 26 mil pesos por daños.

La Municipalidad tendrá que indemnizar con 24.610 pesos (más intereses) a una mujer dueña de un Citroën Berlingo al que se le cayó un árbol encima cuando estaba estacionado en la Avenida del Trabajo al 300 durante una fuerte tormenta ocurrida el 24 de enero de 2011.

La Cámara 5º de Apelaciones en lo Civil y Comercial recomendó a la Municipalidad que tome medidas por el estado en que se encuentran los árboles de la vereda donde ocurrió el hecho, un problema que en verdad se extiende en toda la ciudad, según denunciaron repetidamente los empleados de Espacios Verdes cuando hablaron de más de 4 mil ejemplares en riesgo.

La Municipalidad había apelado la decisión original del Juzgado de 48º Nominación, pero la Cámara ratificó el criterio de responsabilidad de la comuna. La vocal Claudia Zalazar explicó que "existe consenso en la jurisprudencia en atribuir responsabilidad a los entes municipales por los daños que causen los árboles que se encuentran en las calles y los diversos espacios verdes existentes en la ciudad”. 

Para la camarista el municipio debe responder por lo que se llama “vicio de la cosa”, dado que, según el perito que intervino en la causa (un ingeniero agrónomo), se trataba de un “Olmo añoso (de unos 70 años) y enfermo, con su interior todo ahuecado, con algún grado de putrefacción y muy débil”, razón por la cual su “deficiente estado sanitario” le “impidió tener resistencia mecánica a cualquier adversidad climática”.

La responsabilidad está asentada, a su vez, en el hecho de que la Ordenanza Nº 7.000 le otorga “competencia exclusiva a la Municipalidad en las tareas de corte y poda de los árboles”, hasta el punto de que el artículo 14 impone “sanciones a quien corte, pode o destruya parcialmente un árbol que integre el arbolado público y para quien tale, elimine o de cualquier forma destruya totalmente un ejemplar”.

Para la camarista es claro que la ordenanza reserva al Municipio “el carácter de guardián de los árboles que integran el arbolado público, de manera exclusiva”, mientras que sólo pone “en cabeza de los frentistas una mera obligación de mantenimiento, riego y realización de cazuelas”.

“Tampoco resulta posible imputar responsabilidad a un tercero, ya que expresamente establece la ordenanza que sólo la Municipalidad, a través de sus agentes, puede llevar a cabo las tareas de poda o la tala de los ejemplares del arbolado público, aun cuando estén enfermos; incluso, establece sanciones para quien incumpliera tal prohibición”, expresó la camarista, a cuyo voto se adhirieron sus pares, Joaquín Ferrer y Rafael Aranda.

La tormenta no es excusa
El tribunal concluyó que el municipio, en su afán por eximirse de responsabilidad, no podía invocar “la existencia de caso fortuito, por la tormenta que se registró en la ciudad del día en que produjo la caída del árbol, ya que para que un fenómeno de la naturaleza resulte encuadrable en la hipótesis es menester que sea de carácter extraordinario (como una tempestad) y que no haya podido ser anticipada por el pronóstico” climático.

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