?>
Córdoba

La banda del 81 y el chofer buena onda

Lucas frena su coche todos los días en la parada frente a los call centers de Sagrada Familia y se asegura que ningún laburador pierda el bondi.

Las balizas prendidas y el bondi estacionado en el mismo lugar, todos los días a la misma hora: 20.55 en la parada de Sagrada Familia e Igualdad, frente a los call centers. En un ratito llega el malón, todos los pibes que terminan su turno a las 21 y comienza un lindo momento, el de subirse al 81 que maneja Lucas Perroud, quien no se mueve del lugar hasta que no haya subido el último laburante.

A Lucas no le gusta dejarlos plantados en la parada porque sabe que si los chicos no se suben al colectivo tienen que esperar unos 30 minutos hasta que llega la próxima unidad. Entonces este chofer se queda en la parada hasta que todos estén arriba.

La historia de Lucas trascendió por Facebook, ya que Cecilia Sánchez, supervisora en uno de los call centers, subió una foto del chofer para agradecerle por ese gesto que tiene todos los días.

“Hace siete meses que trabajo en la línea, y empecé a esperar a que todos se suban al colectivo porque me di cuenta que era una zona muy fea para esperar tanto tiempo otra unidad. Sé que hubo varios casos de robos y no me cuesta nada arrancar recién cuando se sube hasta el último que termina su turno a las 21. Trato de estar cinco minutos antes, prendo las balizas, las luces de adentro del colectivo y recibo a los chicos siempre con una sonrisa”, le cuenta Lucas a Día a Día.

Las muestras de cariño y agradecimiento a este colectivero se multiplicaron por cientos en el posteo de Cecilia, descubriendo que entre los chicos y el chofer se va formando una cierta amistad.

Las bromas entre unos y otros se van repitiendo arriba del colectivo mientras este avanza su paso sobre la avenida Colón camino al Centro. Lucas es consciente de que el trabajo de los chicos tiene una carga de estrés importante, por eso trata de recibirlos siempre con una sonrisa.

“Salen de ahí aturdidos, qué ganas de saludar a alguien pueden llegar a tener, por eso siempre los charlo. Durante el recorrido la vamos pasando bien”, cuenta este chofer que ya para muchos es casi un transporte particular.

Así lo vive Lucas, quien asegura que todos los días se encuentra con las mismas caras: “Los que se sientan adelante son casi siempre los mismos, y vamos charlando, hacinando chistes. A los que no me saludan les pregunto por qué están con mala onda, y eso les cambia la cara. Son muchos los que se suben, no me sé los nombres de todos pero sí les reconozco la cara”.

La banda del 81 empieza el recorrido en Sagrada Familia y termina recién por barrio Jardín, después de haber pasado por Nueva Córdoba y Ciudad Universitaria.

Gesto desinteresado. Cecilia Sánchez, la chica responsable del posteo de agradecimiento a Lucas, contó que le surgió hacerle un agradecimiento por el gesto “piola y desinteresado que tiene todos los días”.

“Yo no soy una pasajera habitual, me enteré de él porque los chicos me cuentan casi todos los días que los espera. Son cosas que no vemos habitualmente, porque cada uno se preocupa por hacer bien lo básico de su trabajo sin pensar en los demás. Todos salen del call con una sonrisa porque saben que Lucas los está esperando”.

Permiso. El chofer de la línea 81 de Ersa explicó que tiene permiso de la empresa para llegar cinco minutos antes a la parada y esperar otros cinco hasta que se suba el último pasajero. Lucas repite su gesto durante la segunda y última ronda, cerca de la 1, donde también lo esperan unos cinco pasajeros más.

Sumate a la conversación
Seguí leyendo