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Córdoba

Jóvenes en el PPP: más que un trabajo, un segundo hogar

Micaela, Eber y Jairo son tres jóvenes que gracias al PPP encontraron trabajo en Cadein, una fábrica de calzado de la ciudad de Córdoba. Gracias a sus ganas de trabajar y predisposición para aprender se ganaron un lugar en la empresa.

A simple vista, la fábrica de calzados Cadein es una empresa más, similar a las cientos que hay en la ciudad de Córdoba. Sin embargo, para Micaela Miranda, Jairo Astrada y Eber Perin, Cadein es un lugar especial, un segundo hogar que los recibió con los brazos abiertos un año atrás, cuando fueron seleccionados para ingresar a trabajar en el marco del Programa Primer Paso (PPP) del Gobierno de la Provincia de Córdoba.

Las sonrisas en sus rostros cuando recuerdan los primeros días en la empresa, la emoción en sus palabras al relatar el momento en el que les comunicaron que quedaban efectivos y la complicidad entre ellos y el resto de sus compañeros de trabajo, es una clara muestra de cómo su vida cambió cuando comenzaron a trabajar: porque el trabajo dignifica y porque los jóvenes, cuando tienen una oportunidad, no la dejan pasar.

La satisfacción de los chicos también se refleja en el rostro de Carlos Oliva Castro, el responsable de Recursos Humanos de Cadein, quien se ocupó personalmente de su seguimiento y está feliz por el resultado obtenido, que se traduce en un empleo formal para los tres jóvenes.

“Las ganas y el entusiasmo que tienen los chicos es algo digno para destacar. Además, a pesar de su juventud demostraron mucha responsabilidad al realizar todas las tareas que se le fueron encargando”, comenta Carlos.

Jairo, Micaela y Eber fueron elegidos entre cinco jóvenes que ingresaron a la empresa como PPP. “La elección fue muy difícil, porque la verdad es que todos cumplieron muy bien con las tareas encomendadas”, agrega Carlos, quien nos adelanta que la empresa tiene previsto replicar la experiencia con el PPP para cubrir futuras vacantes.

A trabajar 
Antes de ingresar a Cadein, Micaela, Jairo y Eber no se conocían. Hoy, son grandes amigos y comparten los sueños y anhelos propios de la juventud, aunque cada uno vive una realidad diferente.

Eber es el más chico de los tres. Tiene 19 años, vive en barrio General Bustos y este es su primer trabajo. Tuvo que dejar la escuela secundaria en tercer año, pero desde que comenzó a trabajar también retomó los estudios. "Me anoté en el PPP porque necesitaba trabajar y además porque también me permitía estudiar, ya que eran sólo cuatro horas de trabajo. Quiero terminar el secundario y con el dinero que gano ayudo a mi familia. Me gustaría poder arreglar mi casa", dice Eber.

Para Jairo esta no es su primera experiencia laboral. Trabajó antes en una fábrica lo que le permitió aprender algunas de las tareas que hoy realiza en Cadein. Durante dos años buscó trabajo sin suerte hasta que un pariente le dijo que podía presentar su postulación en la fábrica. Así lo hizo y quedó elegido.

"Fue una sorpresa porque ya me había presentado en dos oportunidades en otros trabajos y no había quedado seleccionado. Ahora que tengo trabajo y puedo ayudar a mi familia voy a retomar mis estudios en la facultad, en la carrera de Ingeniería en Sistemas. Mi sueño es tener mi propio emprendimiento", explica Jairo.

El caso de Micaela es diferente al de los varones. Tiene 22 años y es mamá de un nene de seis años, por lo que su mayor felicidad es tener un trabajo que le permita brindarle un mejor futuro para su hijo. Actualmente, vive con sus padres en barrio Liceo pero si todo sale bien le gustaría poder alquilar un lugar para vivir con su hijo y también terminar el secundario, que dejó en tercer año cuando quedó embarazada.

"Estoy feliz. Me siento muy bien por haber sido elegida para trabajar en la empresa, porque es como sentir que lograste algo, que conseguiste lo que te propusiste alcanzar. Es un orgullo saber que llegaste a la meta a la que querías llegar", relata Micaela.

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