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Córdoba

La historia de Fernando: es hipoacúsico y encontró trabajo para sostener a su familia

Gracias a la Agencia de Promoción del Empleo y Formación Profesional, Fernando Fasano encontró trabajo en una fábrica de pinturas, en donde puede desplegar todo su potencial, a pesar de su discapacidad auditiva.

Fernando Fasano es un joven hipoacúsico, que vive con su pareja y sus dos pequeños hijos. Como cualquier esposo y padre, su deseo fue siempre encontrar un trabajo que le permitiera sostener a su familia y soñar con poder brindarles un futuro mejor.

Un día, en el camino de Fernando se cruzó Paclin, y su sueño comenzó a hacerse realidad. Gracias a la valentía y solidaridad de los dueños de la empresa, que decidieron darle una oportunidad, embarcándose juntos en un nuevo y desconocido desafío, hoy Fernando puede decir con orgullo que tiene un trabajo, en el cual desplegar todo su potencial, a pesar de su discapacidad auditiva.

En este sueño hecho realidad resultó fundamental el apoyo y acompañamiento de la Oficina de Intermediación Laboral de la Agencia de Promoción del Empleo y Formación Profesional, a la cual Fernando se acercó por recomendación de un amigo.

Al llegar, los profesionales de la oficina le propusieron a Fernando participar del Programa Primer Paso (PPP), el cual contempla un régimen especial para personas con discapacidad. Luego de probar en otra empresa, ingresó a Paclin, en donde se sintió a gusto desde el primer día.

Fernando nos cuenta cómo fue aprendiendo todas las tareas que le encomendaron en la fábrica, desde las más simples hasta las más complejas. Destaca el buen recibimiento de sus jefes y compañeros, y agradece la paciencia y predisposición que tuvieron con él y con los otros tres jóvenes hipoacúsicos que trabajaban en la fábrica.

“Nos llevó un tiempo adaptarnos, pero valió la pena. De a poco, fuimos aprendiendo el lenguaje de señas para comunicarnos y hoy prácticamente no tenemos ninguna dificultad para relacionarnos con Fernando como con cualquier otro empleado. Además, la experiencia resultó muy enriquecedora desde el punto de vista humano para todo el equipo de trabajo y ayudó mucho a mejorar el clima laboral”, señala Roberto Haefeli, quien junto a sus hermanos Adolfo y Federico conducen Paclin.

Roberto destaca que la decisión de incorporar personas con discapacidad fue algo natural y que no lo habían hecho antes simplemente por desconocimiento. “Teníamos que tomar gente por el crecimiento de la empresa y nos pareció una buena alternativa. No nos arrepentimos; todo lo contrario: los chicos tienen un compromiso enorme con la empresa, son los primeros en llegar y están siempre predispuestos a ayudar y a aprender cosas nuevas. Estamos felices con ellos”, afirma Roberto.

Y como toda buena historia, la de Fernando también tiene un final feliz: los dueños de la empresa decidieron que, al concluir el periodo del PPP, Fernando continuará trabajando en la empresa como personal efectivo, concretando su sueño y también el de la Oficina de Intermediación, que cada vez que un joven PPP queda efectivo, celebra la satisfacción del deber cumplido.

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