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Córdoba

Héroes: el barrio de los niños enfermos

En cuatro manzanas de un plan de viviendas creado por la Provincia fueron localizadas 30 familias de chicos con enfermedades crónicas graves. No tienen dispensario ni sala de primeros auxilios. 

 
Santiago; bulevar, un codo en la esquina; Tomasito; al lado, Briana; la plaza al frente, sin juegos ni árboles; y Marianita. El pequeño Dylan, cruzando la calle. Vuelta a la manzana, casas iguales amarillo plan social, uno de los Rodrigo, y al frente la mellis Sheyla y Yamila. Asfalto y cantero de la principal de nuevo, y en la esquina, en la casa del kiosco, Zaira; y medianera de bloques de por medio, José. 
 
Esto se podría contar también así: un chico de 11 años y 11 kilos con piel de cristal (Santiago), otro que perdió a su papá cuando lo rescató de un incendio y tiene las huellas en su piel de ese trauma (Tomasito); al lado, una niña que quedó en estado vegetativo persistente por una mala praxis en el Hospital de Niños (Briana); la plaza al frente, sin juegos ni árboles y la niña que sobrevivió a un accidente de tren pero perdió una pierna y se desplaza con muletas (Marianita).

Dylan, quien cayó de una bici y quedó con cuadriparesia espástica y al frente las mellizas (Sheyla y Yamila Soria), con graves enfermedades pulmonares, prontas para andar con mochilas de oxígeno. La del kiosco es una niña de seis años con un corazón envejecido que espera trasplante (Zaira) y el del otro lado de la medianera es un niño que recibió una bala que era para otro en un potrero de barrio Marqués Anexo, le entró por el cuello y lo dejó con lesión medular (José).

José recibió un balazo en una cancha de Marqués Anexo, cuando miraba un partido.
 
Todos ellos y una veintena de chicos más con enfermedades con incidencias de una en 5 mil, 10 mil, hasta 50 mil personas fueron relocalizados junto a otro grupo de mujeres víctimas de violencia de género, veteranos de la guerra y erradicados de Villa El Tropezón en apenas cuatro manzanas, en barrio Héroes de Malvinas, un complejo de viviendas de la Provincia con una planta cloacal que siempre falla en la entrada y una escuela al final, detrás de Renault, pasando ampliación Vicor, al final de una larga entrada desde la ruta a Alta Gracia.
Tomás sufrió graves quemaduras en un incendio. Su mamá, Gisele, pide un dispensario por las convulsiones de otra hija, Uma.
 
A pesar de que no tienen nada en común, salvo que están enfermos, sufren discapacidades y necesitan tratamientos crónicos no hay una Unidad Primaria de Atención de la Salud (Upas), ni un consultorio, ni una posta sanitaria en Héroes.
 
Un dispensario próximo (a 13 cuadras) tendría que contener los nuevos pacientes, pero no puede. El Hospital del Sur Príncipe de Asturias, que está a 4 kilómetros, es pura carencia: no hay pediatras de guardia, cuentan los vecinos. 
 
Las ambulancias se pierden: el barrio no figura en los GPS ni en Google Maps.
 
Tres horas demoró en llegar una cuando Silvia los llamó, desesperada, porque Rodrigo se había descompensado y para cuando, por fin, llegaron, ya nada podían hacer por ese chiquito de 11 años que había vivido los últimos 10 con parálisis cerebral.
 
Si hay una tormenta, los papás de los chicos electrodependientes tiemblan: no hay un generador para garantizar que las máquinas que evitan que se broncoaspiren o mantengan la temperatura estable sigan andando.
 
Eso le pasó a Justina Tola, que cuando cayó un árbol añoso en el Cottolengo Don Orione y dejó tres días sin luz a todo el sector, en enero de este año, tuvo que cargar a su Marcos, de 7, parapléjico, a upa, con sus máquinas a cuestas, subir a la única línea de colectivos que pasa por el barrio y bajarse en Nueva Córdoba, en la casa de unos viejos patrones, justo a tiempo para evitar que colapse un pulmón.
Marcos, parapléjico, junto a su mamá Justina, quien lo tuvo que cargar durante una tormenta porque es electrodependiente.
 
Y no sólo es que no se corte: Carolina, mamá de Santiago, el chico con piel de cristal a quien le va la vida en una temperatura ambiental estable, tiene un limitador de energía con la tarifa social de Epec. Con dos aires/climatizadores en casa, obligados.
 
 
El psicólogo comunitario Sebastián Bertucelli lo entiende de esta manera: “Puesto así, parece un caso de erradicación de personas con problemas de enfermedades crónicas para ponerlas en un lugar alejado. De nuestra vista, pero también de sus redes familiares o sociales. Justamente en contra del criterio general con pacientes que padecen enfermedades crónicas que es mantenerlas cercanas a las redes de coberturas, no desarraigarlas de las redes de ayuda”.
 
“Que no haya un centro de salud en un barrio de estas características es imposible, inimaginable. Pero lo más curioso –sigue Bertucelli– es quién hizo esta selección, con quiénes articuló o no, por ejemplo: ¿tomó intervención el Ministerio de Salud? ¿Se previó que haya ambulancias disponibles? ¿Quién pensó esto?”.
 
A Cristina Ortiz, mamá de Carola, una joven con microcefalia aguda, fue el ministro de Desarrollo Social, entonces, Daniel Passerini, quien le prometió la casa en una pelea de la Tigresa Acuña en Argüello Juniors, cuando acompañaba en campaña a la por esos días candidata Blanquita Rossi. Y fue una carta de su hijo al entonces ministro, que le entregó en un hogar de día, la que la puso en la lista de beneficiarios a Mónica Mansilla, una mujer ciega por una complicación diabética.
 
Algunos, como Carolina, presentaron carpetas en el Pablo Pizzurno, sede del Ministerio de Desarrollo Social, hace más de 8 años.
 
Otros, como Gisele, mamá de Tomasito o Lilyan, mamá de Marianita, recibieron la ayuda milagrosa cuando daban a conocer sus tragedias en un diario, una radio, un noticiero de TV. 
El exministro de Desarrollo Social, durante la inauguración de Héroes de Malvinas.
“Las 204 casas del barrio estaban destinadas a la erradicación de Villa El Tropezón. Pero el 65 por ciento de los vecinos lo rechazó. Eso nos dejó muchos terrenos libres y le planteamos al gobernador (José Manuel de la Sota) destinar de las 204 casas del plan, 32 fueron para veteranos de Malvinas; 30 para mujeres víctimas de violencia de género y otros 30 para familias con integrantes con graves problemas de salud a quienes el Ministerio ya les estaba pagando un alquiler”, explica el hoy legislador, exministro de Desarrollo Social y “arquitecto” de la extraña demografía de Héroes de Malvinas, Daniel Passerini.
 

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