Córdoba

Hay un 40 por ciento más de chicos quemados por accidente

El año pasado, 136 chicos fueron internados en el Hospital de Niños por estas lesiones. En 2007, habían sido sólo 97. El agua hirviendo, la más riesgosa.

Por simple descuido de los padres o travesuras de sus hijos, son cada vez más los chicos que se internan por quemaduras en el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad. El centro de salud ubicado en la Bajada Pucará de la ciudad de Córdoba asistió el año pasado un 40 por ciento más de chicos con lesiones graves en la piel, en relación con el 2007.

Los datos del Departamento de Emergentología del Hospital de Niños indican que son cada vez más los chicos que necesitan internación después de haber sufrido una quemadura grave. En 2012, el centro tuvo que hospitalizar a 136 pequeños por esta causa. En tanto, en 2007 fueron 97. Cabe destacar que en epidemiología se usan períodos de cinco años para estudiar variaciones.

Si se compara la cifra del año pasado con la de hace 10 años, la diferencia es incluso mayor. En 2002, el centro de salud tuvo que internar a 77 pequeños con lesiones graves de piel. Fue un 76 por ciento menos que en 2012.

“El accidente suele tomarse como algo inevitable. Sin embargo, la mayoría puede prevenirse. Si un chico entra en la cocina, toma la sartén con aceite hirviendo y ésta se le cae en la cara, hay que analizar qué parte de ese hecho podría haberse evitado con acciones simples. Lo único que es irremediable son las consecuencias de esas lesiones”, explicó María Eugenia Gordillo, jefa del Departamento de Emergentología del Hospital de Niños.

Para Gabriela Ruiz, licenciada en quinesiología del área de Rehabilitación del hospital, el 70 por ciento de las quemaduras puede evitarse. La especialista explicó que con simples medidas (ver “Acción chica...”) se pueden sortear muchos malos tragos.

Las causas. ¿Por qué aumentan los accidentes? El registro de pacientes atendidos en la guardia del Hospital de Niños responde a esta pregunta. La mayoría de los mecanismos (agente que originó la lesión) se mantuvo estable en estos cinco años, excepto el de “fuego directo”.

En 2007, 195 chicos pasaron por guardia por esta causa. En 2012, la cifra trepó a 217.

Dentro de esta categoría se encuentran los incendios en viviendas (que hacen su pico en invierno). En verano, es común que el pequeño se prenda la remera o el buzo después de pasar por un asador o cualquier otro elemento en llamas.

La mayoría de estos accidentes tuvo lugar en el interior provincial o en barrios precarios de la ciudad de Córdoba. El hacinamiento y la falta de métodos seguros de calefacción traccionaron las cifras para arriba, informó Ruiz.

Top 4. El 66 por ciento de los atendidos en la guardia se quemaron con líquido caliente. Fueron 473 en 2012. El mate, los termos y la pava figuraron al tope de la lista.

En segundo lugar se ubicaron los heridos por fuego directo. Fueron 217 (el 30 por ciento). En tercer puesto quedaron las quemaduras con caño de escape de moto y otra superficie caliente. Se atendieron 21 chicos (3 por ciento). Finalmente, en cuarto lugar, se ubicaron las quemaduras eléctricas (con tres casos y el 0,5 por ciento del total).

“Es muy importante que los padres no pongan ningún tipo de pomada o sustancia en la herida. Después nos cuesta mucho sacarla y el niño corre riesgo de infección. Como primera medida hay que dejar correr el agua fría y colocar compresas o gasas húmedas en la piel. Consultar inmediatamente al médico”, finalizó Gordillo.

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Acción chica resultado grande

En la cocina, usar las hornallas traseras. Nunca colocar asas y mangos de cacerolas y sartenes hacia adelante. Tapar todos los recipientes que contengan líquidos calientes.

Controlar la temperatura de los alimentos y del agua para el baño de los niños pequeños. A la leche, dejarla enfriar.

Guardar los productos inflamables lejos de los niños y de las fuentes de calor.

Alejar a los chicos de la cocina y otras fuentes de calor. Usar sillas para mantenerlos lejos.

No utilizar productos cáusticos o ácidos en la limpieza. No agregar amoníaco a la lavandina, ya que es tóxica la reacción entre estas sustancias. Es muy tóxico el gas irritante que allí se forma.

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Qué hacer

• Enfriar la zona quemada con agua fría (que fluya de forma suave), o mediante la aplicación de trapos limpios empapados de agua.

• Quitarle la ropa al accidentado, excepto aquella que esté muy adherida a la piel. Retirar objetos que puedan comprimir extremidades (pulseras, relojes, anillos).

• Si es por fuego directo, apagar las llamas enrollando a la persona en una manta o haciéndolo rodar por el suelo. Mantenerle la temperatura corporal con una manta.

• Si la quemadura es por electrocución, cortar el suministro de energía eléctrica.

Qué no hacer

• No romper las ampollas. Hay que evitar la pérdida de líquido corporal y el riesgo de infección.

• No colocar pasta de dientes, pomadas, aceites u otro tipo de cosas en las heridas.

• No ofrecer bebidas ni alimentos si el herido tiene quemaduras graves.

• Si la quemadura es muy grave, no enfriar de manera generalizada la superficie corporal de la persona afectada. Puede ocasionarle hipotermia.

• Si el niño se quemó con productos químicos, no sumergirlo en piletas, bañaderas u otros lugares donde el agua no circule.

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El top cuatro

1. Agua quenchi. El 66 por ciento se quema con líquido caliente. El mate, termo y pava van al tope de la lista. La polenta es más riesgosa por lo espesa.

2. No hay escape. El contacto con superficies calientes se encuentra en tercer lugar. Lo más común son las quemaduras con caño de escape de moto.

3. Fuego directo. El fuego directo es el segundo mecanismo de lesiones externas. En verano, los chicos se suelen prender la ropa con el asador. En invierno pululan los incendios en las viviendas.

4. Con los deditos, no. Las quemaduras eléctricas se ubican en el puesto cuatro. Cuando esto ocurre en una vivienda, hay que cortar el suministro eléctrico.

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El texto original de este artículo fue publicado el 04/02/2013 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición digital para leerlo igual que en el papel.
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