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Córdoba

Habló Barreiro: ¿el fin del pacto de silencio?

El represor, acusado en megacausa La Perla, aportó datos sobre supuestos sitios de enterramiento de desaparecidos y hasta nombres de víctimas.

La sala de audiencias del Tribunal Oral Federal Nº 1 de Córdoba se conmocionó ayer. No fue por alguno de los muchos y desgarradores testimonios de exdetenidos y torturados durante la última dictadura cívico-militar que han declarado en el marco de la megacausa La Perla, el principal centro de detención clandestino que tuvo el Ejército en Córdoba durante la década del ‘70. Esta vez fue porque uno de los principales imputados, Ernesto “El Nabo” Barreiro, por primera vez, se decidió a hablar y a aportar datos sobre los lugares de enterramiento de al menos 20 víctimas del terrorismo de Estado.

Antes de que Barreiro hablara ante el tribunal, su abogado defensor, Osvaldo Viola, solicitó al presidente del Tribunal, Jaime Díaz Gavier, que la sala de audiencias fuera desalojada de público y que no se dejara ingresar a la prensa. El juez accedió, y el represor señaló tres posibles lugares de enterramientos clandestinos y aportó nombres de varias víctimas. Dos de los lugares señalados están en el predio del Tercer Cuerpo de Ejército, donde funcionó el ex centro clandestino de detención, en una zona conocida como los Hornos de La Ochoa, donde este año el Equipo Argentino de Antropología Forense ya halló restos humanos. El otro lugar indicado por Barreiro, donde sólo habría sido enterrada una persona, está en cercanías de Villa Ciudad de América, camino al dique Los Molinos, en el departamento de Santa María.

Según trascendió, no sólo Barreiro aportó datos sobre nombres y lugares, sino también otros tres imputados, entre ellos el represor Luis Manzanelli, ya condenado por otras causas de lesa humanidad. Testigos de la histórica audiencia aseguraron que, luego de dar su testimonio, Barreiro se abrazó durante casi medio minuto con Menéndez, actitud que daría cuenta de un posible quiebre o fin del pacto de silencio que durante años mantuvieron a rajatabla todos los exmilitares juzgados en Córdoba.

“Más allá de las eventuales imputaciones, como soldados, como hombres de bien, están dispuestos a paliar el dolor de sus deudos, indicar guías para que el Tribunal pueda encontrar a las personas”, dijo Viola (quien también defiende a otros acusados) tras las manifestaciones de Barreiro.

El abogado Claudio Orosz, querellante por la agrupación Hijos en la causa, tomó con reserva los dichos de Barreiro, y dijo que el torturador “puede mentir” en el marco de su declaración indagatoria, y que ahora se deben verificar sus dichos.

Durante las audiencias anteriores, a lo largo de varios años, los familiares de desaparecidos insistieron en su reclamo ante los represores –en ocasiones, mirándolos directamente a los ojos– para que dijeran a dónde habían quedado los cuerpos de sus seres queridos, sin obtener nunca una respuesta. Hasta ayer, que Barreiro habló.

La primera inspección, sin resultados

Luego de la sorpresiva declaración del represor Ernesto Barreiro, ayer por la tarde se llevó a cabo en La Perla la primera inspección ocular sobre el lugar, que no arrojó resultados positivos. Es que el exmilitar no pudo identificar con precisión los enterramientos clandestinos a los que hizo referencia en su declaración de la mañana, y el tribunal decidió posponer para los próximos días la búsqueda.

El Tribunal Oral Federal Nº1, donde desde hace dos años se lleva a cabo el megajuicio, dispuso que los jueces y las partes realizaran una inspección ocular en el predio de La Perla, acompañados por los imputados que declararon y por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), encargado de la búsqueda de restos de desaparecidos.

Precisamente, ese mismo equipo viene trabajando en ese sitio desde meses atrás, donde hallaron varios restos óseos que, en principio, corresponderían a personas torturadas y asesinadas por los militares en aquellos oscuros años. Hasta el momento, se han encontrado una costilla y un hueso sacro, además de otros fragmentos quemados de manos y pies, pertenecientes a un adulto mayor.

“El Nabo”, jefe de torturadores y líder carapintada

Ernesto Guillermo Barreiro, alias “El Nabo”, fue el jefe de torturadores de La Perla, en el Tercer Cuerpo del Ejército, durante la última dictadura cívico-militar. Bajo el mando de Luciano Benjamín Menéndez, y junto a Héctor Pedro Vergez, fue uno de los impulsores de la banda terrorista paraestatal “Comando Libertadores de América”, versión cordobesa de la Triple A. Sus propias manos torturaron con crueldad a cientos de personas detenidas ilegalmente en los años ‘70.

Ya en democracia, Barreiro cobró notoriedad al desatar el levantamiento carapintada de Semana Santa, en abril de 1987, luego de negarse a presentarse ante la Justicia. Esos hechos terminaron en las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

En 2004 huyó a Estados Unidos, desde donde fue extraditado tres años más tarde. Desde entonces está detenido, imputado como autor de 518 delitos de lesa humanidad.

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