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Córdoba

Gran Córdoba: más grande que nunca

En sólo 9 años, los habitantes de los departamentos que rodean a la ciudad crecieron cuatro veces más que la propia Capital.

Cuando en el futuro se estudie la evolución demográfica de la ciudad de Córdoba y de sus alrededores, los años que separan a los censos 2001 y 2010 podrían convertirse en toda una materia aparte.

Es que en ese tiempo, a diferencia de lo que ocurrió en Córdoba Capital (que creció por debajo del promedio provincial), en todos los departamentos que rodean a la ciudad se manifestó una verdadera explosión demográfica.

Según el Censo 2010, cuyos resultados se difundieron hace 15 días, mientras la población de la Capital aumentó en un 3,5 por ciento en ese periodo; en Colón, Santa María, Punilla y Río Primero (cuatro departamentos que incluyen ciudades de un Gran Córdoba “ampliado”) el incremento de habitantes promedió 17,6 puntos porcentuales.

Algo similar ocurrió en el número total de viviendas. En Capital, se sumaron 53 mil (un 12 por ciento más que en 2001) y el promedio de aumento de casas en los cuatro distritos de alrededor fue del 27,2 por ciento. Más del doble.

Cristobalazo. Por lejos, el distrito estrella en materia de crecimiento poblacional fue Colón, al norte de la capital. Según el Censo 2001, allí vivían 171 mil personas, dato que contrasta con las poco más de 225 mil que habitan ahora (en rigor, hasta octubre de 2010).

En términos relativos, se trata de un incremento del 31,6 por ciento en sólo nueve años. En valores absolutos, 54 mil habitantes más. Esto quiere decir que en Colón –que incluye, por ejemplo, ciudades como La Calera, Unquillo, Jesús María, Mendiolaza y Malvinas Argentinas– nació (o se radicó) más gente que en la propia Capital, donde los habitantes de 2010 son 45 mil más que los de 2001.

Punilla es otro de los departamentos que creció muy por encima de lo que lo hizo la ciudad de Córdoba. En el periodo intercensal, el distrito que abarca en su mayoría a localidades turísticas (Villa Carlos Paz, Cosquín o San Antonio de Arredondo, por caso) pasó de 155 mil a 178 mil habitantes, un 15 por ciento más de gente.

En el sur, con Alta Gracia como cabecera y principal ciudad, el departamento Santa María también ha demostrado un incremento poblacional récord. En 2001 tenía 86 mil habitantes y, ahora, casi 100 mil. En la primera década del siglo XXI creció un 14,1 por ciento.

En este distrito, hubo un crecimiento notable de otras localidades más chicas, como Malagueño, Despeñaderos, Toledo y Bouwer.

Aunque como Punilla, el departamento Río Primero tampoco limita con Capital, también incluye localidades que sirven de “dormitorio” a numerosas familias que “huyen” de la gran ciudad. Con Montecristo como la más importante, Río Primero ahora tiene 46.675 habitantes, un 10 por ciento más que en 2001.

Palabra de intendente. La transformación de pueblos en ciudades no es algo simple de sobrellevar. Distintos intendentes de localidades demográficamente “explosivas” coinciden en que el mayor desafío es poder brindar servicios a tanta gente.

Daniel Salibi es intendente de Mendiolaza, quizás la de mayor crecimiento en los últimos años. “En el ‘96 éramos 2.000 y ahora, ya en 2011, calculamos casi 12 mil personas”, indicó a Día a Día. Para enfrentar el tema, por un lado, ya está planeando un nuevo organigrama en la comuna “dividiendo en secretarías y direcciones”, explicó Salibi. Por otro, a partir de ahora la apuesta es permitir sólo loteos grandes (de no menos de mil metros). “De esa forma, podremos cubrir la demanda de servicios para una ciudad que queremos que no tenga más de 25 mil habitantes”, explicó.

Desde Salsipuedes, Sergio Cornejo, que al igual que Salibi fue reelecto en 2011, es conciente de las complicaciones del “boom” poblacional. Allí, el agua es el problema número uno y es algo que Cornejo sabe que un municipio solo no puede enfrentar. “Para ese tipo de obras de infraestructura no tenemos espaldas; menos aún en Salsipuedes, donde durante 20 años no hubo planificación”, dijo en referencia a la gestión que le precedió. “Con esfuerzo estamos manejando el tema de la recolección, del alumbrado y del transporte”, agregó.

“A pesar de que no hay planes de vivienda ni demasiadas facilidades hipotecarias, la gente sigue viniendo a Montecristo”, explicó Fernando Gazzoni, el intendente de esa ciudad. Y agregó: “Como podemos, afrontamos la provisión de los servicios, pero lamentablemente eso nos limita en la construcción de obra pública. Es que gran parte de los gastos se van en salud, en alumbrado, en regado de calles, en recolección, y no queda mucho”.
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Propuestas con foco “metropolitano”

Mucho más lento respecto del ritmo con el que las corrientes migratorias están fundiendo a esta capital con un Gran Córdoba cada vez más populoso, los candidatos a intendente abren paso en sus propuestas a la mirada “metropolitana”. Esto es, el debate y diseño de políticas desde un enfoque que exceda los límites del ejido urbano y mire a la capital en nexo con el anillo que la circunda, un espacio donde hay altísima movilidad de vecinos y cruce de actividades.

En general, quienes pujan por gobernar la ciudad aluden en algunas de sus propuestas a la óptica “Gran Córdoba”, pero muchas veces se trata sólo de una etiqueta que no formatea demasiadas acciones concretas de Gobierno. En general, los temas en los que más se invoca el trabajo conjunto con los municipios vecinos a la ciudad son dos: el manejo de los residuos (es especial la localización física de un sitio para tratarlos) y el diseño del sistema de transporte.

En ambas cuestiones, el Gran Córdoba irrumpe “a la fuerza”: en la basura porque hoy Crese gestiona los residuos de 17 municipios además de la Capital, y en el transporte por el altísimo impacto de al movilidad interurbana en la ciudad. En general, en esos puntos los candidatos proponen mesas conjuntas de discusión y diseño de propuestas con las intendencias cercanas.

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