TEMAS CALIENTES
28/01/2012 00:00
Poco a poco se comienzan a ver de nuevo las colas en las estaciones. Sin pausa, los talleres de conversión toman gente y, los más emprendedores, hasta buscan galpones para sumar alguna sucursal en otro barrio. Se comercializan más tubos y reguladores y los vendedores de usados aseguran que se cotizan mucho más los que ya tienen gas. Es más, casi no queda ningún taxi en la ciudad con motor gasolero.
Las estadísticas les ponen números a esta realidad: el 2011 fue el segundo mejor año de la historia en lo que se refiere a conversión de vehículos en Córdoba. Sólo fue superado por el inalcanzable (al menos por ahora) 2002, que –por lejos– fue el registro más importante desde que el GNC comenzó a dar sus primeros pasos, allá por los primeros años de la década de 1990.
Los datos, que fueron dados a conocer esta semana por el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), indican que entre el 1º de enero y el 31 de diciembre del año pasado se pasaron a gas 22.665 autos, lejos de los 43 mil de 2002, pero por encima de todo el resto de los registros anuales.
El dato de 2011, que supera en un 12 por ciento las conversiones de 2010 (18.039), muestra una consolidación del resurgir de una industria que estuvo “planchada” entre 2004 y 2009, cuando en lugar de subir, bajó el parque de autos con GNC en la provincia.
En el contexto nacional de crecimiento del parque automotor propulsado por GNC, Córdoba ocupa un lugar clave. Basta apuntar que en 2011, en esta provincia, se convirtió el 28 por ciento del total del país. En el orden nacional, el parque automotriz de vehículos a gas pasó de 1.430.246 a 1.510.839 en el mismo periodo (80.593 más).
Aunque hoy en Córdoba circula el 13,6 por ciento del total del parque del país, si el crecimiento local sigue a este ritmo, las expectativas son altísimas.
Causas. El precio de la nafta es, sin duda, la principal razón que lleva a decidirse por el gas. La súper acumula un 77 por ciento en poco más de tres años (de 2,88 el litro pasó a 5,10) y el GNC todavía se consigue en algunas estaciones por debajo de 1,20.
El despegue ya venía asomando desde finales de 2008, cuando la diferencia entre los dos combustibles se comenzó a ampliar, pero numerosas conversiones deficitarias –especialmente en los motores de los modelos más nuevos (con “mucha electrónica”)– le habían dado al GNC una “mala fama” de la que no podía escapar.
Sin embargo, ahora, ha crecido mucho la confiabilidad de los equipos y esta evolución ha llevado a que la gente se decida a ponerle gas sin miedo a problemas, incluso en autos de la más alta gama.
¿Me conviene? Si se toma como referencia un auto que recorra unos 21 mil km anuales (uso familiar importante) y que en ciudad consuma 10 litros de combustible líquido cada 100 km, la diferencia de gasto entre cargar súper y GNC alcanza los ocho mil pesos por año. Esto representa más del costo de colocación de un equipo convencional de tercera o cuarta generación, que promedia los 5.500 pesos. Para un uso moderado del vehículo, el equipo se paga solo entre seis y ocho meses.
Se espera que en 2012 el negocio se siga inflando.
207.638: Es el parque de vehículos propulsados a GNC en Córdoba, según el Enargas.
22 mil: En 2011, se convirtieron 22.655 en la provincia. En 2010, fueron 18 mil.
Año récord: En 2002, en plena crisis, el GNC estaba de moda. Se pasaron 43 mil autos.
Lleno por favor. EL PRECIO. El costo de las conversiones a GNC varía entre
$ 4.800 y 7.000. Las más baratas corresponden a modelos de autos más viejos, sin inyectores y con carburador.
PARA AUTOS VIP. En los vehículos de alta gama es recomendable instalar equipos de GNC de quinta generación. Vienen con inyectores diferenciados para el gas que van por separado del sistema naftero. Eso sí, son bastante más caros: entre $ 8.000 y 9.500.
EN SUBA. Los propietarios de los talleres hablan de un incremento en los precios de los cilindros del orden del 15 por ciento durante el año pasado. Algo más aumentó el resto de los insumos. Hay algunos problemas para importar ciertos elementos, pero –por ahora– se reemplazan por otros similares.
PELEA SIN FIN. Los estacioneros siguen sumergidos en una guerra por el precio del GNC en la ciudad. Compiten por los clientes poniendo el valor más bajo, aún resignando rentabilidad. Mientras en el interior de la provincia el m3 está entre 1,60 y 1,90, en la capital, varias estaciones expenden el m3 a menos de $ 1,20. Los dueños de las playas que se sienten perjudicados dicen que los grandes vendedores quieren “quemar” al resto para comprarles sus negocios y luego subir el GNC a su antojo.