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Córdoba

Gemelas con atelectasia inauguran casa nueva

Las gemelas Yamila y Sheyla sufren atelectasia, una enfermedad que afecta sus pulmones. Vivían en El Chaparral y ahora inauguran casa en un barrio.

Carlos Soria transitaba por la calle Juan B. Justo cuando recibió un llamado inesperado. “Señor, le estamos hablando del Pizzurno. Hemos recibido su solicitud y la aprobamos. Venga a buscar las llaves de su nueva casa”.

El padre de las gemelas Yamila y Sheyla no entendía nada. La memoria se le bloqueó y la mente quedó hecha una nube blanca. Cuando volvió en sí estaba a punto de ser chocado por un auto. 

Recordó que hace 2 años había iniciado un pedido en el Ministerio de Desarrollo Social. Que ingresó un expediente diciendo que la vivienda que habitaba, en la villa El Chaparral, no estaba apta para sus dos niñas.

Seis años en El Chaparral. Las niñas crecieron en un asentamiento. La humedad, las goteras y el polvo empeoraron su afección respiratoria.

Que las gemelas habían nacido con atelectasia, una enfermedad compleja que afectaba sus pulmones. Que la basura, el piso de tierra y la humedad de las paredes no hacían más que empeorar el cuadro de las pequeñas. 

Como flashes, otros momentos de su vida volvieron a la mente. Su peregrinación hacia el complejo Pablo Pizzurno rogando que le cambiaran el lugar. Diciendo que él recibía una pensión por incapacidad y que necesitaba mudarse cuando antes. Sus hijas estaban empeorando.

También se acordó que, en junio del año pasado, su caso fue publicado por un diario. Que después mucha gente se acercó para ayudar. Y que… ya recordaba. A raíz de la publicación, la Provincia había decidido entregarle la vivienda añorada. Ahora estaba a un paso de concretar su sueño. Todavía abombado, llamó a su esposa Irene: 

–Tengo que buscar las llaves. ¡Tengo que buscar las llaves!

–¿Qué llaves? ¿Las perdiste? ¿Dónde quedaron?

–No las perdí. Son las llaves de la casa nueva. Nos mudamos a un barrio– y fue lo último que recordó. 

Mientras no se llueva. El miércoles 7 de enero, la familia Soria se mudó a una casita de barrio Héroes de Malvinas, en el sur de la ciudad de Córdoba. Los grandes de la casa –Carlos y su esposa Irene, su suegra Carmen y Gabriela, hija de Irene–, prepararon los trastos para subirlos al flete. Cuando llegaron a la nueva casa, se dieron con que muchos muebles no resistieron. Un aparador, un ropero y un placard de madera de corcho se rompieron antes de la mudanza. 

Siete días más tarde, ya estaban todos los muebles en la nueva casa con techo y pisos de material. En el patio, una Pelopincho en la que las gemelas juegan durante toda la tarde. “Yamila Milagros Judith” y “Sheyla Daiana Abigail” hacen dibujos en la mesa mientras sus padres reciben a la prensa y su abuela ayuda al técnico de una empresa de televisión digital que vino a colocar la antena.

Las nenas con su familia (Javier Ferreyra).

Las niñas no mienten: dicen que les gusta la nueva casa pero que extrañan a sus conocidos. “¿Podés mandarles saludos?”, pide una de ellas. Y los nombra: sus primos Ema, Ulises, Luis, Celeste, Nicolás, Antonela, Kevin, Michael y Aron. Y sus vecinos Abril e Isaías, que vivían a la vuelta de su vieja casa, en El Chaparral. 

Su padre Carlos, en cambio, no entra en sí de la emoción. Con las manos acompaña el énfasis en sus palabras. Cuenta que lo que más le gusta de la nueva casa es la seguridad. Dice que tiene un policía de vez en cuando custodiando sus pertenencias. Y que todos los vecinos son solidarios. 

Carlos aclara que es la primera vez en sus 36 años que habita una casa con techo y piso de material: “Hay gente que se preocupa por cambiar los azulejos. Qué me voy a amargar por eso. Mientras no se llueva el techo, está todo bien”. 

Durante el viaje de regreso, el cartel de un emprendimiento inmobiliario se alcanza a ver desde la avenida Circunvalación. Una pareja y sus dos hijos muestran dientes blanquísimos. Una leyenda reza algo así como: “Con cuotas de 700 pesos al mes podés comprar una mejor vida”.

¿Cuántas Sheylas y Yamilas habitan esta ciudad? Rostros anónimos sin capacidad para convertirse en noticia. Historias que provocan puntadas al corazón. Pero al cabo de un rato, aparece el recuerdo a Carlos y sus ojos luminosos. Y todo sentimiento de angustia se disipa. Por lo menos, hoy. 

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