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Córdoba

Ganancias, lima gruesa de paritarias

Economistas analizan el impacto del impuesto en los acuerdos salariales de 2013. Para pagar el tributo, los empleados deben resignar entre 3 y 4 puntos de la suba.

Con el grueso de los acuerdos paritarios 2013 cerrado, la pregunta que se impone entre los trabajadores asalariados que lograron mejoras en sus ingresos es saber de qué manera los impacta el Impuesto a la Ganancias. O para ser más directos: qué tajada del último aumento va a parar a la arcas del Estado, vía la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip).


Se sabe, Ganancias e inflación son dos grandes enemigos del poder adquisitivo de los argentinos. La cantidad de trabajadores que tributa el primer impuesto no paró de crecer en los últimos años. Es que el incremento de mínimos (a principio de 2013 se elevó un 20 por ciento) y deducciones en porcentajes inferiores a los aumentos salariales viene elevando, año tras año, la cantidad de asalariados que pasaron a ser contribuyentes del Impuesto a las Ganancias.


La mayoría de los estudios económicos sitúa la cantidad de personas impactadas por el tributo entre 1,5 y 1,7 millón, lo que representa un 25 por ciento del total de asalariados argentinos.

Efecto en el bolsillo. Consultado por Día a Día, Marcelo Capello, presidente del Ieral de la Fundación Mediterránea, consideró que “la actualización insuficiente del mínimo no imponible, que divide a los trabajadores de cuarta categoría que comienzan a abonar el tributo respecto de aquellos que no son alcanzados, ha llevado a una situación en la cual gran parte de la clase media asalariada fue alcanzada por el tributo en la última década”.


El economista calculó la situación de un trabajador soltero con ingresos mensuales de 10 mil pesos (8.300 pesos netos) que logró este año un aumento del salario nominal del 25 por ciento (promedio en el que cerró la mayoría de los gremios). Su salario, tras pagar el impuesto, crecerá en realidad 22,9 por ciento (2.289 pesos en lugar de 2.500 pesos), quedándose Ganancias entonces con el 8,5 por ciento (211 pesos) de su aumento salarial. En tanto, para aquellos que lograron una suba del 30 por ciento (en Córdoba sólo los choferes de la UTA), Ganancias se quedará con el 10,2 por ciento de dicho incremento (ver tabla aparte).


El cuadro es menos pesado si se trata de un casado con dos hijos. En ese caso, siempre siguiendo los mismos parámetros del ejemplo de arriba (10 mil pesos y 25 por ciento de aumento), el salario del trabajador subirá 24,6 por ciento (2.457 pesos), arañándole Ganancias el 1,7 por ciento (43 pesos) de lo conseguido en paritarias.


Capello consideró que “el hecho de que las paritarias se negociaron conociendo cuáles han sido los cambios en las deducciones de Ganancias para 2013, influyó sobre las demandas planteadas en la negociación, y por ende sobre los costos laborales y los márgenes de competitividad de la economía”.

Simulación. En el sitio de Internet (www.arielsetton.com.ar), el economista de la UBA Ariel Setton, junto con Jorge Duarte, realizaron un ejercicio de simulación en el que plasmaron el impacto de Ganancias sobre el bolsillo de los trabajadores, teniendo en cuenta un porcentaje promedio del 24 por ciento de suba en paritarias.


El trabajo, se aclara, se realizó sumando todos los ingresos entre enero y diciembre de cada año de un trabajador promedio de cada sector analizado, y se calculó el monto promedio a pagar de Ganancias para sus salarios durante los años 2011, 2012 y 2013.


Con un acuerdo que roza el 29 por ciento por un año y medio, quienes deberán disponer de una mayor proporción de su salario para pagar Ganancias son los bancarios. “En este caso –ejemplifica el estudio–, los trabajadores casados con dos hijos verán cómo el 28,8 por ciento acordado en paritarias se reduce al 24,6, mientras que los solteros verán como el 28,8 por ciento se reduce al 23,8”. Por lo tanto, un 14,3 y un 17,4 por ciento del incremento salarial, de acuerdo a la condición, será destinado al pago de este impuesto.


El trabajo también alude a la incorporación de nuevos sectores a la rueda de pago. “A partir de 2013, los que se incorporarán a tributar, para el caso de un trabajador casado con dos hijos, son los trabajadores estatales. Hasta 2012, el salario medio del sector no superaba el mínimo no imponible para esa situación familiar, pero este año los estatales casados con dos hijos, por primera vez, deberán destinar una parte del incremento salarial al pago de Ganancias”.


A modo de conclusión, Setton y Duarte aseguran: “Se observa que la gran mayoría de los trabajadores analizados tendrá una mayor carga tributaria de Ganancias sobre su salario. Sin embargo, el incremento de la carga tributaria de Ganancias en 2013 será menor que la de 2012, año en el que por la falta de actualización del mínimo no imponible se produjo un salto muy importante. Estos números expresan que, año a año, una mayor proporción del salario debe ser destinado al pago del impuesto”.


Setton, que califica al impuesto como uno de “los más progresivos”, advierte sobre los efectos negativos que está produciendo en la economía: “La presión de Ganancias sobre los salarios termina erosionando los aumentos efectivamente obtenidos por cada uno de los sectores. Esta erosión atenta contra la capacidad de las actualizaciones salariales de compensar los aumentos de precios y termina deteriorando el nivel de crecimiento del consumo y la recuperación de la economía”.

24%. Ese es el porcentaje promedio en el que los gremios cerraron las negociaciones paritarias en este 2013.

Impuesto y polémica

Durante 2012, el Gobierno no ajustó el mínimo no imponible. Recién lo hizo en marzo de este año. El piso quedó en $ 8.360 para solteros, y en $ 11.563 para los casados con dos hijos.


Los trabajadores asalariados alcanzados llegan a 1,7 millón, y representan el 25 por ciento.


Las siete escalas sobre las que se aplican las alícuotas permanecen fijas desde 2000, cuando era ministro de Economía José Luis Machinea. Eso hace que el impuesto pierda progresividad, ya que los que están en escalas inferiores pasan al siguiente escalón más rápido cada vez que reciben nuevos aumentos de salarios.


Según datos de la Afip, el 70% de los empleados que paga Ganancias está alcanzado por tasas que superan el 9%. Y más de la mitad paga tasas del 23% ó más.

En Córdoba, todos ponen

En el ámbito provincial, el grado de incidencia de Ganancias varía según el sector, pero alcanza a casi todos los gremios. Por el nivel de salarios, el 90 por ciento de los choferes de la UTA, que días atrás cerraron un conflictivo acuerdo del 30,5 por ciento anual, sufren descuentos. Algo similar acontece con los bancarios, mientras que el impacto en los municipales se ubica en el 80 por ciento, según un relevamiento de este diario.


El embudo de Ganancias se lleva algo menos en el caso de los recolectores de basura del Surrbac (70 por ciento) y los metalúrgicos de la UOM (60 por ciento). También son alcanzados, aunque con menor incidencia, los judiciales (30 por ciento), los estatales provinciales (25 por ciento) y los docentes enrolados en la UEPC (15 por ciento).

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