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La escuela rural a la que el Paicor no llega

Los chicos de la escuela Olegario Andrade caminan todos los días media hora para estudiar. Pero al llegar no tienen qué comer: el servicio está cortado por falta de pago.

Los chicos no faltan nunca a la escuela, a pesar de que se pasan casi todo el día sin comer (Mariano Paiz).

Los chicos no faltan nunca a la escuela, a pesar de que se pasan casi todo el día sin comer (Mariano Paiz).

Los chicos no faltan nunca a la escuela, a pesar de que se pasan casi todo el día sin comer (Mariano Paiz).

Los chicos no faltan nunca a la escuela, a pesar de que se pasan casi todo el día sin comer (Mariano Paiz).

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26/03/2012 00:00

Por Redacción Día a Día

Caminan media hora para llegar a la escuela. No faltan ni un solo día. Y pese a que gastan gran parte de sus energías en atravesar la sierra para asistir a clases, los chicos de la escuela Olegario Víctor Andrade, del paraje Huerta Vieja, no tienen qué comer. Es que el Paicor está suspendido desde el comienzo del ciclo lectivo, a causa de una deuda que la Provincia mantiene con los proveedores. Claro está, a los padres y autoridades del lugar, esta situación les preocupa. Y piden respuestas que tardan en llegar.

“Los chicos van a la escuela caminando. Y no se les está dando de comer. Toman la copa de leche a la mañana, pero hasta que regresan a sus hogares, por la tarde, se la pasan sin ingerir nada. Estamos preocupados porque durante el invierno la cosa se puede poner peor”, explicó Fabián Gigena, intendente de Río de los Sauces.

La Olegario Víctor Andrade se encuentra en Huerta Vieja, un paraje ubicado a unos 20 kilómetros de Río de los Sauces, al sur de la provincia de Córdoba. A ella asisten siete alumnos: Alejandro, de primer grado; Malena, de tercero; Belén, de cuarto; Juan, de quinto; y Yamila, Gladys y Brenda, de sexto grado.

La mayoría son hijos de hacheros que trabajan en el monte cortando pinos para venderlos a empresas madereras. Se han establecido en la zona en forma temporaria y proceden de Misiones, Santiago del Estero y Chaco.

La población de la escuela varía de acuerdo con la actividad maderera. El año pasado la matrícula alcanzó el récord de 17 alumnos. Durante esa época “de gloria”, los niños disfrutaban no sólo de la copa de leche, sino también de la comida del Paicor. Y hasta se comenzó la obra de conexión de gas natural para instalar calefacción, termotanque y cocina.

Pero para los postergados las ilusiones suelen acabarse ni bien termina una campaña electoral. La obra de gas quedó a medio terminar. “El año pasado conseguimos que hagan la instalación de gas. Pusieron calefactores, termotanque y cocina. Pero la obra quedó detenida. Nos falta que coloquen los zeppelin y la carga de gas. Esperamos que sea antes del invierno”, agregó Gigena.

La preocupación del intendente es real: en invierno la temperatura desciende “hasta la nieve” y los días se hacen más cortos. Por el momento, hay una estufa a leña abastecida con el material que la maestra y directora, Rosana Mazzoni, trae de su casa, en Río de los Sauces. Hay también una garrafa y dos paneles solares que alimentan de energía a la escuela. Y por donación recibieron una heladera. Casi nada falta, excepto el gas.

“El alumno rural nunca falta a la escuela”, una afirmación que no es puro cliché. Todos recuerdan la historia de Jonhy, el niño que egresó el año pasado. Fue un día de nieve y viento tan fuerte que nadie supuso que habría clases. Pero el niño fue, por las dudas. La maestra Rosana lo encontró tiritando de frío en la puerta de la escuela. Y ni bien lo hizo pasar, el chico cayó desmayado. “Los chicos no faltan nunca. Llueva o caiga nieve. Sienten a la escuela como propia”, contó uno de los paisanos que participó la semana pasada de la “Travesía Gaucha Enlazando Valles”.

También al pueblo. La suspensión del suministro de alimentos a través del Paicor no es un drama exclusivo de la Olegario Víctor Andrade. También en la escuela Domingo Faustino Sarmiento, de Río de los Sauces, los chicos se quedaron sin su ración diaria.

Para suplir esta escasez, los padres se organizaron en cuadrillas. Cada quincena le toca a alguno comprar el pan y algunas frutas para el recreo. La Municipalidad de Río de los Sauces está brindando asistencia económica para afrontar los gastos de panadería. Aunque con eso no alcanza.

Según informaron fuentes de la comuna de Río de los Sauces, el corte del Paicor comenzó en el ciclo lectivo de este año. La Provincia mantiene una deuda de siete meses con proveedores. Y éstos decidieron cortar la entrega, hasta que se regularicen los pagos, lamentó el intendente Gigena.

Hoy, el Paicor depende del Ministerio de Administración. Este diario solicitó explicaciones pero no obtuvo respuestas.

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