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Córdoba

Enero: una polémica bajo los escombros

En enero, Juan Schiaretti ordenó la demolición de la casa de las tejas. Muchos escombros del tradicional edificio terminaron en el lecho del arroyo La Cañada.

 

Casí de apuro, el operario eligió las cuatro o cinco tejas que estaban mejorcitas, sin saber que acababa de rescatar del olvido un pedazo gigantesco de la historia cordobesa. Apenas el hombre se bajó del techo, la primera topadora empezó a arrasar con todo.

Así comenzó el 5 de enero de este año la demolición de la tradicional Casa de las Tejas, el enorme complejo oficial de barrio Nueva Córdoba que durante décadas fue la sede principal del Gobierno de la Provincia de Córdoba. El entonces gobernador Juan Schiaretti tenía la decisión tomada desde el mismo momento en que asumió, pero recién pudo ponerla en práctica en la última etapa de su mandato, una vez que las cuentas provinciales fueron aliviadas con un auxilio nacional.

Y fue justamente ese escaso tiempo el que precipitó una definición más que apurada, prácticamente inconclusa, que terminó disparando una polémica que trascendió el plano político e institucional. Antes, durante y después de que las primeras tejas se estrellaran contra el suelo, muchas voces se alzaron contra la demolición, particularmente de organizaciones ambientalistas y urbanistas que cuestionaron con dureza lo que consideraron “un atropello a la historia cordobesa”.

Incluso, la Fundación para la Defensa del Ambiente presentó una denuncia judicial contra Schiaretti, acusándolo de incumplimiento de sus deberes como funcionario público, planteo que finalmente quedó en la nada. El gobernador siempre justificó la demolición aduciendo el mal estado de la casona, al tiempo que se preocupó por remarcar que el edificio carecía de valor patrimonial. La buena relación que Schiaretti mantenía con el intendente Daniel Giacomino ayudó a que el municipio le diera luz verde a las topadoras sin poner reparos oficiales al derrumbe.

Igualmente, buscando neutralizar las críticas, el gobernador presentó el 14 de enero el proyecto del denominado (casi eufemísticamente) Parque de las Tejas. Mientras, la construcción Centro Cívico, nuevo emblema de la gestión schiarettista, avanzaba a todo vapor para ser inaugurado antes de fin de año.

Pero fue una denuncia periodística del diario La Voz del Interior la que puso en mayores aprietos las ambiciones del gobernador, cuando el 20 de enero descubrió que la empresa contratada para demoler la vieja casona estaba arrojando los escombros (tejas y documentación oficial incluidas) al lecho del arroyo La Cañada, a tan sólo unas cuadras del centro de la ciudad. Debido al escándalo, los trabajos se interrumpieron algunos días mientras los funcionarios ensayaban excusas para explicar lo sucedido. De todos modos, una vez que bajó la espuma las topadoras volvieron a la carga y en cuestión de días la Casa de las Tejas quedó reducida a la nada.

Así, las pocas tejas que rescató aquel nostálgico operario fueron lo único que quedó como testimonio material de una parte fundamental de la historia de córdoba.

 

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