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Córdoba

En Córdoba, 59 escuelas empiezan las clases con problemas de infraestructura y mantenimiento

UEPC detectó fallas en casi 60 escuelas de la ciudad. Para el Gobierno, en general son problemas menores.

Baños clausurados, techos que se llueven, paredes electrificadas. En la ciudad de Córdoba, 59 escuelas arrancan las clases con problemas de infraestructura y falencias en el mantenimiento. Aunque buena parte se encuentra en obras, para la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) ese número debiera ser igual a cero. 

“La falta de mantenimiento es un problema de hace tiempo. Todos los comienzos de clase pasa lo mismo: hay escuelas que no están listas para empezar. Hoy son 59 colegios, pero esa cifra no debería existir”, explicó a este diario Alina Monzón, secretaria General Adjunta del gremio docente en Capital. 

¿Cómo se obtuvo esa cifra? Los datos partieron de la base de un relevamiento de UEPC que luego fueron corroborados por este diario, a través de llamadas telefónicas. Si bien buena parte de esas escuelas se encuentran en obras, en otras sus docentes reconocen que la previsión de arreglos es nula o inexistente. Y que no se aprovecha el verano –cuando los estudiantes no están en clase- para realizar los arreglos más profundos. 

En tres de esas escuelas no comenzó la jornada de adaptación por problemas de infraestructura. 

Para Javier Taborda, director de Infraestructura del Ministerio de Educación provincial, es preciso diferenciar los inconvenientes edilicios de las emergencias cotidianas. “Una cosa son las filtraciones y otra, los yuyos altos o la desinfección. Desde el 3 de enero de este año intervenimos 75 escuelas. El final de esa obra se encuentra al 97 por ciento”. 

En la ciudad de Córdoba, existen 676 edificios escolares. 

Dramas comunes. Las filtraciones, humedad y baños figuran en los primeros puestos de las escuelas que hoy se encuentran en terapia intensiva. En una escuela de Parque Vélez Sarsfield los sanitarios se rompen con frecuencia, ya que el edificio tiene 55 años y muy poco mantenimiento. Existen aquí además cañerías obsoletas. 

En otro edificio de San Vicente, cuyas autoridades pidieron no ser identificadas como en el resto de las escuelas consultadas, la luz se corta cada vez que llueve. Y en Villa El Libertador, las instituciones educativas comparten el mismo drama del barrio: las napas de agua subterránea suben y las paredes de las aulas ceden. 

Por vandalismos propios del barrio y de los alumnos, otras escuelas se encuentran hoy sin bancos, puertas o computadoras. Aunque, según Monzón, el problema no es tanto que se arregle y se rompa. En cambio, lo que se repara (cuando eso sucede) es de mala calidad. 

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