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Córdoba

El peregrinar de una pareja para cremar a sus angelitos

Esperaron 15 días por el horno del Cementerio San Vicente porque “no había sistema”, y recién hoy lograron que les dieran las cenizas. Les había pasado lo mismo con sus mellis, que fallecieron hace más de un año. 

Carolina González y Joaquín Malik tienen el dolor de ser padres de bebés prematuros, que a los pocos días fallecen. Al golpe inexplicable de la vida, se les sumó algo por lo que nunca pensaron pasar: en el primer parto de mellizos, los que murieron en menos de una semana, debieron esperar un conflicto municipal para que sus hijos fueron cremados.
Y cuando pensaban que no volverían a pasar por lo mismo, tuvieron otro revés: perdieron un tercer bebé y esperaron 15 días para que en el Cementerio San Vicente les abrieran el horno crematorio.
El motivo de la demora: “No hay sistema”.
Los problemas de coagulación en la sangre de Carolina hicieron que sea una paciente con embarazos de alto riesgo, por lo que cada espera de un hijo implica una tremenda fuerza de voluntad, estudios y tratamientos de fertilización asistida.
Cuando uno habla con Joaquín y Carolina es casi imposible entender de dónde sacan tanta fuerza, pero la tienen.
“Hoy nuestros mellis tendrían un año”, dice Carolina.
“Dos angelitos: una nena y un nene. La nena vivió unos días más. Y ahí fue cuando nos topamos con el primer problema. Decidimos cremarlos. Llevo los angelitos al Cementerio San Vicente y estaban los empleados de asamblea, en ese momento. Tuvimos que pedir a los directores y nos permitieron cremarlos”, recuerda Joaquín.
Con el segundo embarazo, la pareja volvió a poner toda la atención en el bebé que venía en camino, pero a los cinco meses se interrumpió su crecimiento. El 22 de diciembre último falleció después de haber vivido cinco días.
Y otra vez esta pareja debió pasar por los trámites de cremación.
Pero en esta oportunidad, las cosas se hicieron más difíciles.
El horno del Cementerio San Vicente estaba en funcionamiento, pero debido a una fuerte tormenta se afectó el sistema, por lo que no se podían cargar los datos para habilitar la cremación.
Fue una peregrinación casi a diario de Joaquín, sin conseguir una respuesta. Recién ayer –cuando el caso salió en los medios de comunicación–, las autoridades tomaron conocimiento y se ordenó la cremación y les tomar los datos con lapicera y papel porque el sistema seguía sin funcionar.
“Cuando llegamos había una camioneta de Telecom trabajando, pero esta vez nos tomaron los datos a mano. Lo que les habíamos pedido desde un principio, que usaran un lápiz y un papel. La cremación nos costaba 3.700 pesos, pero el director nos eximió por lo sucedido. Son nuestros angelitos, no es que íbamos a la carnicería a comprar un kilo de carne”, relata Joaquín, quien finalmente ayer, a las 11, consiguió que se hiciera la cremación y tener a su hijo en paz. 
La falta de sistema para tomar los pedidos de los familiares seguía siendo hasta ayer un problema, aunque ya comenzaron los trabajos de reparaciones. Marcelo Arce, delegado en el cementerio, dijo que la falta de sistema, así como los constantes inconvenientes que tienen en los días de tormenta por los cortes de luz, que impiden que funcione el horno, fueron reportados con antelación.
Por su parte, el secretario de Gobierno, Javier Bee Sellares, se puso al frente del tema y fue quien ordenó la cremación.
 
Su lucha. La pareja de Carolina y Joaquín integra un grupo de padres que tiene problemas en los embarazos por la coagulación de la sangre, lo que impide que sus bebés sigan con vida o nazcan prematuros. Carolina, pese al dolor de perder tres hijos, sigue adelante y forma parte del grupo “Trombofilia Embarazos de Alto Riesgo Córdoba”.
Se los puede ubicar en Facebook con ese nombre para que las mamás hagan sus consultas, incluso tienen el apoyo de profesionales médicos.

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