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Córdoba

El hospital Florencio Díaz no da a luz

Fue inaugurado hace casi 6 años, como centro de referencia para atención de embarazadas y centro de mediana complejidad. Hoy los quirófanos no funcionan y no asiste partos.

El 31 de agosto de 2011 quedó inaugurado con bombos y platillos el hospital provincial Florencio Díaz. En una carrera maratónica contra el reloj electoral (19 días después fueron los comicios municipales), el entonces gobernador Juan Schiaretti cortó la cinta roja del que sería el centro de salud de mediana complejidad –con énfasis en atención de embarazadas– del sudeste de la ciudad de Córdoba.

Sin embargo hoy, a casi 6 años de aquella apertura, un piso completo se encuentra a oscuras, y algunos sectores funcionan como depósito. Los dos quirófanos, las dos salas de parto y las terapias intensivas de adultos y bebés nunca vieron la luz. Directivos aseguran que, ahora sí, la apertura se concretará a la brevedad.

Las dos salas de parto están vacías. Nicolás Bravo

Sillas en lugar de camas. Soledad tiene dos hijos y uno en camino. Vive en barrio José Ignacio Díaz, a una vía de tren de distancia con el hospital. El jueves pasado quiso sacar un turno para una ecografía pero le dijeron que vuelva el 31 de marzo. A su bebé lo tendrá en la Maternidad provincial. “Me siento más cómoda. Ya conozco a los médicos”, dice la mujer, que desconoce si en el Florencio Díaz realizan partos.

Es que los alumbramientos aquí no se asisten porque el centro obstétrico está cerrado, al igual que la terapia de bebés. En el primer piso, nueve monitores de computadoras viejas se acumulan en la nursery. Las dos salas de parto se encuentran a oscuras. Hay camillas con colchones que aún conservan el nailon.

Quien avance por el pasillo se encontrará con un silencio sepulcral. A la derecha, el post-quirúrgico (sector de recuperación del paciente) es hoy centro de reuniones. Las camillas fueron reemplazadas por hileras de sillas negras. Y en los dos quirófanos, que permanecen a oscuras, paneles para conectar respiradores artificiales no están conectados a nada.

Un piso entero del hospital no funciona. Salas de terapia, con el nailon puesto (Fotografías Nicolás Bravo)

Con buen anclaje. “La apertura del piso es inminente –aclara Jorge Seco, director del hospital–. La semana que viene llegarán los profesionales para atender los quirófanos y estamos instalando las lámparas para alumbrar las mesas de cirugía, que se llaman cialíticas”.

Los pacientes se encuentran aquí con cada vez más especialidades médicas, destaca el directivo, y es verdad. Cabe aclarar que los consultorios externos funcionan ágilmente, al igual que el laboratorio y salud mental. La gente lo reconoce y agradece.

También es destacable el trabajo de campo que los profesionales realizan en la comunidad y la ampliación del internado en épocas de contingencia invernal, que ayuda a descomprimir los hospitales del Polo Sanitario.

Sin embargo, el cierre de los quirófanos sigue siendo el talón de Aquiles. Los pacientes que necesitan cirugía deben ser derivados. Y las mamás, trasladarse para tener a sus bebés. 

El Hospital Florencio Diaz fue inaugurado en 2011. Nicolás Bravo

Muy flaquitos. El sector sudeste de la ciudad abarca 162.843 personas, según el Portal de Transparencia de la Municipalidad. Sin embargo en el hospital aclaran que la demanda supera los 250 mil.

Con 6 mil metros cuadrados en un predio de 18 mil, el Florencio Díaz recibe derivaciones de 16 dispensarios municipales y cuatro centros periféricos provinciales.
Entre el 10 y el 20 por ciento de los niños del sector sudeste nace con menos de 2,5 kilos (uno de los indicadores del bajo peso). Tampoco supera las 37 semanas de gestación, es decir, nacen prematuros.

Estos índices son incluso mayores en barrios cercanos como Corral de Palos (22 por ciento), Maipú II sección (31 por ciento) y Camino a San Carlos (25 por ciento), según los datos del Portal de la Municipalidad.

Las dos salas de parto del Florencio Díaz iban a ayudar a descomprimir la demanda en las dos grandes maternidades provinciales, aunque éstas se reservaban los casos de alto riesgo, según se informó en la inauguración. Además, con los quirófanos se iban a asistir traumatizados, cardiópatas y heridos de arma de fuego.

“Hoy el hospital funciona como un dispensario grande –indica Esther Calderón, integrante del centro vecinal de José Ignacio Díaz Segunda Sección–. Vivo a ocho cuadras pero tengo que viajar hasta el Hospital Córdoba por mis problemas cardíacos”.

Sin latir. Nuestro recorrido termina en el internado común, donde actualmente están ocupadas 12 de las 40 camas.

“Los vecinos de la zona necesitan que el hospital funcione a pleno –finaliza una de las enfermeras–. No sólo recibimos muchas mamás adolescentes. Además es alta la demanda de accidentados de tránsito y de heridos de armas de fuego”.

Sin quirófano, corazón del hospital, el centro de salud del sudeste de la ciudad de Córdoba, todavía sigue sin latir.

 

 

 

Su vecino, con acampe

Vecinos de Villa El Libertador pidieron la semana pasada a la Municipalidad que refuerce las guardias de pediatría durante los fines de semana en el otro hospital del sur: el Príncipe de Asturias, inaugurado un mes después que el Florencio Díaz.

El colectivo Mujeres en Marcha instaló una carpa en la entrada principal y organizó una toma pacífica. La comuna respondió con la contratación de una nueva pediatra que, según dijo, reemplazaría la baja de un ex agente que abandonó el hospital tras presentar su renuncia.

El Príncipe de Asturias quedó formalmente abierto en octubre del 2011, en un acto en el que participaron el entonces intendente Daniel Giacomino y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Apenas asumió, el intendente Ramón Mestre pidió a la Provincia una mano para mantener el hospital.

El hospital municipal del Sur también recibió reclamos

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