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Córdoba

El colegio de Villa Allende volvió a clases tras la inundación

El cole 17 de agosto, de Villa Allende, resurgió después de las inundaciones y esta semana empezó las clases con el objetivo de rescatar experiencias positivas de la catástrofe.

El ruido de los taladros, las amoladoras y los martillos se entremezclan con las carcajadas de los chicos en el recreo, los gritos y el Aurora. El agua puede haber arrastrado muchas cosas, pero el espíritu se mantiene y apuntala la reconstrucción. El timbre resurgió del barro, el cole 17 de Agosto, de Villa Allende, inició las clases a un mes de la catástrofe en Sierras Chicas. 

La marca de la inundación permanece en algunas paredes, pero las aulas otra vez están llenas de alumnos. El lunes fue el primer día del primario y el martes del secundario. La semana que viene será el turno del jardincito, donde se trabaja de sol a sombra para dejarlo como nuevo. 

Mónica Moyano, la directora del secundario, se emociona recordando las experiencias positivas transitadas después del desastre, porque esa es la piedra basal para dejar el dolor atrás y continuar hacia adelante. La foto del patio lleno de muebles destrozados ya está blanco en negro.

“Lo que nos tocó vivir fue tremendo, pero la cantidad de ayuda que recibimos fue emocionante. Siento que lo que pasó sirvió para fortalecer a la comunidad, nos unió más. Padres, alumnos, ex alumnos, docentes y vecinos, todos, desde el momento en que bajó el agua, se acercaron a la escuela para ayudar con la limpieza, incluso gente que también sufrió daños en sus hogares”, va contando la dire mientras recorre ambientes de la escuela que fueron reconstruidos y otros que todavía se están reparando.

La vuelta al cole fue atípica porque, además de iniciar las clases dos semanas después de lo previsto, las primeras horas en las aulas se utilizaron para hablar del temporal, para abrir un espacio de desahogo y contención a los alumnos. 

Mónica explica que este proceso se extenderá durante el año con el apoyo de psicopedagogos: “Todos tenemos diferentes maneras de procesar y exteriorizar lo que nos sucede, por eso este espacio de reflexión con el que iniciamos el ciclo lectivo se realizó en un ámbito distendido, para que cada alumno se expresara, o no, como le saliera. Vamos a seguir trabajando el tema con psicopedagogos porque las inundaciones generaron situaciones complicadas”.

La campana suena y los chicos salen disparados de las aulas a correr en el patio. La bulla invade la escuela y la dire asegura que tanto padres como alumnos están felices por el inicio de las clases. 

En obras

Mientras los chicos del primario juegan, en las salas del jardín se trabaja a contrarreloj para poder recibir a los alumnitos que se iniciarán en su escolaridad la semana que viene. 

Las seños María Ánima, Celeste y Cecilia preparan papelería mientras maestranzas y obreros reparan los baños y las aulas. 

“Todas ayudamos con la limpieza, todavía estamos pintando muebles y también hacemos papeles para adelantar trabajo que tenemos atrasado. Fue muy feo ver cómo quedó el colegio porque acá pasamos la mitad de nuestro tiempo”, cuenta la seño Celeste.

Tres de las cinco salitas pudieron ser reequipadas por el aporte que realizó el gobierno de la Provincia y de dos se hizo cargo la escuela. Muchos de los juguetes fueron limpiados y recuperados por los padres, que se los llevaron a casa para sacarles el barro y desinfectarlos. 

Cecilia recuerda los días en el que arroyo apenas era un juego de niños: “Todos los años bajábamos docentes y alumnitos con barquitos de papel. Los teníamos que empujar para que se los llevara el arroyo. Ese mismo hilito de agua destrozó la escuela y la casas de muchos vecinos”. 

A pesar de que el río todavía suena, en el cole sobra ánimo, que con tantas muestras de afecto no decae. El 17 de Agosto se levantó y recibió a los chicos con un colorido afiche: “Ser positivo y entusiasta, aún en circunstancias desfavorables, es crecer y superarse”. 

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