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Córdoba

Divorciate de la madrastra

Un tribunal le dio el divorcio a un hombre que denunció injurias graves de su exesposa hacia sus hijas.

No era la madrastra de la Cenicienta, pero era mala. Y la Justicia la divorció de su marido, achacándole actitudes hostiles para con las hijas de él -fruto de un matrimonio previo-, y también injurias hacia el hombre.

La Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Contencioso de 1º Nominación de Río Cuarto hizo lugar al planteo de un hombre, que pedía disolver su matrimonio porque su esposa se comportaba mal con él y con sus hijas, incluso cuando un delicado estado de salud lo aquejaba.

El tribunal, compuesto por los vocales Rosana A. de Souza, Eduardo Héctor Cenzano y Daniel Gaspar Mola, revocó una apelación presentada con anterioridad por la mujer y otorgó el divorcio vincular pedido por el hombre por la causal de injurias graves por culpa de la demandada, declarando disuelta la sociedad conyugal.

Asimismo, consideraron que encuadran como "injurias indirectas" las actitudes hostiles de la mujer hacia las hijas de su (ahora ex) marido, a quienes llegó a impedirles el contacto cuando el hombre fue trasladado desde Alta Gracia hasta Río Cuarto para su atención médica.

De pasillo. Entre los argumentos valorados por el tribunal, se encuentra un episodio que perjudicó al demandado cuando se encontraba internado por una descompensación.

Un médico que lo atendió declaró que estando él en terapia intensiva, recibía las visitas de sus hijas y de la esposa, y que el paciente pidió expresamente que restringieran las visitas a la mujer.

Según el testimonio del médico, las visitas de la mujer agudizaban los episodios de arritmia del paciente, y se apreciaban alteraciones en los monitores. También declaró que la mujer discutió con las hijas del paciente en los pasillos del hospital.

Bajo amenaza. Una de las hijas del demandante declaró que cuando el hombre, descompensado, debía ser trasladado a Río Cuarto para su atención médica, la mujer le impidió acompañarlo en el auto.

La joven insistió en su deseo de viajar junto a su padre, por lo que empezaron a discutir y la mujer la amenazó con que si subía al vehículo, ella abandonaría a su padre y lo dejaría "a la buena de Dios".

En ese contexto, también vociferó que reclamaría el 50 por ciento de los bienes del hombre.

A pagar. La vocal de Souza consideró, a partir de los testimonios recogidos, que "se encuentra acreditada una clara actitud de hostilidad por parte de la accionada para con las hijas del demandante, situación que reviste entidad suficiente para configurar una injuria grave".

Los otros vocales adhirieron y resolvieron otorgar el divorcio y exigir a la mujer pagar los costos de la demanda.

 

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