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Córdoba

Cosquín: el puente que reemplazaría al vado Onofre Marimón continúa a medio construir

La obra lleva siete años abandonada. Por falta de fondos, no se hicieron los accesos. Los vecinos de San José Obrero, aislados cuando crece el río.

El puente está ahí desde hace más de siete años, a 2 kilómetros desde el acceso sur a Cosquín por la ruta 38, casi incorporado al paisaje. Pero no se puede cruzar. Si usted llega hasta la esquina de Costanera (calle 12 de Octubre) y Pedro Ortiz, se encontrará con una mole de cemento, de más de 100 metros de extensión y doble carril, de adorno sobre el río Cosquín. Nunca se construyeron los accesos. 

Y no es que no sea necesario. El puente fue diseñado para reemplazar al viejo vado Onofre Marimón que conecta el barrio San José Obrero con el centro de la ciudad serrana, uno de los más castigados por las inundaciones de febrero de 2015. El vado de más de 70 años está cerrado al paso vehicular desde abril de 2014 por el deterioro de su estructura. Cuando la crecida es grande, se interrumpe también el tránsito peatonal. Los 2.400 vecinos que viven sobre el margen este del río –la población se triplica durante el verano– quedan prácticamente aislados. Deben dar una vuelta de varios kilómetros para llegar, por ejemplo, a la escuela o al trabajo. En los aciagos días de las inundaciones algunos se lanzaban a la aventura de trepar los terraplenes, ya cubiertos de pasto y arbustos, para cruzar el puente. “Al menos, que le hagan dos escaleras a ese puente inútil”, se quejaban.

Mucha agua. El puente se construyó en el marco de una obra de refuncionalización del río Cosquín gestionada por el Ente para el Desarrollo del Centro Sur de Punilla (ERDIC), integrado por Santa María de Punilla, Bialet Massé, Villa Parque Siquiman y Cosquín, con el objetivo de abordar de manera conjunta una serie de problemas hídricos a lo largo del paso del río por estas localidades. Los fondos eran aportados por el entonces Ministerio de Planificación Federal de la Nación, a través de la Secretaría de Recursos Hídricos, que en ese momento dirigía Fabián López –actual ministro de Agua, Ambiente y Energía de la Provincia de Córdoba–. Fue el propio López quien explicó los alcances del proyecto en una reunión realizada el viernes 12 de junio de 2009 en el balneario coscoíno Azud Nivelador, según consta en una crónica del diario La Voz del Interior. Aquella reunión tenía como protagonista, además, al intendente de la capital del folklore y presidente del ERDIC, el peronista Marcelo Villanueva, destituido en septiembre de 2014, durante su tercer mandato, mediante una elección revocatoria, luego de ser imputado por irregularidades en el manejo de fondos públicos. 

Pero volvamos a 2009. El proyecto consistía, en una primer etapa, en la demolición total del balneario Azud Nivelador, de la represa y pasarela existentes aguas abajo; la remoción de grandes islotes que modificaron el cauce normal del río; la construcción de un puente sobre calle Pan de Azúcar y el reemplazo del vado del balneario Onofre Marimón por el puente sobre calle Pedro Ortiz. 

El Ente publicó el llamado a licitación en febrero y el 11 de mayo adjudicó los trabajos a la empresa Boetto Buttigliengo SA. El monto de la inversión ascendía a 39.996.118 pesos y el plazo de ejecución estipulado era de 18 meses. Los trabajos comenzaron el 22 de junio de 2009 y en diciembre de 2010, las máquinas se detuvieron. Para esa fecha se había gastado la totalidad del monto del contrato original. No alcanzó. “Hicimos todo, lo único que faltó fueron las accesos de ese puente y la demolición del vado Onofre Marimón”, dijo el ingeniero de la constructora Buttigliengo, Alejandro Satuf.

Según explicó Satuf, se vieron obligados a modificar la obra porque Recursos Hídricos de la Provincia fijó una cota más alta para el puente Pedro Ortiz, que la prevista originalmente en el proyecto. “Al elevarlo, había que inclinarlo, y no alcanzó la plata para los accesos. Los muros de hormigón, los terraplenes no estaban previstos originalmente”, explicó el ingeniero y agregó que pidieron una ampliación presupuestaria pero fue aprobada seis años después, el 25 de septiembre de 2013, a precios de 2009 sin tener en cuenta la inflación. “Eso ya no alcanzaba para mover ni una camionada de tierra”, dijo Satuf.

Por otra parte, la empresa había solicitado una redeterminación de precios por las obras terminadas, que se aprobó en agosto de 2014 pero todavía no ha podido cobrar. “El aumento de los costos durante el año y medio que estuvimos trabajando fue absorbido por la empresa”, se quejó Satuf. 

Lo que empezó como un problema técnico, derivó en un problema presupuestario y finalmente burocrático. En el medio “se mezcló la política”, admiten desde la empresa. Las relaciones entre la Nación y la Provincia se congelaron –también los fondos–, el intendente fue destituido y después cambiaron los gobiernos. 

“Hay solución, la obra tiene proyecto, tiene planos, está perfectamente ejecutada. Falta actualizar los valores a 2017. Buttigliengo la quiere terminar”, aclaró Satuf, pero ya no sabe a quién tirarle la pelota. 

Más obras pendientes. “Cuando asumimos no encontramos ninguna documentación. Si hubo una memoria técnica de la obra, acá no estaba”, cuenta Matías Chamorro, el asesor letrado de la nueva gestión municipal encabezada por Gabriel Musso. El Frente Proyecto Cosquín ganó las elecciones en la ciudad serrana en 2015, luego de encabezar las denuncias por irregularidades en el manejo de fondos públicos durante la gestión peronista. 

El 27 de junio pasado la municipalidad presentó un proyecto ante el Ministerio del Interior donde se solicita la finalización de esta y otras tres obras de reordenamiento vial de la ciudad. Todas iniciadas y abandonadas durante la intendencia del destituido Villanueva. Para reclamar la finalización de los trabajos tuvieron que reconstruir la información con aportes de algunos empleados de planta y una constructora. 

“La mayor parte de la inversión está hecha, la obra en general tenía un grado de avance del 90 por ciento”, asegura el intendente Gabriel Musso. 

El puente sobre calle Pedro Ortiz ocupa el segundo lugar en las prioridades. Según se lee en el expediente presentado, el puente está terminado y la construcción de los accesos no sólo dará accesibilidad vehicular y peatonal a barrio San José Obrero, también solucionará los problemas de inundabilidad: “La construcción del acceso este fue diseñada como defensa ante el avance del agua y evitar así la inundación del barrio”, explicó Musso. El proyecto está siendo evaluado por el Gobierno nacional. Musso tiene expectativas: “La repavimentación de la ruta 38 fue una señal positiva”, destacó. 

Fondos frescos. El año 2009, cuando el Ente Regional licitó la obra, era un año electoral. Tanto López como Villanueva destacaron en distintos actos el papel de Rodolfo Milani en la gestión de los fondos para la región. El coscoíno, por entonces asesor municipal, ocupaba el sexto lugar en la lista de diputados del Frente Para la Victoria. Sobre el contexto en el que se impulsó la obra Eduardo Di Benedetto, ex asesor en la municipalidad de Santa María y coordinador del equipo que elaboró el anteproyecto, recuerda: “Había mucho dinero de un fondo que manejaba recursos hídricos pero que no se podían usar porque no se presentaban proyectos”.

La primera etapa de la obra de refuncionalización del río Cosquín nunca se terminó, la segunda nunca se licitó. Aquellos fondos se congelaron con el paso del tiempo y los vaivenes de la política. Mientras tanto, el puente sigue ahí como un gran monumento a la desidia.

En el abandono

La Municipalidad de Cosquín le solicitó a la Nación la finalización de otras tres obras viales abandonadas:

–El nudo vial de acceso norte que permitiría evitar el paso del tránsito pesado por el centro de la ciudad. Faltan 200 metros para terminar el desvío de la ruta 38.

–La continuación de la calle presidente Perón que permitirá reordenar el tránsito céntrico. Faltan 300 metros.

–Nudo vial de acceso sur, que es la obra más avanzada. 

Estas obras viales formaron parte de otro contrato firmado entre la constructora Buttigliengo y la Municipalidad de Cosquín durante la gestión de Villanueva, luego rescindido unilateralmente por la empresa ante la demora en el envío de los fondos y la quietud municipal.

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