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Amparo de nacimiento

Tiene casi tres meses, y fue concebida con una fertilización in vitro que cubrió la obra social gracias a un recurso de amparo. Junto a su hermana Ángeles, son la razón de ser de Susana y Alfredo.

Ángeles, Susana, Amparo y papá Alfredo (Nicolás Bravo).

Ángeles, Susana, Amparo y papá Alfredo (Nicolás Bravo).

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  • Amparo de nacimiento

    02/06/2012 00:00

    Por Laura Giubergia

    Amparo. Amparo es el nombre de una niña de casi tres meses, y también es el nombre del recurso que le permitió nacer. Sí, tan loco como suena.

    Susana Bergoglio y Alfredo Ortiz se casaron hace 12 años y poco después empezaron a perseguir el sueño de ser papás, sueño que por momentos pareció inalcanzable, pero que hoy es mucho más que una realidad.

    Al año de matrimonio, a Susana le diagnosticaron endometriosis severa, una enfermedad en su sistema reproductivo que le impedía concebir. “En el 2000 me sometí a dos operaciones, y luego tenía que intentar quedar embarazada… pero no quedaba”, cuenta en el living de su casa de barrio Nuevo Jardín. En medio de ese proceso, decidieron inscribirse en el registro de adopciones, aunque no abandonaron las esperanzas de conseguir un embarazo. “Me sometí a fertilizaciones asistidas, hice todo lo que se podía hacer –relata con dolor–, pero en un momento el sufrimiento físico y psicológico se tornó insoportable”. La única opción que les quedaba era una fertilización in vitro, procedimiento que cuesta alrededor de 30 mil pesos, que no cubren las obras sociales, y que les era imposible afrontar.

    El sueño. En 2004, cuando veían muy lejana la posibilidad de ser papás, conocieron a una mujer que quería dar en adopción a su hija en gestación. “Ahí nació Ángeles, ella nos salvó, ella sació nuestros deseos de ser padres”, afirma Susana. La llegada de su primera hija les devolvió la paz, y hasta se desentendieron durante años de los engorrosos tratamientos.

    Fue hasta 2009, cuando se enteraron que un matrimonio había presentado un recurso de amparo en Buenos Aires para que la obra social asumiera los costos de una fertilización in vitro. “Ahí lo llamamos a Maxi (Maximiliano Machuca, abogado y amigo de la familia), y le pedimos que iniciara el proceso judicial”, recuerdan. En diciembre de 2010, el juez federal Alejandro Sánchez Freytes hizo lugar a un recurso de amparo que les concedió tres intentos de fertilización in vitro con cobertura de la obra social de los petroleros, OSPE, en el centro Cigor. “¡No lo podíamos creer!”, resume. Los primeros dos intentos fueron sin éxito, y hasta estuvieron “a punto de largar todo, porque la decepción y el sufrimiento eran muy grandes”, describe Alfredo. “Yo lloré como tres días”, acota Ángeles.

    El sueño II. Pero la tercera fue la vencida, y Susana quedó embarazada. “El embarazo fue normal, y el 8 de marzo nació Amparo, por cesárea”, cuenta esta feliz mamá. Amparo llegó al mundo de la mano del médico Andrés Juárez Villanueva, quien junto con Machuca estuvieron muy cerca de la familia durante esta década de lucha.

    –¿Van a seguir buscando?
    –Sí, vamos a intentar reabrir el expediente de adopción que quedó en suspenso cuando quedé embarazada- confiesa Susana.

    –¿Tuvo algo que ver el amparo en la elección del nombre?
    –Amparo nos gustaba de mucho antes, y quedó– dice Alfredo.

    Amparo. Amparo es el nombre de una niña de casi tres meses, y también del recurso que le permitió nacer.

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