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Córdoba

Carlos Eschoyez: el meteorólogo que le dedicó su tiempo a Córdoba

Estuvo más de 30 años dando el pronóstico por tevé, pero desde hace unos años decidió abocarse full time a ofrecer ese servicio por internet. “En Facebook la gente me pide que vuelva”, dice.

La vida de Carlos Eschoyez es una aventura digna de un cuento. Nació en el corazón de El Impenetrable, en el Chaco, pero muy joven decidió mudarse a Córdoba a estudiar.

Finalmente no terminó su carrera en La Docta: se volvió a Chaco, luego a Buenos Aires y una década después terminó eligiendo Córdoba otra vez, para siempre.

-Me imagino que tenés muchos recuerdos de esa infancia en el Chaco...
-Sí, claro. Yo nací en El Impenetrable, era un indio toba más. Mi viejo tenía un aserradero y mis amigos eran todos hijos de hacheros... porque en ese momento no se usaban máquinas para voltear árboles. Yo salía al monte a cazar con los chicos y era uno más. Todavía recuerdo ese espíritu de solidaridad que había entre nosotros, sea quien seas: negro, blanco, amarillo o rojo. Era un vínculo de solidaridad muy importante que aún persiste en el interior de Chaco y también en Corrientes.

-¿Estudiabas ahí?
-No. Ahí no había escuela: me tenía que ir 9 meses al año a la casa de mi abuela en Pampa del Infierno a estudiar. A esa localidad, cercana a Santiago del Estero, fue ahí también donde nací. Nunca fui a la ciudad hasta los 12 años, cuando mi familia me llevó a Resistencia para empezar el secundario, en un colegio de curas. Siempre me acuerdo que cuando vi por primera vez calles de cemento pensé: "están locos". Al final, terminé mi secundario en esa ciudad, pero en otro colegio. En el cuarto año me fui a vivir a una pensión, así que los últimos años era todo ‘viva la joda': tanto que me llevé e rendir 3 o 4 materias.

-Fue ahí cuando egresaste y te viniste a Córdoba a estudiar... ¿la idea fue tuya o de la familia?
-¡Fue idea mía! Vine a inscribirme en la Facultad de Ingeniería, que por ese entonces estaba junto a Arquitectura. Y como antes no te daban orientación vocacional, cuando vi las materias de Arquitectura pensé "esto es mucho más fácil que Ingeniería, puro dibujo", y cambié de carrera. No fue una buena decisión: perdí el año. Luego empecé Ingeniería, pero un año y medio después dejé y volví al Chaco, donde me tocó la colimba y me puse a trabajar como colectivero, con mi viejo.

-¿Y cómo decidiste volver a estudiar... ¡e inscribirte en Meteorología!?
-Para mi mamá no podía ser que terminara como colectivero en el Chaco. Un día vio en el diario que entregaban becas para estudiar meteorología en Buenos Aires y me propuso postularme. Yo ni sabía que era. Luego pensé en ir y darle el gusto. "Apenas me bochen una materia, vuelvo", pensé. Al final me gustó tanto que terminé recibiéndome en 1962, sin un solo bochazo y con muy buenas notas.

-Y ahí volviste a Córdoba?
-Sí. En el Chaco no había oficinas meteorológicas, así que tenía que venirme a Córdoba o a Mendoza. Yo quería ir a Mendoza, pero tuve que venir acá porque ya había un egresado de esa provincia en el curso.

-¿Cómo recordás la Córdoba de aquellos años?
-No había cambiado mucho de la ciudad que había conocido cuando llegué a estudiar, 10 años antes. Yo vivía en Argüello, que era casi como estar en las sierras. Ya desde la subida al Cerro se empezaban a ver casas de fin de semana. En esa Córdoba, en pocos años fui profesor del último año de la Escuela de Aviación Militar y jefe de la Oficina meteorológica del Aeropuerto. Me habían prestado una motito para ir y venir al trabajo: y es que llegar al aeropuerto era un problema... ¡iban solo 10 colectivos por día!

El paso a la tele. A fines de los 60, Eschoyez ya estaba instalado en Córdoba... y casado. Eso lo obligaba a hacer "changas" extras para mejorar sus ingresos: desde vender globos en las plazas los findes hasta salir a revender mercadería como viajante, en pueblitos del interior.

Entre los "rebusques" surgió la idea de dar el pronóstico por tevé, como su compañero de facultad José Valentín Comar, el primer meteorólogo de Canal 7. Fue así como un día se envalentonó y lo propuso en la gerencia de Canal 12. No le dieron bolilla.

Meses después en Canal 10 le aceptaron la propuesta, pero a cambio de un sueldo de miseria. Eschoyez redobló la apuesta: ofreció hacerlo un mes gratis, a prueba.

"Al final estuve en el canal por cuatro años, y por el éxito me llamaron del 12; donde salí al aire durante 30 años. Ahí sí gane buena plata, porque cambiaba minutos por canje", cuenta el meteorólogo.

-Hace algunos años volviste al aire de Canal 10, pero al poco tiempo decidiste pasarte detrás de cámara. ¿Por qué?
-Porque ya tengo muchos años. Me cansé de estar cambiándome de ropa y maquillándome solo para salir en tele cinco minutos. Un día dije: el próximo mes no laburo más y en mi lugar entraron las chicas. Ellas trabajan con nosotros, en nuestro sitio Infoclima. Nosotros las preparamos muy bien.

-Me imagino que en tantos años habrás cosechado muchos fans... ¿No te piden que vuelvas?
-Tengo gente que me conoce por la calle, pero no tantos como antes. Pero sí, hay gente que me pida que vuelva. "Se lo extraña, me dicen por internet". Pero no puedo volver. Estoy muy entusiasmado con Infoclima, donde trabajo todos los días.

-Con tanto avance tecnológico, la certeza de los pronósticos es cada vez mayor. Entre nosotros... ¿No era más divertida la profesión antes, cuando había mucho más riesgo de "pifiarle"?
-Podría parecer que sí, pero no. Desde el punto de vista técnico es mucho más fácil ahora... y eso es un punto a favor. Yo siempre digo: "ahora cualquiera puede hacer pronóstico del tiempo".

La vuelta al pago

Hace unos años, Carlos festejó sus 70 años volviendo con sus hijas a Pampa del infierno, la localidad chaqueña donde nació. “El pueblo estaba abandonado, pero encontré la casa de mi abuela donde nací y estaba intacta. Hasta la pieza esta igual. Me acordaba perfecto del aljibe y de un algarrobo grande que siguen como en aquel entonces”, contó Escoyez.

Lo que no estaba intacto era su tan amado Impenetrable, donde jugó toda la infancia. “Cuando volví no había monte. Eso me impactó a tal punto que me hizo llorar. Cuando yo tenía 12 años en ese lugar no entraba la luz, por la cantidad de árboles, tan altos y frondosos. Ahora, los arbolitos que quedan son como los que hay acá, en una vereda”, finaliza.

"Vos sos brujo"

El apodo del meteorólogo surgió –curiosamente– en sus primeros días de trabajo en Canal 10. “Estaban todos a la pesca por si me equivocaba con el pronóstico, y un día anuncié una tormenta de tierra a pocas horas de que ocurra. Al día siguiente los camarógrafos me miraban sorprendidos. Uno de ellos, Cesar Grandi, me dijo ‘“eh loco, vos sos brujo’. Y desde ahí quedó el apodo: todos me decían El Brujo”, rememora Eschoyez.

 

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