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Córdoba

Cabalgata Brocheriana: un pequeño jinete para un gran desafío

Pepe tiene cinco años y salió con su caballo desde la Catedral para cruzar la Pampa de Achala y llegar a Villa Cura Brochero.

Mirá el mapa del recorrido en nuestro especial Cabalgata Brocheriana 2016

Podría ser Nachito, porque se llama Ignacio, pero le dicen Pepe. Tiene apenas cinco años y es uno de los jinetes más populares de esta Cabalgata Brocheriana. Empilchado con una boina roja y pañuelo al tono, bombacha de gaucho bataraza, polainas y alpargatas, monta con estilo a la petiza Morocha.

Pepe no iba a realizar la travesía: Luciana, su mamá, le había dado permiso para montar durante la salida desde la Catedral, pero él nunca quiso bajarse del animal. Así, los días fueron pasando y fue avanzando. 

Este pequeño es un gran valor de las destrezas gauchas. Y en Pozo del Molle, de dónde es originario, se anota en diferentes competencias. Pancho y Morocha son acompañados en la marcha por Luciana y su caballo, Mimoso. 

“Vinimos porque yo tenía muchas ganas de hacer la cabalgata. No estaba previsto que Pancho me acompañara todo el camino. Seguirá en el caballo hasta que pueda, pero trajo toda su ropa para hacer la entrada en Villa Cura Brochero, que seguro va a ser muy emocionante”, cuenta Luciana. 

Cristian, papá de Pepe y marido de Luciana, es el encargado del apoyo logístico. Va con su “chata” a todos lados siguiendo la excursión por cualquier cosa que necesiten. A la noche, los tres hacen campamento en el tráiler que usaron para llevar los caballos desde Pozo del Molle a Córdoba. 

A los cinco años, Pepe la tiene muy clara. Cuando le preguntan que quiere ser cuando sea grande, responde sin dudar: “¡Jinete!”

Cabalgata, pero con tarea

Este año, Pepe empezó primer grado. Para que no pierda tantos días de clase, la seño le mandó a Luciana la tarea. La hace cuando sus padres logran bajarlo de la Morocha, porque no la quiere soltar ni un segundo. 

“Tiene que recortar palabras e identificar las vocales. El primer día ni tocó los cuadernos porque estaba muy cansado, pero va a cumplir con todo lo que le pidieron en la escuela”, cuenta Luciana. 

Un consejero

Pepe no se achica, ni un tranco. Habla con los otros jinetes de igual a igual, y en el camino va repartiendo consejos y advertencias, sobre el camino o sobre los animales. 

A esta altura de la cabalgata (vamos con el quinto día), el que ve una boinita roja entre la multitud ya sabe que se trata de él cabalgando en su Morocha. Con su pasito sereno pero seguro hacia Villa Cura Brochero.

Adiós San Jerónimo

De uno a uno, de dos en dos. La cabalgata brocheriana ingresó ayer en uno de sus tramos más duros, y también de los más pintorescos. En medio de las Altas Cumbres, el camino sólo permite el paso de a dos caminantes y de a un caballo, por lo que la fila de peregrinos se extendía por kilómetros. Pasado el mediodía, el grupo arribó a San Jerónimo, pueblito enclavado en un paisaje dominado por las piedras. Y fue recibido con honores: el pueblo entero estaba en la única calle empedrada, acercando sándwiches a los caminantes. Hubo asado, bebidas y mucha emoción.


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