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Córdoba

Cabalgata Brocheriana: 800 caballos (y mulas) de fuerza para cruzar la sierra

Este martes ermina la travesía, y toda Villa Cura Brochero sale a la calle a recibir a peregrinos, jinetes y los sacrificados caballos que enfrentaron a la montaña, para mantener vivo el espíritu del Cura Gaucho.

Mirá el mapa dle recorrido en nuestro especial sobre la Cabalgata Brocheriana 2016

Trueno, Gandalf, Come Poco, Mimoso, Morocha, India, Pachorra, Zonzito, 22, Flica, Dos de Oro, La Urraca, Brocheriano... son apenas unos muy pocos nombres de los cientos de caballos, mulas y burros que cruzaron las montañas que separan la ciudad de Córdoba de Traslasierra. Son estos animales los que se sacrificaron en la aventura de la cabalgata brocheriana que terminará esta tarde.

Con pasitos cortos, al trotecito y en momentos a galope, se enfrentaron al pavimento, la tierra, las piedras, los pantanos, las subidas y las bajadas. 

Una máxima que acompañó a casi todos los jinetes que participaron de esta cabalgata fue preocuparse primero de sus animales antes que sentarse cómodos y relajarse después de las largas jornadas de marcha. 

“Primero el caballo, después vos”, explica Marcelo Brito mientras refresca a su yegua India en Ambul, en el quinto día de travesía. 

Dante Pereyra, peregrino de la localidad de La Cruz (Calamuchita), dueño de Valentina, apunta que los animales necesitan remedios para soportar el esfuerzo: “Traemos analgésicos inyectables y diuréticos, porque es mucho el esfuerzo que realizan los caballos. Si los atendés bien, al otro día tenés un bicho impecable”. 

Esta es India y su jinete Marcelo Buteler.

Un mulo “gaucho”

Leonardo Quevedo es uno de los jinetes que tiene mucho para agradecerle a su mulo, Brocheriano. Es que hace cuatro años se enteró que su prima se estaba por morir de cáncer. 

“Estaba toda la familia muy mal. Un día escuché en la radio que arrancaba la cabalgata brocheriana y agarré el mulo y salí desde mi casa, en San Carlos Minas, para la sierra a encontrarme con la marcha. Me fui desesperado y le pedí al Cura Brochero que curara a mi prima, era mi sacrificio. Me pude sumar a los otros jinetes y ahora mi prima está fuera de peligro”, asegura Leonardo. 

Desde entonces el mulo se llama Brocheriano, y este año volvió a trotar en las filas de la cabalgata después de aquel arranque desesperado de su dueño.

Un detalle que refleja el esfuerzo de este gran animal: Leonardo pesa 102 kilos y mide 1,90 metros. Brocheriano llega a 1,40 con las orejas extendidas. La imagen de los dos juntos es pintoresca. 

Fin del camino

Con esfuerzos compartidos entre jinetes y animales, hoy termina la cabalgata brocheriana, luego de seis extensas jornadas por paisajes diversos y terrenos complicados. Está previsto que a las 18, jinetes y peregrinos ingresen a Villa Cura Brochero. La ciudad del Cura Gaucho se vestirá de fiesta con un desfile multitudinario de 200 caminantes y más de 800 jinetes.

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