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Córdoba

Boom de vigilantes privados

Casi 12 mil cordobeses trabajan en tareas de vigilancia, son la mitad que la Policía. Cada vez son más.

Están en el shopping, parados en las esquinas, en las casillas, en los autos que patrullan de noche y en cuanta fábrica o comercio que tenga movimiento. Y desde hace un tiempo son cada vez más. En menos de dos años, el número de vigiladores privados trepó de 7.600 a 9 mil habilitados y registrados en toda la Provincia. A este número hay que sumarle un 25 por ciento más (unos 2.250) que hacen tareas de patrullaje y que no están contemplados por las normas vigentes.

De la mano de la inseguridad, también creció la demanda de la gente por tener guardias en los barrios adonde viven, como en los grandes centros comercios, edificios o en las calles. De acuerdo con el relevamiento que viene realizando el Sindicato Único de Vigilancia y Seguridad Comercial, industrial e Investigaciones Privadas de Córdoba (Suvico), sólo “en el último semestre hubo 1.200 personas que acercaron su currículum vitae para trabajar como vigiladores”.

El secretario General de Suvico, Gustavo Pedrocca, contó que al aumento de pedidos de trabajo y más vigiladores en actividad, también aparecieron otros indicadores en los últimos meses, como un incremento en el pedido de empresas e instituciones para tener más vigilancia o sumar la cantidad de horas. Así como nuevos barrios de clase media que empezaron a solicitar personal.

El boom de los vigiladores está asociado a la demanda del mercado, con nuevos pedidos de familias y ya no sólo de empresas o consorcios. “Nos aparecen pedidos de Cofico, de Alta Córdoba por vigilancia, cuando antes era Urca, en los countries o barrios cerrados camino a La Calera, en Sierras Chicas o a Alta Gracia”, precisó el dirigente gremial.
Otro aporte que surge es que se incrementó la cantidad de horas de vigilancia en el sector privado. “Hoy una empresa puede deshacerse de personal, hacer reducciones, pero si hay algo que no achica es la vigilancia. Al contrario, la refuerza. Pasan de 8 a 12 horas o en los consorcios, que trabajan de 20 a 8, ponen también en el día”, agregó Pedrocca.

Con la demanda de personal para que custodie una casa, una empresa o una fábrica aparecieron también nuevas categorías de vigiladores informales, como los rondines, que son aquellos grupos o cooperativas que se dividen en las calles y recorren con un auto cada cuadra. El servicio en Córdoba capital va de 300 a 500 pesos, de acuerdo con la zona por frentistas y cuentan con la única misión de esperar que un vecino entre o salga de su casa sin que lo esté aguardando un delincuente. Sin embargo, esta actividad no está regulada, ni se encuentra dentro del registro que cuenta la Provincia desde la Dirección de Prestadores Privados de Seguridad, por lo que se impuso como un servicio ante la demanda.

De ahí que el gremio de los vigiladores alienta que sean trabajadores formales para que puedan inscribirse y el vecino cuente con un reaseguro acerca de a quién está contratando.

Sobre esto, el secretario de Seguridad Ciudadana de la Provincia, Diego Hak, coincidió en el número estimado de los vigiladores formales, así como los que trabajan en categorías que no incluye la norma vigente, por lo que adelantó a Día a Día que se trabaja en una modificación a la ley de seguridad privada para tener un efectivo control de otras funciones de este personal, que el uso y costumbre de los cordobeses impuso, como los rondines o las patrullas barriales de firmas privadas.

“Lo que se busca es garantizar la seguridad jurídica tanto como para quien hace la vigilancia, como para el vecino que contrata”, precisó el funcionario provincial.

De acuerdo con la ley 9.236 para Córdoba, todos estos servicios de prestación privada de seguridad, vigilancia e investigaciones, no pueden portar armas y están obligados a estar registrados. De ahí que con el boom en los últimos meses de personal para custodia, hay cientos de vigiladores que no están autorizados ni completan los requisitos.
Según la norma, la “vigilancia directa” comprende la custodia de personas y cosas en ámbitos cerrados o abiertos, reuniones públicas o privadas, espectáculos, inmuebles y comercios; y la “indirecta” permite el monitoreo y registro de medios electrónicos, ópticos, electro–ópticos y centrales telefónicas.

De ahí que con los cambios que se avecinan se incluirán a las patrullas barriales.

“Nos aparecen pedidos de vigiladores en Cofico, Alta Córdoba, cuando antes eran en countries”, dijo Pedrocca, de Suvico.

800 pesos por mes. Un patrullaje privado va de $ 300 a $ 500 por frentistas. Garitas, más caras. Vecinos que pagan desde $ 800.

“Hoy las empresas se pueden deshacer de personal y, por el contrario, toman más seguridad privada. Tememos más horas”, aseguró.

Provincia cambiará la ley de Seguridad Privada

El primer anuncio fuerte en materia de seguridad del Gobierno de Juan Schiaretti comenzó a tomar forma estos días, con la Policía Barrial y la incorporación de 1.500 efectivos más. A esto se sumará otro cambio, con las modificaciones a la ley de Seguridad Privada, anticiparon a Día a Día desde la Provincia.

El lunes próximo debutará el primer grupo de policías barriales, en 12 cuadrantes estudiados por la Provincia que alcanzará a 20 barrios. Sobre este punto, el secretario de Seguridad Ciudadana, Diego Hak, dijo a este medio que se trabajó en un relevamiento para tener entre otros datos el estado de la vigilancia privada.

De ahí que adelantó que al anuncio de la Policía Barrial (que comenzará el lunes próximo con 360 policías), le sigue el estudio que se viene realizando desde esta cartera para modificar la ley provincial 9.236, la que fija las reglas para la seguridad privada. “Se analizan estos cambios para dar mayor seguridad jurídica a los vecinos y al personal de seguridad. Con más exigencias”, adelantó el funcionario provincial.

Uno de los puntos que más preocupa a la Provincia es poner en marcha desde el lunes la primera etapa de la Policía Barrial y por detrás poner orden sobre los patrullajes privados, conocidos como rondines, que hacen custodia en los barrios, pero con la norma vigente no están contemplados.

Hak precisó que se generarán nuevas categorías de vigilancia acorde con el uso que hoy hace el vecino de estas prestaciones, pero que se sumará como condición un trabajo mayor de articulación entre el personal privado y los efectivos policiales.

Por lo que entre las exigencias para los vigiladores estarán las capacitaciones y herramientas de coordinación entre los policías, los guardias de grandes superficies hoy habilitados por la ley, así como los patrullajes callejeros.

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