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Córdoba

Los bolicheros piden control de clandestinas

Algunos empresarios dicen que las “fiestas truchas” son competencia desleal. Proponen flexibilizar requisitos para que se controle mejor.

Luego de un fin de semana plagado de clausuras municipales, algunos empresarios de la noche apoyaron los controles comunales a las fiestas clandestinas. Así lo confirmó Día a Día consultando a un puñado de referentes del rubro en Córdoba. 

Algunos hicieron referencia a la necesidad de controles para combatir lo que califican como “competencia desleal” y otros se mostraron preocupados también por la seguridad de los usuarios, que concurren a espacios muchas veces sin medidas de seguridad e higiene.

Perjudicados. “La Municipalidad no da abasto; hay locales que no son bailables y que igual funcionan como discotecas. Eso y las fiestas clandestinas nos perjudican, y deben ser controlados”, opinó a Día a Día Alejandro Taverna, de La Osa Disco.

Taverna confirmó que la actividad en los boliches cordobeses viene en baja en los últimos meses. Y si bien lo atribuyó en parte a la situación económica, también consideró que estos “competidores ilegales” son parte del problema.


“En el caso de las fiestas en Ciudad Universitaria nos perjudican directamente. Para colmo, las autoridades miran para otro lado”, argumentó el bolichero, tras reconocer que varias veces presentaron la inquietud a los inspectores.


Público expuesto. Iván Bournichón, de París Bar, no cree que los eventos clandestinos sean a largo plazo una competencia para el rubro. “Me parece más preocupante que el consumidor quede expuesto a las condiciones de los locales clandestinos”, afirmó.

“Tampoco quiero demonizar a esos productores: no creo que no se adecuen a las reglas sólo para ser rebeldes, sino porque en ocasiones las exigencias de la Muni son desubicadas e incluso obscenas”, dijo el empresario.


Los bolicheros coincidieron en que la ordenanza actual no modificó las costumbres de los chicos y se pronunciaron a favor de revisar pasajes de la normativa. Bournichón por ejemplo, propuso extender el cierre hasta las 6 de la mañana. Taverna, por su parte, propuso legalizar los afters, para poder controlar mejor a fiestas que muchas veces se realizan hasta en casas particulares.

La Muni y la UNC se organizan
Luego de varias acusaciones cruzadas en el marco de la clausura de una fiesta en los predios de la UNC, ayer el intendente Ramón Mestre y la rectora Carolina Scotto hablaron telefónicamente y propusieron juntarse para limar asperezas en el control de esos eventos.

Extraoficialmente, se indicó que la reunión sería hoy y –según dicen– se ratificaría por escrito la no injerencia de la comuna en los eventos que se realicen en los espacios verdes de Ciudad Universitaria. Entretanto, Miguel Magnasco, consiliario de la organización estudiantil La Bisagra (que organizó el evento clausurado el sábado en la UNC) ratificó a Día a Día que el evento fue autorizado por el municipio el jueves.


“Lo extraño es que el sábado 30 policías con inspectores irrumpieron de mala manera en la fiesta pidiendo una habilitación para vender alcohol. Si el jueves nos hubieran informado del nuevo requisito lo tramitábamos sin problemas”, explicó Magnasco. El joven atribuye la movida a una campaña de bolicheros contra esas fiestas y a una maniobra para vincular la imagen de Scotto a cierto “descontrol” en la UNC.

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