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Córdoba

Al fin, funcionarán las dos terminales

A fin de mes comenzarán a operar en forma equilibrada y, ambas, al máximo de su capacidad. Desaparecerán los minibuses del Mercado Sur.

Una vez más –¿y van?– la Provincia anuncia que pondrá en plena operatividad la “nueva” terminal de colectivos que fuera inaugurada en septiembre de 2011. La novedad fue dada a conocer por el secretario de Transporte Gabriel Bermúdez, quien aseguró que el 30 de agosto el tránsito de la T2 será equilibrado con el de la T1 (la vieja terminal).

¿Qué significa esto? Que la estación Bicentenario debería comenzar a operar al máximo de su capacidad. Cuando fue inaugurada se dijo que recibiría todos los colectivos de larga distancia, mientras que en la T1 operarían los interurbanos. Este plan fue desterrado y las dos terminales tendrán un mix de servicios.
Según detalló Bermúdez, la vieja terminal trabaja actualmente con 67 prestaciones y la nueva con 30. En este proceso de equilibrar el tránsito, se debería llegar al 30 de agosto con 50 prestaciones en la T2 y 47 en la T1.

“Quedarán repartidos 24 servicios nacionales y 23 interurbanos en la T1, mientras que habrá 22 nacionales y 28 interurbanos en la T2. Todavía no podemos informar cómo se repartirán las empresas porque no han sido notificadas”, explicó el funcionario.

Además, Bermúdez aseguró que se llevarán a la T2 todos los servicios especiales de turismo, sumados a estos los viajes de egresados, para lo que se habilitará un espacio en la playa de estacionamiento que está detrás de los silos, sobre avenida Poeta Lugones.

Así, Bermúdez asegura que hacia fin de año todo el transporte de larga y media distancia deberá concentrarse en la T1 y la T2: “Todo este paquete de medidas está relacionado a la decisión de regular el transporte en la ciudad y concentrar todos los arribos y las llegadas en las dos terminales que tiene Córdoba, porque no puede ser que existan espacios informales. En este sentido, también estamos avanzando en trasladar los servicios de la terminal de minibuses del Mercado Sur”.

Para la T2. Se le construirán nuevas boleterías y entrará en funcionamiento un nuevo sistema de pantallas con avisos de arribos y partidas. “Hemos colocado televisores en unos tótems nuevos y una pantalla gigante. Ya está todo listo para que el sistema de información comience a funcionar. Además, hemos retirado de la T2 los puntos donde se podía tramitar el Boleto Educativo y ahí construiremos nuevas boleterías”, explicó Bermúdez.

Para la T1. El secretario de Tránsito reconoce que a la vieja terminal le queda mucho para estar en condiciones e indicó que las obras de refacción se paralizaron durante las vacaciones para no entorpecer el arribo de turistas.

En los próximos días comenzarán a cambiar el piso de la planta superior con los mismos materiales con los que se trabajó en la planta baja e. También la Provincia quiere cambiar los baños y el sistema de iluminación de todo el edificio. Proyectos que esperan terminar antes de fin de año. Veremos. La cinta transportadora es todo un tema: debería estar en el túnel que une las dos terminales, pero todavía no se sabe si se colocará.

 

T1, en lenta recuperación

La vieja terminal de colectivos de la ciudad es una burbuja en el tiempo. Su aspecto luce casi similar al de su inauguración, en la década del ‘70, pero con el agregado del paso de los años. El año pasado se comenzaron a instrumentar cambios para lavarle la cara a este edificio pero todavía quedan cosas por hacer.

Hay dos refacciones evidentes en esa terminal: el piso de la planta baja y la remodelada fachada, que luce un colorido cartel y que perdió la gran cantidad de columnas que había en su playa de estacionamiento y que no tenían ninguna utilidad.

Pero todavía falta para tener un edificio totalmente recuperado. En la zona de dársenas el viejo piso rojo de mosaicos hexagonales es la muestra del deterioro que acarrea esta terminal, ya su desgaste se evidencia con roturas en varios sectores.

Las viejas bocinas de los altavoces que amplifican los mensajes incomprensibles del responsable de la oficina del “contralor” no desentonan para nada con los vetustos relojes “Parsons”, unas antigüedades de color marrón que a esta altura del siglo XXI no ayudan a nadie a orientarse en el tiempo.

Los maleteros que trabajan cargando y descargando equipaje cuentan además que reniegan con otro problema, pero ya más relacionado con el techo que con el piso: las palomas. En la estructura tubular que compone el cielo raso del sector de dársenas anidan varios de estos animalitos y la caca se acumula justo debajo de ellas, por la zona más utilizada por los pasajeros.

Por otro lado, Fabián, maletero que trabaja en el sector de taxis, aseguró estar disconforme con los cambios en la zona del estacionamiento.

“Se sacaron todos los toldos y ahora no quedó resguardo para los pasajeros si llueve, y de nosotros, que tenemos que estar abriendo las puertas de los taxis menos. Espero que pronto se reconstruya lo que se sacó, porque siempre se están prometiendo cosas y después queda todo en la nada”, reclamó el trabajador.

Perdidos. La falta de señalética en la T1 es una de las falencias más evidentes. Sin carteles, es imposible guiar a los pasajeros hacia el túnel que conecta a estar terminal con la T2. Desde la Provincia aseguran que cuando se concrete el equilibrio estarán todas las señalizaciones colocadas y que se derribará una pared de la viaja terminal para que sea más visible el acceso.

 

T2, la terminal que no arranca

Desde que se inauguró, hace tres años, es un edificio en permanente mutación que nunca operó conforme al fin que fue creado. Diseñada para ser la puerta de ingreso a Córdoba e inaugurada en 2011, la nueva terminal T2 nunca se acercó al 100 por ciento.

Los primeros en quejarse por el deficitario funcionamiento de la T2 son los comerciantes. Aseguran que en esa terminal se paga un mínimo de 18 mil pesos de alquiler por mes pero el movimiento de pasajeros no lo justifica.

Damián, del local Cielo y Tierra, es el referente de los locatarios de la T2 y asegura que la situación ya es crítica por la cantidad de meses que llevan sin ganancias. Hay varios locales vacíos, pero de todos los que estaban funcionando ya tres cerraron sus puertas: un centro de ventas de Claro, una isla de la firma Esencias de Boticario y otra sin un logo visible que vendía artículos varios.

“Yo tuve que echar al empleado porque los números no cierran. Estamos en permanente negociación con los administradores de la terminal porque desde febrero las ventas cayeron un 30 por ciento y tenemos contratos de alquileres con actualización anual del 25 por ciento”, cuenta Damián.

Pero lo que en el fondo pretenden los locatarios no son rebajas de alquiler sino que de una vez por todas la terminal comience a funcionar en toda su capacidad para que aumente el tránsito de pasajeros y suban un poco las ventas.

En el salón más grande de la T2 hay una cadena de comidas rápidas y una cafetería. Los interiores de estos locales vacíos con sus empleados limpiando permanentemente las mesas y los pisos son la imagen más clara de la falta de movimiento en el lugar.

“Queremos que de una vez por todas llegue ese equilibrio de arribos y partidas para poder trabajar más tranquilos”, aseguró el representante de los comerciantes de esta terminal.

La carcaza. La T2 está operando con las empresas de colectivos que realizan viajes interurbanos y unas pocas empresas nacionales. Hoy hay en el lugar una enorme pantalla disponible para publicidad pero se ve que faltan anunciantes. También se removieron las pantallas que originalmente estaban colgando de los techos y que debían anuncias horarios de arribos y partidas. Ahora, esos televisores fueron cambiados de ubicación pero están lejos de funcionar. Hay promesas de mejora inminente. ¿Esta vez será?

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