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Córdoba

El abuelo que da agua a los que tienen sed

La sequía llegó a un barrio de Salsipuedes y un hombre comparte sus reservas con los vecinos.

La crisis por la falta de agua se profundizó en Salsipuedes. Por las escasas lluvias del verano, el pozo que abastece a barrio El Pueblito no pudo recuperar su nivel y ahora los mil habitantes de ese sector de la localidad del departamento Colón apenas pueden llenar sus tanques dos veces por semana.

En varias ocasiones, la falta de agua hizo que los vecinos de Salsipuedes se peleen. Pero, en un sector de El Pueblito, la dificultad unió a los vecinos y los que tienen mayor capacidad de almacenamiento del vital elemento ayudan a quienes les falta el agua.

El gesto de compartir. María (el nombre es ficticio porque prefirió no revelar su identidad) vive en el barrio desde hace 13 años. Como no tiene lugar en su casa, cuando la Municipalidad abre la canilla para liberar un poco de agua, ella sólo la puede almacenar en el tanque que tiene en el techo y son cuatro en la vivienda. El agua le alcanza para muy poco.

“Hace cinco meses que tenemos muy poquita agua. Ya ni puedo lavar la ropa en mi casa, la llevo a la de mi hija. Ni siquiera alcanza para bañarnos. Te ponés champú, cerrás la canilla y después te enjuagás. En invierno es un horror. En el lavatorio tenemos un recipiente, juntamos el agua con la que nos lavamos los dientes y después, por ejemplo, nos lavamos las manos, y antes de tirar la cadena en el inodoro esperamos que se junten unos cuatro o cinco pis. Esto es horrible”, cuanta con pudor la mujer.

Frente a la casa de María vive Marcos Cruz, un abuelo que vive con su mujer y que con gran generosidad ayuda a vecinos como María que no pueden acumular mucha agua. Entre una cisterna y unos tanques, Marcos puede guardar en su casa unos 10 mil litros de agua.

“Hay casitas que tienen tanques de 200 litros y nada más que eso. Ahora que estamos escasos, nosotros cuidamos el agua lo más que podemos. Yo vivo con mi mujer y no necesitamos tanto, conozco a cuatro familias que realmente la necesitan porque tienen tanques de 200 litros o 1.000 y eso dura realmente muy poco, entonces cuando se les acaba nosotros les damos”, cuenta Marcos, conciente de la falta de agua en el sector.

María valora muchísimo el gesto de Marcos, y por eso cuida aún mucho más el agua. En su casa ya padecieron infecciones en la vejiga porque se juntan muchos sedimentos en el tanque cuando se seca.

A la falta de agua la sufren más los vecinos que están en los sectores altos de Salsipuedes, ya que el agua que circula por las cañerías tiende a escurrir hacia las zonas bajas de la localidad.

“Los camiones de la comuna venían dos veces por semana casa por casa, pero ahora directamente ponen el agua en el pozo que se está secando, creo que tenemos que administrar mejor el agua para que alcance para todos. Para los de arriba y para los de abajo”, reflexionó Marcos.

“Será una crisis atípica”
La situación de los 14 sistemas de pozos que abastecen a los 40 barrios de Salsipuedes preocupa a las autoridades de la localidad.

El pozo de El Pueblito prácticamente no tiene capacidad para recuperarse, y por ello desde la comuna han dispuesto abastecer al barrio con agua de red llevando agua al pozo dos veces por semana con camiones cisterna. Alberto Alfonso, director de Servicios de Agua de Salsipuedes, explicó que por las escasas lluvias del verano el pozo no pudo recuperar su nivel y la crisis por sequía que vivirá la ciudad este año será atípica ya que comenzará unos meses antes que en años anteriores.

“La solución a corto plazo es unir todos los sistemas que tiene Salsipuedes en una sola red, para poder abastecer a sectores donde falta agua con recursos de otro. En eso está trabajando el municipio. La solución definitiva al problema es buscar otra fuente de aprovisionamiento para la localidad”, explicó el funcionario.

Los vecinos intentan zafar con poca agua
Sin agua, no hay ni plantas.
El matrimonio Delugo tiene un local de comidas llamado Bistró en El Pueblito. Paola y Juan aseguran que ya se han acostumbrado a vivir con muy poca agua y tienen que racionarla de manera que alcance para ellos y sus hijos. “El problema está en aprender a no derrochar. Para nosotros hay gran dificultad para bañar a los chicos que siempre se andan ensuciando, es un verdadero problema”, contó el muchacho. Para Paola, la receta también está en gastar agua en lo estrictamente necesario: “Juntamos todo lo que usamos para lavar los platos y le damos otro uso. Plantas no tenemos porque el agua no alcanza ni para nosotros”.

Ni una gota en la canilla. María abre la canilla del patio de su casa y comprueba que todavía no tiene agua de red. “Hace cinco meses que no tenemos agua, nos la traía un camión cisterna a casa y ahora la echan toda en el pozo”, comenta.
Para la mujer es una situación crítica: “El pueblo ha crecido mucho y el agua no alcanza para todos. Si no fuera por mi vecino no sé cómo haríamos, recién el lunes tuve agua de red por primera vez y nos toca de nuevo los jueves”. “No tener agua es muy cruel, yo sé que no llueve pero una solución tiene que haber para todo este problema”, se lamenta María al lado de la canilla, que sigue seca.

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