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Yo no soy ese lobo, no no...

Belgrano, cada vez más lejos de ser una fiera, ya ni asusta. Gimnasia lo venció 2-0, bajo una intensa lluvia en Jujuy. Caggiano y Luna, los goleadores.

La lluvia hizo que rebalse la última gota en la Tacita de Plata. El tremendo chaparrón que cayó en Jujuy volvió a mojarle la oreja a Belgrano. El agua, esa necesidad básica, tan imprescindible como un triunfo para el Pirata terminó ahogando nuevamente a un equipo que se acostumbró a perder. Cuando parece que la B pondrá primera, vuelve a decepcionar. Este Celeste es cada vez menos un Lobo que asuste y se parece cada vez más a un perrito faldero.

Ayer sufrió una nueva caída, ¡la octava en 15 partidos! El Pirata perdió 2-0 ante Gimnasia de Jujuy, con goles de Jeremías Caggiano y Jorge Luna, uno en cada etapa.

No te asusto. La primera parte será poco recordada, más allá del gol. La cortina de agua fue dejando en evidencia todos los baches que tiene este Belgrano, que se queda demasiado rápido sin vías alternativas. En los primeros 45 minutos tuvo más patinadas que pases bien dados. La B encontró en Aldecoa a su jugador más incisivo en ataque. Pero con poco.

El delantero, devenido en volante, lo perdió a los 9 minutos y, luego, a los 42. Esas dos chances, junto con una salvada de Bernacchia ante Chavarría, fueron las únicas insinuaciones de un equipo tapado de agua y que ni ladrando asusta.

De a poco, el local fue creciendo, le fue agarrando la mano al partido y le tiró toda la furia encima.

Con el dominio del trámite y las ayudas defensivas piratas, Fernández Francou y Caggiano se parecían más a la dupla Ronaldo-Romario que lo que sus apellidos representan. ¿O Belgrano era muy fácil? Así, con esos dos nombres como protagonistas, el Lobo comenzó a amargarle la tarde-noche a la B. A los 27, Mahecha rechazó con lo justo una gran jugada de Fernández Francou que tenía a Caggiano como próximo destino. Pocos minutos después, Rigamonti le tapó un cabezazo a Ruiz. Gimnasia merecía estar arriba. ¿Belgrano? Ni ladraba ya. Así, cuando iban 44 minutos de esta etapa, el equipo jujeño apunó al Celeste. Castillo la cambió de frente, Luna tiró el centro al área y Caggiano lo transformó en gol. Fin de la primera parte. 1-0, arriba Gimnasia.

No te ladro. Las pocas uñas que le quedaban a Belgrano como para lastimar al Lobo se las dejó olvidadas en algún lado. La entrada de Cuevas por Pereyra aportó poco; mucho menos importantes fueron los ingresos de Pautasso y Alvarado por Maldonado y Mahecha. El Pirata no tenía con qué intentar una remontada.

Con esas condiciones, el local controlaba todo y sólo quedaba saber en qué momento terminaría de quedarse con la victoria. César Rigamonti se estiraba una y otra vez para evitar que el arco pirata se siga inundando. El 1 le tapó un remate a Luna y dos veces veces lo hizo ante Caggiano. Pero las goteras eran indisimulables y en algún momento iban a volver a hacer estrago. Y eso sucedió a los 25 minutos. Luna se hizo dueño de la pelota, corrió unos metros y sacó un zapatazo infernal que se coló en el ángulo del arco de Rigamonti. Fin de la historia. Belgrano perdía 2-0, no tenía cómo molestar al Lobo y ni siquiera tenía las fuerzas como para asustarlo.

Las fechas siguen pasando y ese objetivo de ascenso va quedando, poco a poco, en el olvido. El Pirata no es ese lobo que suponía ser. Se parece cada vez más a un perrito faldero, que se refugia donde puede y que no encuentra su lugar. Mal Belgrano. Otra vez mal.

La figura. Emanuel Fernández Francou.
El delantero ex Talleres fue incontrolable para la defensa pirata. Más allá de no haber marcado, fue fundamental en la mayoría de las chances de gol de Gimnasia. En Belgrano, sólo se salvaron del aplazo Rigamonti y Turus.

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