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Córdoba

Ya no quedan evacuados pero sigue cortada la ruta E-55

La asistencia social se concentró en villas y zonas inundables, y en limpiar de basura la Costanera.

El regreso a sus hogares de los 50 evacuados que pasaron la noche del martes en el Polideportivo Carlos Cerutti, y de otros 56 que abandonaron sus casas en Santa María de Punilla y Mendiolaza, fue el dato más importante de la jornada de ayer, en la que un sol radiante apaciguó los efectos de las fuertes lluvias del lunes y el martes.

En la ciudad y en el interior, las tareas de Defensa Civil y Desarrollo Social se concentraron en la asistencia de las familias que viven en zonas inundables. “Por decisión propia, las 50 personas que evacuamos en el polideportivo Cerutti se han retirado a sus hogares de barrio Argüello, previo a recibir comida y asistencia médica y psicológica”, dijo a Día a Día Norma Contreras, funcionaria de la Secretaría de Desarrollo Social de la ciudad. Como los evacuados corresponden a sectores vulnerables, la Municipalidad entregó zapatillas y colchones.

Jesús Almada, titular de Defensa Civil del municipio, señaló a este diario que “los trabajos se concentraron en la limpieza de un desagüe de Villa El Milagro, ubicada en la zona este de la ciudad. La calle Gorriti era prácticamente una cascada de 10 metros, y al medio está la villa, donde en este verano ya se derribaron dos viviendas debido a su precariedad”.

El otro sector que necesitó de la ayuda estatal fue en el sur de la ciudad, entre las calles Roque Arias y el canal maestro. “Allí se ubica la villa El Pasillo, que es una zona muy precaria. Fue importante la asistencia de un equipo de Desarrollo Social, que cada vez que hay una lluvia fuerte, recibe el mismo pedido siempre: una vivienda mejor. La gente nos pide casas”, remarcó Almada, que también tuvo trabajo en la avenida Costanera: “Debajo del puente Avellaneda los camiones de Crese tuvieron que levantar montañas de barro y basura, que se acumularon después de que el río Suquía bajó su nivel. El resto de la ciudad no presentaba graves problemas”, completó el funcionario.

Como el buen tiempo también llegó al interior, los evacuados de Santa María de Punilla y Mendiolaza, dos de las zonas más castigadas por el temporal, ayer también regresaron a sus hogares. Diego Concha, director de Defensa Civil de la Provincia, precisó que “la gente está volviendo a unas 40 viviendas que habían sido inundadas en 50 y 60 centímetros”. Y al igual que en la capital, los pedidos de asistencia eran principalmente colchones.

Sin lluvias a la vista, el único problema que ayer no pudo ser resuelto es el corte de la ruta provincial E-55, entre el paredón del dique San Roque y La Calera. “Hay derrumbes importantes y todo el día la empresa concesionaria estuvo trabajando con maquinaria pesada. Hay mucho barro y piedras que cayeron de la montaña, y por eso seguirá cortada”, dijo Concha.

Los diques, mejor que en el 2010
Salvo el lago de Embalse, que está por encima del vertedero en 14 centímetros, y el dique Los Molinos, al que le faltan 85 centímetros para llegar a su nivel ideal, el resto de los diques de Córdoba presentan todavía bajantes importantes, algunos de ellos con números muy inferiores de lo que deberían tener para no sufrir en el invierno.

No obstante, salvo en el Dique el Cajón, de Capilla del Monte, y el de Cruz del Eje, los otros seis reservorios de agua dulce de Córdoba están por encima de los niveles que presentaron en el verano pasado, cuando la sequía fue importante.

Las fuertes precipitaciones caídas en el mes de febrero trajeron alivio a las autoridades hídricas cordobesas, que consideran que los actuales niveles permitirán pasar las épocas secas sin problemas. De todas maneras, y a pesar de los milimetrajes del lunes y martes, de los ocho espejos de agua cordobeses, los más necesitados de la lluvia son el dique Pichanas, al que le faltan 13,90 metros para llegar al vertedero; La Viña, con un faltante de 13,10 metros; Cruz del Eje, con 8,10 metros; y La Quebrada, que necesita subir unos 7,74 metros para que las ciudades de Río Ceballos, Unquillo y Mendiolaza no tengan que racionar el agua, como lo vienen haciendo desde el año pasado y durante todo el verano.

Las crecidas de los ríos San Antonio y Cosquín mejoraron la situación del San Roque, que abastece de agua el 70 por ciento de la ciudad de Córdoba, pero hasta la tarde de ayer su nivel era de 31,28 metros, 4,02 metros menos de lo que debería tener para superar el embudo.

Los ríos crecieron, pero no tanto
La expectativa de que las intensas lluvias que cayeron en la región central de la provincia, principalmente en Capital, Punilla, Colón y parte del norte cordobés, sirvieran para mejorar la situación hídrica provincial, no fue tal. Según Diego Concha, director de Defensa Civil, la crecida en varios de los ríos que abastecen las cuencas de agua no fue tan importante: “Llovió mucho en las zonas bajas, pero no en las altas. El río Cosquín creció 1,5 metros, lo mismo que el Anisacate; el Santa Rosa trajo un metro de agua y el San Antonio, uno de los más importantes para Córdoba, solo subió 60 centímetros. Los que sí crecieron mucho fueron los arroyos de las Sierras Chicas”.

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