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Córdoba

Vivir rodeados por 13 mil voltios

En la ciudad, hay 25 mil kms. de cables de media tensión. La mayoría cuelga a 8 mts. de tu cabeza.

El cable de media tensión que el lunes por la tarde se cortó y mató a Noelia y Agustín, en Alto Alberdi, no está solo. Muy por el contrario, la ciudad ha crecido sumergida en un entretejido de miles de kilómetros de conductores conectados a los letales 13.200 voltios de electricidad.

El último relevamiento realizado por la Epec –sobre la base de tecnología satelital– arrojó un total de 42.500 kilómetros de líneas de media tensión en toda la provincia, de las cuales más de la mitad se concentran en la ciudad de Córdoba.

Basta mirar para arriba en casi cualquier arteria barrial para detectarlos, ya que la gran mayoría recorre la ciudad por cables desnudos a 8,50 metros de altura y, sólo un puñado, lo hace bajo tierra, un tendido moderno e infinitamente más seguro porque está protegido de las inclemencias climáticas.

Si bien la Epec ha comenzado un plan de reemplazo y “enterramiento”, el cambio de matriz llevará décadas. “Salir del patrón aéreo e ir al cableado subterráneo tomará, al menos, 12 años de trabajo sostenido y continuado”, le dijo ayer a Día a Día Hugo Testa, ministro de Obras y Servicios Públicos de la Provincia. “Nosotros hemos tenido la valentía de empezarlo. Ojalá lo continúen las gestiones venideras, tanto en el Gobierno como en la Epec”, agregó.

En efecto, las zanjas que las cuadrillas de la empresa estatal y de firmas contratadas vienen haciendo en General Paz, Alta Córdoba y Nueva Córdoba, por ejemplo, son parte del plan que ya está listo casi en su totalidad en el Centro.

Sinceramiento. Consultado respecto de la inversión en la materia, Testa reconoció un problema. “Es cierto que en transporte y distribución de energía estamos ‘rengos’ porque no se hicieron inversiones fuertes en 15 años. Pero no sólo nosotros, el país”, dijo y agregó: “Durante la convertibilidad, no faltaba energía, sobraba. Luego, no hubo tarifa y no reaccionamos a tiempo con el crecimiento de la demanda”. Algo que, según el ministro, está cambiando a partir de los planes de preensamblado, estaciones céntricas y cableado subterráneo.

Un ovillo de cables. “Vivimos en un verdadero mallado de líneas de media tensión”, explicó Pablo Pedroni, profesor titular de la cátedra de Distribución de Energía Eléctrica de la UNC. La razón es que la baja tensión (entre 380 y 220 voltios) no puede llegar, especialmente en lugares muy poblados, “a más de 200 ó 300 metros de distancia de cada transformador”, detalló. De esta forma, el tejido de 13.200 mil voltios es peligrosamente denso y, a futuro, genera la imperiosa necesidad de enterrarlo.

Las líneas de 13.200 voltios deben estar, al menos, a 2 m de cualquier otro elemento.
12 años es el tiempo que demandará, por lo menos, enterrar toda la red de media tensión.

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Toda la “fuerza” para que vuelva la “luz”
En un comunicado difundido ayer, el gremio que agrupa a los empleados de la Epec (Luz y Fuerza) respaldó el trabajo de sus operarios y atacó duramente a los que, por estos días, criticaron el manejo de la empresa estatal.

“Quienes afirman que Epec no debe invertir en generación de energía (por la Central de Pilar) son los mismos que siendo funcionarios de la empresa o de la Provincia –entre 1987 y 2002– protagonizaron los intentos de privatización”, detalla el envío firmado por Juan Leyría, secretario general del sindicato. “Recién a partir de 2003 se inició la reinversión; de lo contrario, frente al gran incremento de la demanda, hoy sería imposible la prestación del servicio”, dice más adelante.

El respaldo al rumbo de la empresa va más allá, ya que dice: “Quienes pretenden que se abandone esta política empresaria que Luz y Fuerza de Córdoba apoya férreamente, son los mismos que pretenden apropiarse de la misma para beneficio propio”.

En relación con los cortes de energía, Leyría explica en el comunicado que “salvo en algunos lugares puntuales, ante fallas circunstanciales o por fuertes tormentas, durante todo el año los usuarios pueden utilizar sus aparatos eléctricos con normalidad”. “Les pedimos a los vecinos que recuerden que los trabajadores de Epec estamos al servicio del usuario y totalmente comprometidos en vencer todas las dificultades”, resume.

Por último, un “palito” para algunos ejecutivos de la empresa, al decir que “los funcionarios responsables de la distribución de energía deben abocarse a la programación de trabajos de mantenimiento y readecuación de la red que permitan mejorar el servicio para que las fallas sean las menores posibles”.

“Salvo en algunos lugares puntuales, ante fallas circunstanciales o por fuertes tormentas, durante todo el año los usuarios pueden utilizar sus aparatos eléctricos con normalidad”.

Los ejemplos de líneas de media tensión (13.200 voltios) peligrosamente cerca de obras en construcción se repiten por toda la ciudad. Especialmente, la postal se puede advertir en los barrios que mayor desarrollo inmobiliario han tenido en los últimos años. Estas imágenes fueron obtenidas a fines de 2010 por Alejandro Paz y publicadas por el sitio que creó Sandra Meyer, la mamá del pibe que murió al tocar un cartel electrificado (www.relevandopeligros.com.ar).

Ambas muestran con elocuencia los riesgos que obreros de la construcción y vecinos de la ciudad corren todos los días.

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