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Córdoba

Vivir a crédito

Ahora que ya se acabaron las vacaciones y que el año definitivamente está en marcha, mucha gente empieza a husmear la posibilidad de hacer alguna compra importante: algo que hace falta para la casa, la renovación de un mueble o electrodoméstico, el recambio del auto. Con la decisión tomada, y como se trata de compras significativas, no queda otra que echar mano a alguna forma de crédito, ya sean tarjetas, préstamos personales o líneas de financiación de los propios comercios. Sea cual sea la opción elegida, vale tener en cuenta algunas recomendaciones:

Tasa y costo. Antes que nada, fíjese en los intereses que le cobran. Y no sólo en la Tasa Nominal Anual (TNA), sino sobretodo en el Costo Financiero Total (CFT), cálculo que suma todos los costos asociados, como el IVA, los gastos de administración de la tarjeta o el banco, y el seguro de vida. Ése será el interés que terminará pagando, y que suele hasta duplicar la tasa promocionada. Siempre confirme que se trata de tasa fija, y en pesos. En este país, nunca se sabe.

Súper cuotas. También tenga en cuenta los plazos. Si se trata de una promoción sin intereses, lo más conveniente es hacer la operación en el plazo más largo posible. En cambio, si la compra tiene algún recargo, fíjese que la tasa crece a medida aumenta el plazo de devolución. En los préstamos personales, los créditos de hasta 12 meses tienen tasas muy elevadas (del orden del 12 por ciento). Pero por encima de ese plazo, el interés se dispara.

Personalísimos. Dependiendo del caso, puede convenir sacar un préstamo personal, antes que usar la tarjeta de crédito. El dinero plástico es más cómodo, pero con la plata en la mano es posible negociar descuentos por pago de contado. Hoy los bancos tienen ofertas muy interesantes en créditos de hasta 10 mil pesos, aunque sólo para los clientes que cobran el sueldo en ese lugar.

Con descuento. Puede también aprovechar los descuentos que tienen muchos comercios por pago con determinadas tarjetas, aunque esas promociones están disponibles sólo para compras de hasta cierto valor. Igual, las rebajas son interesantes, del 10, el 15 y hasta el 20 por ciento. Eso sí: se aplica a rajatabla el precio de lista. Saque cuentas y vea qué le conviene.

Pago mínimo, riesgo máximo. Cuando le llega el resumen, recuerde que lo peor que puede hacer es apelar al pago mínimo. El recargo que le hacen las tarjetas es astronómico, con un CFT superior al 40 ó 50 por ciento. Por eso trate de dejar para el mes siguiente el menor saldo posible. De lo contrario, corre el riesgo de entrar en un círculo vicioso del que es muy difícil salir. En todo caso, pida una refinanciación, y que le congelen la deuda. Lo mismo vale para cuando se atrase con una cuota de un préstamo personal.

Con un año económico más calmo por delante, bien vale la idea de meterse en un préstamo y comprar eso que hace falta o tenemos ganas. Pero más vale no apurarse y evaluar bien todas las opciones. El crédito es una herramienta que permite comprar cosas a las que no accederíamos de otra manera, pero su uso requiere dosis importante de prudencia y autocontrol.

No es lo mismo sacar un préstamo, que "vivir a crédito".

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