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Vivas: Sólo ganamos un partido

El DT de la Gloria lució mesurado tras su primer victoria como entrenador albirrojo. Se fue feliz con su 11.

Y, de repente, hay un Claudio Vivas que se quiebra. Diferente a aquel Claudio Vivas feroz. Nervioso. Que invitaba siempre a la discusión afiebrada. Ahora es otro tipo. Que se abre. Que muestra sus sentimientos. Ya pasó lo peor. Esos minutos del final aguantando lo que segundos después será su primer triunfo oficial como técnico de Instituto. La estadística señalará que fue 2-1, ante Atlético de Tucumán, de visitante y ante un marco chivo. Por la 3ª fecha de la B Nacional 2010/11.

Entonces, Vivas entrará al vestuario alegre y mirará a ese nene con cuerpo de hombre llorar. Es Ramón Ábila, sentado en un rincón. Mientras sus compañeros se abrazan y ríen, él llora. Wanchope no puede con su suerte. Con esa que no lo deja empezar a escribir su historia en la Gloria, errando un gol increíble cuando el partido ya estaba sentenciado. En el minuto final. Y Vivas se deja llevar por la historia de Ramón. Por ese gol negado. Por esa historia que marcará su propia historia.

Porque cuando recuerde aquella tarde feliz en Tucumán, se amargará por ese gol que erró Ábila sin arquero.  “Estoy contento. Satisfecho. Pero a pesar de la alegría me dio más bronca el gol que falló Wanchope (por Ábila). Porque es un chico que viene de mucho tiempo esperando oportunidades, que trabajó a la sombra, que empuja todos los días para progresar. Sé el esfuerzo que está haciendo y hubiera sido justo que convirtiera. Fue una pena. ¿Si me emocionó? No, no… Me da pena y hubiera sido completo el triunfo si él hacía su gol”, dirá Vivas.

Sin mochila. “No sé si me saqué una mochila o no... Es un triunfo importante”, expresaba el DT albirrojo. Desde lejos, lo miraba con ojos de padre protector el presidente Juan Carlos Barrera, que respiraba aliviado después de un par de semanas con malas noticias y juicios sorpresivos. Es que el triunfo significa un espaldarazo importante la gestión Vivas. Que fue una elección casi unipersonal del propio Barrera.

Y este ciclo fue abofeteado desde aquella derrota indigna ante Racing, en la Copa de Invierno. Pero tras la primera victoria, Vivas elige ser cauto. Elige no perder la cordura. Ni dejarse llevar por este triunfo, que toma como, apenas, el primero de lo que anhela sea una gran temporada que le devuelva el rótulo de técnico ganador, que se llenó de tierra tras pasar sin buenos resultados por Racing y Argentinos, en Primera División.

“El análisis después del partido es que ganamos en un escenario difícil, contra un candidato, pero tengo la sensación de que tengo que ser mesurado, equilibrado. Solamente ganamos un partido. Necesitábamos ganar, necesitábamos agarrar confianza y seguridad y lo logramos”, expresaba el DT, quien no quiso quedarse con ningún nombre propio, más allá de destacar a Ramón Lentini. Delantero que fue bancado a pesar de aún no haber convertido. “El equipo fue la figura. Lentini hizo un gran trabajo, importante para las aspiraciones del equipo en ataque. Le complicó la vida a los centrales. Pero no puedo destacar a nadie en especial. Me gustaría resaltar la actitud, la organización. Hicimos dos goles de pelota parada.

Hubo esmero y solidaridad. Y cuando nos quedamos con 10 fuimos ordenados y prolijos. Pegamos justo y eso nos ayudó muchísimo. Nos vamos felices”, cerraba Vivas. El DT que sólo ganó un partido. Y bastante más.

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