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Viaje a una ilusión Mundial

La Selección parte en la tarde de hoy hacia Sudáfrica para instalarse en Pretoria. Ya estamos en el Mundial y deseando que sea un viaje maradoneano y que el ‘10 sea el año del 10.

Un túnel del tiempo. Un vuelo hacia el pasado. Allá cuando en Ezeiza no había ni predio. “Habrán sido seis o siete personas contando al personal del aeropuerto”, recuerda graciosamente Carlos Salvador Bilardo cuando la Selección de 1986 viajó sin que nadie la despidiera, siendo tan criticada y denostada por la opinión pública. Después de ello, la historia que todos conocemos: el regreso con toda la gloria y la bandera histórica con “Perdón Bilardo”.

Y 24 años después es el turno de otra Celeste y Blanca también muy criticada por su falta de juego, por haber entrado al Mundial raspando. Esta es la de un Diego Maradona mucho más combativo y filoso que el doctor, animándose a pelearse con los medios, a discutir por sus ideas y a defender a capa y espada a sus jugadores. Claro, más cerca de la Copa, los decibeles fueron bajando, con menos dramatismo que unos meses atrás. Y no queda otra. Todos soñamos con que sea más que un gran 2010, un año Dos mil Diego. Porque la mochila ya está cargada de ilusiones y anhelos. Y ahora, lejos de las comparaciones, el vuelo SAA227 de la empresa South African Airways que partirá a las 18.15 carga con valores millonarios en técnica personal y goles, y un entrenador que deslumbró al mundo con su magia y ahora deberá reverdecer laureles desde el borde de una cancha. La conquista de la Copa del Mundo es la fija en la cabeza de todos. Como le pasó a Brasil del ‘94, cuando tras casi dos décadas y media volvió al máximo sitial. Y todos pensamos si Lionel Messi, el futbolista reconocido como el mejor por cuanto premio haya dado vuelta este año, rubricará con su capacidad en los campos de juego sudafricanos y se hará dueño del Mundial, y si las estrellas goleadoras en canchas europeas se conjugarán en los terrenos mundialistas, son interrogantes y a su vez expectativas de realidad que se potencian a la hora de la partida.

Derechito al avión. La delegación argentina abordará por pista, a la que ingresará el micro que la trasladará desde el predio de la AFA, a un par de kilómetros del aeropuerto.

Si bien en principio iban a ser unos 40, serán 64 los viajeros en el Airbus de la empresa de bandera sudafricana. Los jugadores e integrantes del cuerpo técnico quedaron liberados tras la práctica de ayer y deberán presentarse en el predio de AFA a las 16, para salir en grupo unos minutos después. Hoy será un día de despedidas familiares, con los seres queridos, con los amigos, con los afectos. Comenzará un periplo de poco más de 30 días, deseando que todo salga como lo han pensando, como lo quieren, como todos lo queremos.

En el contingente (ver página 24), además de los 23 jugadores -todos ellos viajarán en Clase Ejecutiva- irán los juveniles que dirige Sergio Batista como sparrings, el resto del cuerpo técnico, auxiliares y una comisión de dirigentes que tiene al titular de Argentinos Juniors, Luis Segura, como presidente de la delegación.

El arribo a Johannesburgo está previsto para las 8.35 hora de Sudáfrica y de allí viajarán 54 kilómetros en ómnibus a Pretoria, donde se erige el Centro de Alto Rendimiento Deportivo de la Universidad local, lugar de concentración para la estadía del equipo durante la competencia.

Todo está bajo control. Con el ánimo por las nubes. Con el sueño de poder volver cuando todo termine allá en el continente negro. ¿Con la Copa? Ojalá así sea.

Pretoria, el lugar argentino.
Máxima seguridad. La Universidad de Pretoria tiene un centro de alto rendimiento donde se hospedará la delegación nacional. En Pretoria está la sede de la embajada argentina en Sudáfrica.
Comodidades. Posee gimnasios, spa, salas de entretenimiento, restaurantes y flamantes campos de juego.

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