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Córdoba

Un techo para el jardín 9 de julio

Un temporal destruyó el jardincito. Fue el 22 de marzo y todavía no fue reconstruido.

El deseo y la posibilidad de tener una casa propia hicieron que Blanca Reyna y su nieta, Carolina Pereyra, se mudaran de barrio Ferreyra a Villa Boedo. Fue en el año 1998, cuando a través de la Cooperativa 9 de julio Blanca accedió a su vivienda. Por ese entonces, ella había pedido el retiro voluntario de su trabajo y cuando llegó al barrio, Eduardo López, titular de la cooperativa, le ofreció hacerse cargo de un comedor.

“Al poquito tiempo empezaron a venir muchísimos chicos, entonces decidimos abrir un jardín maternal. Con la plata que le sobraba a la cooperativa construimos un galpón y luego instalamos el jardín”, recordaba Blanca, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y su mirada se perdía en el recuerdo del jardincito, que el 22 de marzo, la colosal tormenta que arrasó con la localidad de Monte Cristo, golpeó con la misma fuerza a Villa Boedo y el jardín 9 de julio quedó reducido a escombros.

Hasta aquel día, unos 90 niños de 0 a 4 años asistían al jardín. Allí jugaban, comían y aprendían. Hoy, tienen clases en una habitación ínfima, donde sólo hay dos mesitas, algunas sillas y la luz del sol es muy tenue. Aún así, el espíritu de la Navidad intenta aflorar en el lugar, y un pequeño arbolito, que armaron las “seños”, asoma por encima de un mueble.

“De los 90 alumnitos sólo quedaron unos 30. A veces, algunos vienen a buscar su plato de comida y se van. Al resto no les podemos dar muchas actividades. Nosotros rogamos que no llueva para salir afuera, porque adentro no hay lugar. Muchos padres no mandan a sus niños porque tienen miedo que se golpeen, tienen razón. Por otro lado, he visto muchos pequeños que venían al jardín y ahora se pasan la mañana en la calle. Es muy doloroso ver eso. Éste era un espacio de contención”, contaba la encargada del jardín.

Los recursos son escasos, pero el enorme corazón de las “seños” hace que lo poco que queda del jardín siga funcionando. Carolina, con mucha dedicación, está confeccionando los informes de fin de año. “En el jardincito teníamos un rincón del hogar con juegos, mesitas y sillas para los 90 chicos y un escenario, donde hacíamos las fiestas de Navidad y fin de año, pero ahora no creo que podamos realizarla”, cerró la docente.

Eduardo López, titular de la Cooperativa, aseguró que al poco tiempo del desastre, el  Ministerio de Desarrollo Social se comprometió a reconstruir el jardín: “Nos dieron los materiales para levantar todo de nuevo, pero habíamos acordado plata para la mano de obra, que para nosotros es muy costosa, son unos ocho mil pesos, y nunca nunca nos llegó”.

Mientras, desde el Ministerio de Desarrollo Social prometieron asistir hoy al jardincito para constatar cuáles son las necesidades que tiene la institución. Así, las “seños” esperan, como todos los años, poder tener su milagro de Navidad.

El día que el jardín desapareció
22/03/09.
Fue un domingo. Ese día una tormenta arrasó con Monte Cristo. El temporal se sintió en Córdoba. Villa Boedo fue uno de los barrios más afectados.
El día después. La piedra que cayó en el lugar aplastó el techo de la construcción. Así, el jardín 9 de julio perdió todo. Mobiliario y muchos años de trabajo.
90. Era la cantidad de alumnos que asistían a esta institución. Hoy quedan sólo 30.

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