?>
Ocio

Un tano loco por Carlos Paz

Rodolfo Ranni volvió a hacer temporada a la villa, después de 10 años, con “La jaula de las locas”.

Por Diego Tabachnik

En un alto en el ensayo de La jaula de las locas, parte del elenco disfruta de un té casi a las cinco en punto. El ruido de la calle ya denota que el clima veraniego llegó a Villa Carlos Paz, un lugar que hace 10 años no contaba con la visita de uno de los más grandes actores argentinos: Rodolfo Ranni.

“Lo último que hice fue Boeing Boeing en el Candilejas”, recuerda el Tano, que ahora protagonizará, junto con Emilio Disi La jaula de las locas, a partir del jueves en el Teatro del Sol 1.

“Llegué el miércoles de la semana pasada, y Carlos Paz está hermosísima. Además, estoy viviendo en un lugar extraordinario que es la Posada del Quenti y es como un sueño. Estamos con los ensayos, ocupados con esta comedia que es una de las mejores de los últimos 100 años. Hay que hacerla muy puntualmente, es una comedia que no permite ni bardear ni hacer agregados porque sí; ya la comedia por sí vale”.

–Muchos actores dicen que lo bueno de hacer temporada en Carlos Paz es que además de trabajar se descansa. ¿Venís un poco con ese plan?

–Desde que llegué estamos ensayando, pero una vez que debutemos te imaginás que recién voy a venir al centro nada más que para hacer la función, para tratar de descansar mucho si Dios me lo permite. 

–La obra ya viene aceitada y probada con  Roberto Carnaghi y Miguel Ángel Rodríguez como protagonistas.

–Sí. Nosotros ya la tenemos, y estamos convencidos de que tenemos muy buena llegada con Emilio en el escenario y realmente hay escenas que van a ser desopilantes. Nos divertimos muchísimo por lo diverso. Además son trabajos totalmente distintos a lo que veníamos haciendo tanto él como yo en los últimos años. Estamos muy contentos, es como que en un punto con estos personajes renovás un poco el placer de la actuación y la esencia de nuestro trabajo.

–¿Cómo abordan un clásico que ya fue estrenado en 40 países y que tuvo tres versiones cinematográficas?

–Nosotros hacemos nuestra versión, con la dirección y adaptación de Roberto Antier. Creo que estas piezas terminan siendo distintas con cada actor que la hace, con una visión diferente de los personajes. Creo que vamos a hacer un buen espectáculo, ojalá nos salga y la gente lo disfrute como nosotros.
–En ese sentido, ¿cuál ha sido la química en estos primeros ensayos con el elenco?

–Buenísimo, primero porque somos toda gente profesional y macanudísima, que ama el teatro. Estamos tratando de ensamblarnos bien y que tanto nosotros como ellos nos sintamos como compañeros de muchos años, cosa que hemos logrado en muy poco tiempo. Es fundamental que en el teatro haya gente buena y creo que la hemos encontrado. Desde el cordobés Hugo Olmos para abajo, gente maravillosa.

–Hace unos meses se dijo que  ibas a hacer tele acá en el verano.

–Hubo la posibilidad de hacer un programa de cocina, pero parece que se pinchó, no sé qué pasó con los esponsors. No importa, y por ahí haremos otra cosa.

–¿La cocina sigue siendo una pasión irrefrenable para vos?

–Es irrefrenable (risas) sí sí, pero cocino para la familia y los amigos, nada más.

–¿Te gusta experimentar o sos un tipo clásico?

–Me gusta experimentar, pero viste que en nuestro trabajo los horarios son atípicos, y por ahí no te podés dedicar a pleno a eso como para experimentar de verdad con ciertas recetas, pero siempre surge algo nuevo, una idea, y cuando tengo la oportunidad lo hago.

–¿Hiciste una película con la gente del programa de televisión “5ta a fondo”? Junta rara esa, ¿eh?

–Fue en San Luis, no se estrenó todavía. Una película muy loca como son los muchachos de 5ta a fondo. Muy divertida, yo hago del director de una escuela muy particular donde va Pachi. Tuve un personaje muy raro, con sombrero de cowboy, muy loco todo pero me divirtió mucho hacerlo.

–¿Seguís teniendo las mismas ganas de cuando tenías 20 años? Te noto el espíritu intacto...

–Es lo que uno no debe perder nunca, hasta el último minuto de la vida de un actor, sino se pierde la esencia.

–Hay muchos que claudican ante eso y caen en una de sabérselas todas…

–Yo, para nada. Por suerte, no sufrí esa zancadilla del destino (risas).

Sumate a la conversación
Seguí leyendo