?>
Ocio

Tranquilo y motorizado

Cacho Garay está otra vez en Carlos Paz, donde dice que la temporada “es como el Lago: siempre se llena”. Loco de los autos antiguos, tendrá aquí tres “naves” de su flota.

Por Diego Tabachnik

Pausado, tranquilo, inmutable y gracioso. Quién otro que Cacho Garay para responder a esas características particulares. El humorista mendocino volvió a hacer temporada en Villa Carlos Paz, donde asegura que se siente casi como en su pueblo. “Cuando me voy de acá extraño. A pesar de mi apariencia lo vivo con muchísima intensidad, son temporadas maravillosas. En Córdoba me siento como en mi casa, y no sé si un poco mejor”, arriesga. Claro, con tanto tiempo, ya colecciona historias hasta de vida cotidiana: “Gracias a Dios tengo muy buenos amigos, como el Gringo Luzo, que como estará de loco que hasta Charly García se dio cuenta; con el Pelado, el carnicero; o con personajes como la Tía Negra; con mucha gente”.

A pesar de que se lo ve como “agua de tanque”, el año pasado tuvo un problemita de salud. ¿La procesión va por dentro? “De eso ya estoy restablecido. Son cosas típicas del modelo... modelo ‘54, que no se puede restaurar. Me hice un estudio completo y lo único que salió bien fue la fecha”, bromea. Y hablando de modelos, Garay llegó a la villa con otro auto de su “flota” de coches antiguos: en este caso se trata de una cupé Chevy SS modelo ‘72. “Esta semana ya traigo otros dos autitos viejitos que tengo que me gustan mucho, un ‘ratoncito’ y una réplica de un Mercedes ‘57 cupé. Los disfruto mucho”, confiesa.

Y esa pasión lo ha llevado a recorrer todo el país en búsqueda de esa pieza única e irreemplazable. “He llegado a hacer 400 kilómetros para conseguir por ejemplo un medidor de temperatura para la tapa del radiador”. Su hobby va en serio: tiene 12 autos restaurados, seis en proceso y otra decena “esperando su turno”. “Esos no se venden, son como un hijo”.

Este año, en la obra Entre nosotros... compadre, está acompañado por tres músicos y la cantante Irene Tapia. “Una salteña que canta folclore de altísimo nivel. Debo decir de ella que no hay que perderselá, es un consejo”.

–¿Tu hijito este año no está en show?

–Sí, pero no en forma permanente. El Chanchi viene esta semana, pero como para él es un juego, quiero que lo disfrute y siga jugando. No hay compromiso ni obligación. Con los músicos tiene muy bien ensamblado lo que va a hacer; toca la batería. Cuando está, sube y toca.

–¿Este es el show más musical que trajiste?

–Tiene bastante de música. Hacemos un revival con temas de tres décadas que marcaron mucho a la gente. El resto del show tiene la misma esencia pero con historias nuevas.

–¿Cómo palpás la temporada? Se tenía miedo por la crisis...

–Para mí la temporada en Carlos Paz es igual que el nivel del Lago: la gente está asustada todo el tiempo que está sin agua... pasa el 24 de diciembre, empieza a entrar agua y el Lago se llena todos los años. Con la temporada teatral sucede exactamente lo mismo. Hay expectativa, pero miedo no. Estoy convencido de que cada artista que viene lo hace convencido de que el público lo va acompañar.

Sumate a la conversación
Seguí leyendo