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Córdoba

Tormenta con agua, viento... y árbol

El ventarrón derribó una tipa sobre un auto que venía por Monseñor Pablo Cabrera, y lesionó al conductor. Un peligro.

La caída de un enorme árbol sobre un automóvil particular sumó otro temor al que los cordobeses sienten cada vez que amenaza con llover. En este caso fue una inmensa tipa que se desplomó en avenida Monseñor Pablo Cabrera al 3.400 sobre un Fiat 147, rompiendo el techo y el parabrisas del vehículo, y provocando traumatismos varios al conductor, Carlos Hipóliti (42 años), de barrio Alberdi.

Los árboles derribados por la furia de la tormenta representan uno de los mayores problemas en estas circunstancias. En el temporal del pasado viernes 18 se registraron numerosos casos de troncos arrancados por la corriente de agua o por el viento. Defensa Civil recibió 156 llamados con pedidos de ayuda, de los cuales la mitad eran por casos de ese tipo.

Personal de esa dirección debió trabajar en cuatro servicios aquella vez: un árbol de grandes dimensiones derribado en avenida Malvinas Argentinas, dos en Guiñazú (uno cayó sobre el canal) y otro en la entrada del barrio La Dorotea.

Desde Espacios Verdes de la Municipalidad aseguran que realizan controles diarios de árboles que pueden representar un riesgo, con 10 inspectores que detectan los "peligrosos" y los incluyen en una lista para determinar si deben ser extraídos.

"La ampliación de las calles, el zanjeo para distintas obras, muchas veces dañan el sistema radicular de los árboles y eso es difícil de notar. El árbol que cayó no parecía peligroso, falta saber si fue por el viento de la tormenta o por otro factor que muchas veces es impredecible", señaló Alvaro López, director de Espacios Verdes.

Explicó también que "la Municipalidad se hace cargo de la extracción de arboleda en lugares públicos, mientras que el frentista es responsable del árbol de su vereda". De todos modos, comentó que la Muni también actúa en la poda o en la tala si el frentista no puede hacerlo.

De largo. En la víspera, parecía que una fuerte tormenta iba a desatarse en la capital. Sin embargo, sólo se registraron chaparrones y ráfagas de viento que no ocasionaron mayores inconvenientes. Algo similar ocurrió en el resto de la provincia, aunque para la madrugada pronosticaban lluvias.

En tanto, la Policía Caminera cerró la Ruta E-55, a la altura del kilómetro 9, por desprendimientos de grandes rocas sobre la calzada. Después de las 20 la habilitaron.

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