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Tangos y milongas desde el alma

En sólo dos años, Las Rositas ganaron certámenes nacionales y fueron elegidas Premio Revelación del Festival de Cosquín.

En el último Festival de Tango de La Falda se escuchaba hablar a cada rato y por todas partes del trío que tenía a su cargo la apertura de cada jornada. Eran las chicas de Las Rositas, una formación que tras ese encuentro tanguero tenía que viajar a Buenos Aires para presentar su primer disco en la Academia Nacional del Tango. El compacto (Estaciones) había sido su premio por ganar un certamen nacional que fue transmitido a todo el país por el canal Sólo Tango. Después de eso, ganaron el pre Cosquín de la sede Tanti y una vez en el Festival fueron elegidas como Revelación de Cosquín, luego de cautivar al público de la Plaza Próspero Molina. A eso, hay que sumarle otros premios como el Bares notables, y una serie de actuaciones en radios porteñas y locales como el Bien Bohemio de Boedo, barrio de tango posta. Y todo eso sin haber cumplido su segundo año.

¿Y quiénes son esas chicas? Ellas son las hermanas Cecilia y Gabriela Palma y Ana Belén Disandro, dos patagónicas y una cordobesa, que por estos días tienen su cuartel general en Observatorio, un barrio donde se cultiva la bohemia.

A su regreso de un show en Bahía Blanca, en ocasión del Día de la Mujer, Día a Día compartió una larga conversación con Las Rositas. A continuación, un resumen.

“Gabriela es mi hermana y con Ana Belén somos compañeras de música clásica en la Universidad Nacional de Córdoba”, se presenta Cecilia, la violista, que a continuación cuenta cómo llegaron a ser Las Rositas: “Viajamos a Brasil para hacer un curso de música clásica. En las tertulias del curso todo el mundo tocaba música de su país, y a nosotras nos tocó el tango. Empezamos a tocar y nos dimos cuenta de que teníamos mucha química”.

Al regresar a Córdoba, fueron invitadas para inaugurar el Tsunami Tango (Laprida 453). “Ahí fue que dijimos ‘chicas, somos un grupo’. Tuvimos que armar todo rápido, tocamos y fue impresionante lo que se generó con el público. Desde ese momento, no nos separamos más”.

–¿Y ya eran Las Rositas?

C: –Sí. El tema de elegir el nombre fue particular, queríamos ponerle algo que represente la pasión.

Gabriela (violín): –‘Desde el alma’.

C: –Pero ‘Desde el alma’ ya lo habíamos usado con mi hermana en un grupo. Dijimos ‘¿Quién hizo Desde el alma?: Rosita’. Somos Las Rositas por Rosita Melo, una gran mujer compositora.

Belén (piano): –A la vez, Rosita Melo es una figura en el tango. Reflejaba mucho lo que nosotros somos en el tango: un trío atípico. El nombre, incluso, hace referencia en general a la mujer de aquella época, la que barría la vereda, la que bailaba en la milonga. Casualmente, empezamos a principios de 2007, cuando se cumplían 100 años del nacimiento de Rosita. Por usar su nombre nos llamaron de Italia, para participar en un homenaje a Rosita. Tocamos en vivo por Internet.

–¿Se dieron cuenta de que el nombre de Las Rositas empezó a correr con mucha velocidad en el ambiente y entre la prensa?

G: –Sí y no. Pasó con el tema de la Revelación, estábamos en Cosquín esperando que se defina y no lo podíamos creer, venían todos los periodistas y nos decían ‘¿Cómo se siente el grupo Revelación?’ (todavía no se había definido). Lo de Cosquín fue un logro porque el premio quedó en Córdoba.

B: –Respecto a que la gente hablaba de Las Rositas, nos fuimos dando cuenta de a poco. En Cosquín, nos paraban y nos decían ‘¡Las Rositas!’.

G: –Aparte, hicimos remeras...
(Risas).
B: –La llegada que nos dio Cosquín a nivel país, y a nivel prensa, sirvió muchísimo para que esto se difundiera. Fue una puerta que se nos abrió a la difusión, que es lo más difícil que se nos hace a los artistas hoy en día. En realidad, nos fuimos dando cuenta al paso del tiempo.

–¿Pero sentían como que ‘acá pasa algo’?

B: –Nos dimos cuenta de que a la gente le atraía mucho lo que hacemos. Esa fuerza, esa respuesta del público fue lo que más nos impactó.

C: –Cosquín fue una gran ventana. En todos los ambientes de músicos en los que me movía, estaban al tanto de nuestra movida. Y nos decían que nos habían visto por la tele.

–Ustedes cuidan la estética incluso en las fotos, ¿no se puede tocar tango de jean y remera?

G: –Sí se puede, pero este es un plus que nosotras le ponemos a los shows. Será porque somos mujeres y nos gusta el tema de la ropa. Las tres venimos del ambiente clásico y tantos conciertos vestidas de negro... que de repente nos empezamos a divertir y decimos ‘che, hoy vamos vestidas todas de rojo’. La gente se copa mucho con lo visual y nosotras nos divertimos mucho con lo que tiene que ver con lo visual. Lo tomamos con mucho respeto, a la hora de afinar el instrumento, a comprometernos con la obra que vamos a interpretar, y subir al escenario bien presentadas.

C: –El jean no le falta el respeto al género. Pero lo nuestro es responder a una línea de trabajo desde el ensayo hasta el show. Por eso las fotos que queremos promocionar responden al respeto que se merece el público desde lo visual y lo auditivo.

B: –La idea también es desestructurar lo que es el concierto habitual, o el músico típico de la orquesta de tango, vestido de negro. Queremos crear una nueva imagen, que lleve nuestro sello. Ese plus desde lo visual y desde lo interpretativo, más la formación atípica tímbrica que tenemos con viola, violín y piano hacen que Las Rositas sean un concepto estético.

C: –Queremos llevarlo a su máxima expresión, como decíamos del vestuario: poder soñar antes de subir al escenario qué queremos ponernos, cómo queremos vestirnos... soñar, soñar, soñar y que Las Rositas sea el medio para poder expresar todo eso.

En la Web. En www.myspace.com/lasrositastriodetango podés escuchar a Las Rositas on line.

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