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Córdoba

Sufridos relatos del D2

Pasan los testigos, los relatos se repiten, las metodologías se confirman, los mismos personajes aparecen una y otra vez. Pero igual, el terror del D2 no parece encontrar todavía su límite, y en cada testimonio aparecen nuevas aristas de lo que fue parte del aparato represivo.

El primero en testimoniar fue el ex policía Carlos Arnau Zúñiga, detenido en noviembre de 1976. El hombre contó parte de los suplicios que debió atravesar durante 10 días en el Cabildo, antes de pasar a la Penitenciaría. Su compañero de causa, el abogado Oscar Samamé, asegura haberlo visto a Menéndez cuando lo pusieron en libertad, y recuerda su "mirada diabólica". También asegura que "el día en que le pegaron un tiro a Urquiza en la rodilla estaban todos alcoholizados".

Por la tarde testimonió Delia Torres de Nievas, detenida un día después que su marido, cuando había ido a visitarlo al Cabildo. "Me detuvieron por averiguación de antecedentes, pero esa averiguación duró tres años". Cuenta que por un golpe que recibió en un oído, perdió el 50 por ciento de la audición.

Más tarde habló su marido, Manuel Américo Nievas, ex delegado de Correos. Al hablar de sus torturadores, los comparó con una "jauría que gritaba y decía cosas, torturando y masacrando sin un motivo". También relató que durante el allanamiento a su casa, un oficial lo insultó, al observar su biblioteca: "¡Hijo de puta! ¡Qué tenés que leer tanto!".

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