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Sin Burro ni arranque

Los fantasmas de los problemas de Ortega se expandieron en un River que no levanta. Perdió con Lanús 1-0.

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No arranca. No despega. No levanta. La suma de los no es insoportable para un River que sigue siendo un anhelo de volver a ser. El triunfo alcanzado entre semana sobre Argentinos Juniors 2-1, como visitante, hacían vislumbrar otro panorama. Pero el cimbronazo que provocó Ariel Ortega en la noche del viernes, cuando decidió dejar la concentración (con el consentimiento del cuerpo técnico), fue un trago que el plantel no supo digerir. Ayer, Lanús aprovechó esa situación y, con gol de tiro libre de Maxi Velázquez, derrotó 1-0 al Millo en el Monumental.

Como si fuera poco, a los de la Banda se les complica cada vez más poder clasificar a la Copa Libertadores, ya que está a 10 puntos del último que está alcanzando ese objetivo, con 21 en juego.

En el inicio del partido, con Buonanotte y Gallardo, el club de Núñez comenzó a generar juego y exigió al arquero Marchesín, quien al minuto evitó la apertura del marcador con una doble tapada ante remates del Enano y Abelairas. Después, el local comenzó a diluirse y fue perdiendo presencia en la zona cercana al arco granate.

Lanús sólo se limitaba a esperar. Pero a los 31 minutos, Velázquez aprovechó una falta que le cometieron a Blanco. Su tiro libre superó el intento de Vega y puso un 1-0.

En desventaja, River ya no encontró la claridad que tuvo en los primeros minutos, a pesar de que en el final de la primera etapa Buonanotte pudo igualar con un remate que salió apenas desviado.

Nada cambia. En el complemento, River probó con el ingreso de Rosales en lugar de Bou. Lanús pudo desnivelar de nuevo al minuto con otra acción de pelota parada. Velázquez envió el centro, Viera la bajó en el área y Salvio definió en la puerta del área chica, pero a las manos de Vega. River se salvó, pero volvió a asumir el protagonismo. Buonanotte tuvo una chance, pero volvió a definir desviado.

El equipo de Astrada tenía la pelota, pero casi siempre le faltó profundidad. Gallardo sacudió la modorra, a los 17, con un remate desde fuera del área, pero el arquero Marchesín, en otra muy buena intervención, desvió el tiro al córner.

El técnico de River apostó por los ingresos de Mauro Díaz y Ríos. Sin embargo, el panorama no cambió. Los millonarios tenían el terreno a su disposición, pero no lastimaban.

Fue así que, de contra, Lanús empezó a ser más peligroso: Blanco exigió a Vega, quien envió la pelota al córner, primero, y después un cabezazo del paraguayo Salcedo que impactó en el palo.

En el final, el local se llenó de impotencia y Lanús empezó a despilfarrar claras situaciones de riesgo para liquidar el partido. River volvió a perder y la recuperación deberá esperar. Mientras, el equipo deambula en sus dudas existenciales, lejos de toda discusión.

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