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Córdoba

Si tomás, el bebé llega a los 15 borracho

El alcohol afecta a las mamás embarazadas y al niño que puede nacer predispuesto a beber. Efectos hasta la adolescencia.

Las miradas de toda la familia apuntan a la mujer cuando se anuncia la llegada de un nuevo integrante. Se genera entonces un momento propicio para que las abuelas saquen de la galera sus “saberes caseros”: comé frutillas si tenés antojo porque de lo contrario a tu hijo le saldrán manchas, atale las piernas con una fajita para que no te salga chueco, ponelo de costado mientras toma la mamadera. Y entre todas esas recetas caseras, queda latente aquella relacionada con el alcohol: ¿es cierto que la mamá debe tomar más cerveza para que, por la malta, pueda tener más leche al amamantar?

Con el paso del tiempo, muchas de esas recetas son desterradas con información e investigaciones científicas. Y aunque algunas quedan en el umbral de la duda, hay un hecho en el cual los científicos cordobeses no vacilan: si la mamá toma alcohol durante el embarazo, aunque sea en pequeñas dosis, el bebé se intoxica.

En el Laboratorio de Ontogenia, Alcohol y Aprendizaje del Instituto de Investigación Médica Mercedes y Martín Ferreyra se trabaja sobre la exposición fetal e infantil al alcohol. El equipo sostiene que el problema empieza cuando se consumen bebidas alcohólicas desde las primeras fases del desarrollo del niño.

“Si una mujer toma durante el embarazo, el bebé se intoxica ya que madre e hijo tienen el mismo nivel de alcohol en sangre. A diferencia de lo que se creía, la placenta no detiene el alcohol por tratarse de moléculas muy pequeñas y de tejidos permeables. El etanol se distribuye en el feto y en el líquido amniótico y permanece en este último más tiempo que en la sangre de la mamá”, explica el jefe del laboratorio e investigador del Conicet, Juan Carlos Molina.

Cuánto y cuándo no. Si bien no se conoce aún la dosis mínima que puede llegar a ser peligrosa para el niño, lo que sí está claro es cuándo no se puede beber. El primer trimestre de desarrollo del feto es uno de los más sensibles de toda la gestación. En esa etapa, hasta en pequeñas dosis, el pequeño se encuentra vulnerable.

Investigaciones realizadas en el laboratorio sobre la base de modelos animales (ratas) demostraron que las últimas etapas del embarazo también son importantes en la formación del individuo. “Administramos menos de la mitad de la cantidad de alcohol que te permiten para conducir y el feto ya había perdido 20 mil neuronas en cuatro horas”, agrega Molina. Según estos estudios, dos o tres vasos de vino durante el tercer trimestre del embarazo pueden provocar complicaciones.

Qué le pasa al bebé. Si una mamá toma durante su embarazo y además mientras da el pecho, su hijo tendrá una mayor afinidad hacia el consumo de alcohol en el futuro, según los investigadores.

Su predisposición puede exceder el límite del alcohol para incluir a otras drogas como la cocaína y el alcohol. Esto se explica (en términos más técnicos) porque el mecanismo de activación del Sistema Nervioso Central de una persona es similar para diferentes tipos de drogas.

En cuanto a los problemas que le trae al bebé, el espectro de complicaciones varía.

“Los niños criados por mamás intoxicadas tienen más dificultades de coordinación motora y de aprendizaje –explicó Molina–. Además, por falta de cuidados maternos, es muy probable que lo consuma de adolescente buscando propiedades ansiolíticas”.

En un extremo, el pequeño puede nacer con el llamado Síndrome de Alcohol Fetal. “Por lo general, es una enfermedad que se presenta en madres que han bebido en forma excesiva. Pero hay casos reportados en los cuales la mujer había consumido en forma moderada durante las tres primeras semanas del embarazo y eso fue suficiente para que su hijo nazca con alteraciones”, apunta Molina.

El control del embarazo es vital en este sentido, según los pediatras. Molina apunta además a la prevención en todos los sentidos: no tomar ni siquiera cuando se está buscando un niño y menos ante la sospecha de que se ha procreado.
“Tenemos que preparar a los médicos para que destierren del folklore ciertas costumbres como la de poner alcohol para desinfectar la zona del cordón umbilical. Y debemos enseñar a la madre a no tomar aún cuando está amamantando”, remata el investigador.

Con predisposición a beber. Una investigación realizada por especialistas del Conicet, en Córdoba, demostró que los bebés recién nacidos tienen la capacidad de reconocer el alcohol por la sola condición de haberlo experimentado en el útero. Aunque la mujer consuma en forma moderada, sus hijos adquieren una capacidad de aprendizaje y una predisposición al consumo que se extendería hasta la adolescencia. 

El estudio, realizado por el Instituto de Investigación Médica Mercedes y Martín Ferreyra, abarcó una muestra de 93 niños nacidos en el servicio de Neonatología de la Maternidad Nacional de Córdoba. Fue realizado en dos etapas: la primera abarcó a pequeños de entre 24 a 48 horas de nacidos; la segunda, niños de entre siete a 10 días de vida.

El equipo dividió la muestra en dos según el grado de consumo de alcohol de sus madres. Si la mujer solía tomar una vez por semana hasta 200 gramos de alcohol (medio litro de cerveza o un cuarto de litro de vino) era considerada “Frecuente”. En cambio las “infrecuentes” eran las que no ingerían.

A los recién nacidos se les acercó un hisopo con olor a limón y otro con alcohol. Se estudiaron y midieron las reacciones faciales. El resultado sorprendió. Los hijos de mamás que habían tomado tuvieron reacciones hedónicas apetitivas (experimentaron placer) al oler alcohol: sonrieron y relajaron los músculos del rostro. El segundo grupo, en cambio, sintió rechazo: frunció la cara y arrugó la nariz.  “Los hijos de madres que han bebido están más dispuestos a aceptar el alcohol. Tendrían una nueva capacidad de aprendizaje y esto podría promover a largo plazo el consumo”, explicó Molina.

El estudio fue realizado por Ana Faas, Elvio Spontón, Pedro Moya y Juan Carlos Molina y se presentó en el Programa de Comunicación Pública de la Ciencia que organizó el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Córdoba.

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