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Córdoba

Se fue el juez anti-casco (antes de que lo rajen)

Gigena se vio obligado a renunciar después de eximir a motociclistas que andaban sin casco.

Dirán que se puso fin a un convenio de locación de servicio. Que ya Gerardo Gigena no le facturará más los 2.500 pesos mensuales que cobraba por seis horas semanales de trabajo como juez de Faltas. Pero en realidad está claro que al juez “anti-casco” no le quedó otra que renunciar, si no quería ver cómo lo expulsaban a coro el Ejecutivo y el Legislativo municipal de Santa Rosa de Calamuchita.

“De común acuerdo hemos logrado resolver esta desvinculación”, dijo ayer Gigena al salir del despacho del intendente de Santa Rosa, Claudio Chavero. Pero al rato nomás, la máxima autoridad de esa localidad turística no usó eufemismos para explicar la eyección del autoproclamado juez “garantista”. “No podemos tener a un funcionario que juzgue por fuera de la ley y de las ordenanzas. Como pretendió seguir firme en su postura, convinimos en que no podía seguir en el cargo”, dijo Chavero.

El célebre autor del llamado “fallo de la muerte”, como lo calificó el ministro del Interior nacional, Florencio Randazzo, aseguró irse de su puesto “con la gran satisfacción de haber cumplido el deber”. Y para seguir sosteniendo su postura hasta el último minuto, recordó que un fallo del Tribunal 1 de Necochea, en la provincia de Buenos Aires, se atuvo al mismo criterio que intentó aplicar él. “Para mí ha sido una noticia muy grata y me da la satisfacción de no haber errado jurídicamente”, dijo Gigena, adjudicando la decisión de cortarle el contrato a que “haya primado el punto de vista de la gestión política, antes que la posición jurídica”. Y agregó que le genera orgullo saber que “el criterio argumental e imperativo” que aplicó, siguiendo “nada menos que el criterio sentado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, esté también siendo apoyado por un Tribunal de Buenos Aires”.

Gerardo Gigena fue duramente cuestionado luego eximir del pago de una multa a dos motociclistas que circulaban sin casco, por entender que se trataba de “hechos personalísimos”. 

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