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River en Crisis: Pipo, pescado

Néstor Gorosito decidió ayer no hablar tras la caída ante Arsenal. Sin embargo, las horas del DT en el Millonario parecen contadas.

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A penas minutos después de la caída 0-1 de River Plate ante Arsenal, todos los canales deportivos de TV tenían la misma placa: ¿Se va Gorosito? La malaria millonaria no aguanta para más. Y ayer a los hinchas de River se les saltó la ficha y al unísono le pidieron al entrenador que se vaya del club así como también se la agarraron con los dirigentes y algunos jugadores. A la salida del vestuario era todo incertidumbre. Los players no hablaban. Miraban para el piso. Los dirigentes hablaban por teléfono. Los hinchas, seguían insultando. ¿Y Pipo? “No voy hablar”, solamente esgrimió.

Las horas del entrenador de River parecen contadas en ese cargo. Desde hace varios meses la dirigencia lo mira con cara fea, pero Gorosito siempre se mostró firme en que se iba a mantenerse, al menos, hasta diciembre. Si bien anoche se anunció que no iba haber reuniones urgentes, se espera que hoy haya una determinación de acuerdo a la continuidad o no del DT. De hecho, algunos empezaron a susurrar algunos nombres como el de Leonardo Astrada.

La realidad indica que desde que Gorosito dirige River, el Millonario nunca fue protagonista de los torneos locales ni internacionales. Tanto es así, que a sólo cinco fechas de haber comenzado el Apertura, la Banda acumula 4 puntos y está a nueve unidades de los líderes Rosario Central y Estudiantes. Además, River ya no participa de la Copa Sudamericana tras haber sido eliminado la semana pasada por Lanús, en la primera ronda.

El panorama para el entrenador es poco alentador. Ya no hay paciencia del hincha. Ya no hay paciencia de la dirigencia. ¿Hay paciencia de los jugadores? Pero no sólo ya no hay más paciencia para Pipo, tampoco la hay para el presidente José María Aguilar y su comisión directiva.
River vive una de las etapas más oscuras de su rica historia. Ni Ariel Ortega, ni Marcelo Gallardo, ni Matías Almeyda y muchísimo menos, Cristian Fabbiani, aparecen como figuras capaces de revertir la actualidad millonaria.

Sin reacción. Gorosito pasó del “tengo demasiadas pelotas para quedarme” al “me preocupa no poder llegarle al jugador. Me gusta disfrutar de mi trabajo, pero si se transforma en un sufrimiento, no es bueno para nadie”. La realidad es indisimulable. River no sólo padece una crisis de resultados y logros, sino que la malaria institucional genera ruinas en todos los ámbitos. La historia continuará hoy. Habrá palabras e ideas cruzadas, pero el desenlace parece que tendrá un final poco feliz para el ex enganche. ¿Qué dirá Gorosito hoy? ¿Hablará? Mientras tanto, el final parece cantado para su gestión.

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