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Rergis: Si no estoy bien, no iría

Instituto. Desde México, Rergis confirmó que llega para arrancar a entrenar. Despejó las dudas por su estado físico.

“Parece que en Córdoba los periodistas son médicos, ¿no?”. Caliente. También molesto. Un directivo de Instituto caminaba por los pasillos del Monumental de Alta Córdoba refunfuñando. Lo que parecía una contratación estrella, flamante, se caía a pedazos.
Es que con apenas colocar su nombre (Eduardo Rergis Borja) en los buscadores de internet, lo que aparecía en la pantalla asustaba. Rotura de ligamento cruzado en la rodilla derecha en el 2008. Nueva operación de Rergis Borja, ahora en su rodilla izquierda, en enero del 2010. Pronóstico complicado.
“Cuando llegue a Córdoba se le hará la revisación médica y allí podrán hablar”, respondía, tajante, el mismo dirigente albirrojo.

¿Y Lalo qué dice? Día a Día lo engancha, vía telefónica, armando su bolso. Juntando sus últimas pertenencias antes de agarrar ese avión que lo traerá para Argentina. “Estoy juntando mis cosas, armando todo para irme hacia Argentina. Muy contento, despidiéndome de mis familiares... En fin, armando todo”, expresó Lalo, como lo apodan en México, su tierra. Allí, Borja es un jugador con altísima chapa. Llegó a integrar la Selección de su país en el 2003, cuando el argentino Ricardo La Volpe era el DT.

Siempre como lateral por izquierda, con gran proyección, Rergis paseó su fútbol por Veracruz, León, Atlante, Tigres, Pachuca, Atlante y Atlas, donde jugó desde el 2007 hasta la actualidad y enfrentó varias veces a Boca Juniors por Copa Libertadores. Por eso lo familiar de su apellido para los futboleros cordobeses.

“El domingo o lunes estaré llegando para Córdoba. Estoy muy contento de sumarme a un proyecto nuevo y conocer un nuevo fútbol para mí. Conozco a (Claudio) Vivas de su paso por nuestro país, pero aún no se comunicó conmigo. Hablé con Alejandro (Russo), su ayudante de campo. Se dio la posibilidad ya que no me tuvieron en cuenta aquí en Atlas. Decidí cambiar un poco de aires. Era lo que necesitaba”, agrega Lalo, con ese tono amable y educado que caracteriza a los mejicanos.

–¿Cómo estás en el aspecto físico? Aquí se puso en duda tu llegada por las lesiones...
–Estoy muy bien. Y se lo comuniqué a la gente de Instituto con la que tuve la fortuna de hablar. Tuve una operación de ligamentos cruzados a principio de esta temporada. Ahora mismo estoy saliendo y con toda la rehabilitación que hice en el club logré ponerme de la mejor manera. Estoy bien, para llegar e iniciar la pretemporada. La rodilla no me ha dado ninguna molestia y por eso tomé la decisión. No iría a Argentina si no estuviera bien recuperado y confiado de mis posibilidades. Es uno de mis grandes anhelos jugar allí y siento que ahora es el momento.

–Llama la atención que un futbolista de tu categoría venga a la Segunda División de Argentina...
–Son cosas del fútbol y la vida. Momentos. Aquí en México tengo una trayectoria jugando, empecé joven. Son más de 12 años de carrera. He estado en muchos clubes, jugué finales, campeonatos, copas. Es un reto nuevo para mí. Me estoy jugando bastante con esta decisión. Es algo ambicioso. Y qué mejor que ir allá para tratar de dar lo mejor no hay. Ojalá todo pueda salir de la mejor manera. Es mi mayor deseo y anhelo.

–¿Qué pretende Vivas de tu juego? ¿Te contaron de Instituto?
–Claudio sabe bien lo que puedo darle a sus equipos. Siempre jugué en esa posición (de lateral izquierdo). La conozco bien. He jugado en Argentina en Copa Libertadores y algunos pueden haber visto que es lo que tengo para dar. Trataré de hacer un buen papel allá. Estuve investigando algunas cosas de Instituto. He visto al equipo. Sé que la temporada pasada se quedó a un pasito del ascenso. Es un equipo que conozco y sé que es una gran institución. Tiene un clásico con Belgrano y me gustaría jugarlo. Todas esas cosas me motivan muchísimo. Por eso voy.

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