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Ocio

Receta de la abuela: cantar

La Agrupación Comunicanto presenta hoy su disco de canciones y cuentos para los más chicos.

Por Gonzalo Toledo

La Agrupación Vocal Comunicanto presentará hoy su disco Cuentos musicales a la carta, un trabajo en el que la cocina es el eje en las palabras y en los sonidos. El compacto será el núcleo de un espectáculo que este grupo de “abuelos cantores y cuenteros” dará hoy a las 19.00, en el Auditorio de Radio Nacional de Santa Rosa y avenida General Paz. La entrada general cuesta 10 pesos y se puede comprar de modo anticipado en la librería Grafitos de calle 27 de Abril 247 (allí también se vende el compacto, que también estará disponible hoy en el Auditorio).

Día a Día compartió (e interrumpió, también) el ensayo general del grupo, bajo las órdenes de su directora Laura Legnazzi.

“Ni con una grúa nos sacan de este coro” cantan las 14 muchachas y los cuatro varones que integran la agrupación, en el remate del Choclocanto (versión propia de la milonga El choclo) que precede a los “retos” de la directora: “Ustedes, muchachos, hablan mucho”. Los aludidos sonríen y ponen algunas excusas. Todo es en broma, por si es necesario aclararlo. La puesta a punto sigue su ritmo y las indicaciones preceden a una nueva canción: “Cristina, no te preocupes que con Dani vas a llevar el ritmo”, dice Laura y se larga el motivo peruano Papá tenedor.

Pasa al frente Eda, para otro tema que se interrumpe por una risita. “Te voy a matar, Elio”, dice Eda y una voz del coro la respalda: “Pegale un trompadón”. Las risas pasan de golpe, cuando la directora manda a largar con una nueva interpretación, en la que la percusión se ejecuta con ralladores de pan, bols, batidores y tapas de cacerolas. Tras esto, la interrupción que llegó “por gentileza de Día a Día” y que tuvo forma de una animada conversación con tres integrantes de la agrupación.

“En este espectáculo somos cocineros que preparamos canciones y cuentos infantiles”, dice Betty (“de Alto Alberdi, pero tucumana de origen”, aclara).

–¿Y, cantaste toda la vida, o empezaste ahora?

–Empecé hace 11 años, con el coro y estoy muy feliz ¡porque el coro me da vida!

–¿Y antes no habías cantado?

–No. No había cantado más que en la iglesia, pero ahora quería cantar otras cosas y entonces me vine al coro.

–Estuve viendo el ensayo ¿es muy exigente la profe?

–¡Re exigente! Pero nos reta cariñosamente, para que las cosas salgan bien. Es creativa y tiene unas ideas, que por ahí decimos ‘qué ideota que es’ (risas).

“Entré hace unos 10 años, pero estuve antes en otros coros y estudié piano... por lo que quise seguir con la música”, se presenta Cristina. “También tocaba la guitarra, pero ahora me gusta mucho la percusión, la he descubierto en el coro”, completa.

–¿Cómo te sentís con el grupo?

–¡Muy bien! Es un grupo excelente, son todos ejemplos de vida porque hay gente muy grande pero sobretodo con un alma muy joven.

–¿Te asustaste en la grabación del disco?

–No, porque fueron muy llanos los muchachos de la grabadora. Nos ayudaron siempre y Laurita siempre nos daba las indicaciones justas. Además, estábamos mucho tiempo dentro de la sala, así que nos familiarizamos bastante.

–Si bien venías de la música, nunca habías entrado a un estudio a grabar un disco.

–No. Nunca había entrado a un estudio.

“Disiento con todo lo que han dicho mis compañeras”, bromea Elio: “Creo que esta es una cosa de locos, es una agrupación coral que va a hacer historia en el Mundo: ¡no se puede entender que 20 locos sueltos armen una historia como esta!”, sostiene entre risas.

–¿Cuántas veces se juntan?

–Nos juntamos una vez a la semana. No me queda cerca, pero igual voy, voy a cantar... berreo, en realidad. Es una cosa digna de que quede registrada, que quede registrado todo lo que hacemos, todo lo que hemos dado, lo que ofrecemos y todo lo que hemos vivido. Yo le dije un día a Laurita: ‘Comunicanto es vida’... y creo que es así. Lo que hemos transmitido en las escuelas, en los hogares, son cosas maravillosas que a nosotros nos hacen sentir muy bien. Y a pesar de que hemos dejado hace poco la pubertad (más risas) estamos tratando de pasarla lo mejor posible.

–¿Habías subido alguna vez a un escenario?

–Sí, desde que estoy en el coro. Hemos cantando en el Libertador y hemos hecho otros espectáculos importantes también. Lo que sí es que nunca me desarrollé como actor, que es algo que llevo metido muy dentro mío. Me hubiera gustado ser actor.

–Bueno, estás a tiempo.

–Yo creo que sí. Me quedan algunos añitos.

–¿Por qué? ¿Cuántos tenés?

–71. Tengo cuerda para rato... ¡pero lo que pasa es que estas mujeres no te dejan tiempo para más nada!

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