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Ocio

Pintura fresca

Una nueva generación pinta en las paredes la evolución del arte urbano del graffiti.

Por Gonzalo Toledo

En una unidad mínima de tiempo, una esquina de barrio Observatorio cambió su paisaje habitual y se convirtió en otra cosa. Los autores firmaron sus murales y agregaron un sitio de Internet, donde están colgadas sus intervenciones. Se trata de la crew (grupo) ISC-CTA, una fusión de In Situ Crew y Contra Toda Autoridad. Aquí, parte de una larga conversación, en la que explican su actividad y desburran al cronista.

–Mariano Seat1: Es una forma de expresión artística, pero el graffiti nació como un modo de representar un nombre y ponerlo en todos lados y eso es lo que se hace, pintar tu seudónimo... siempre pintas tu seudónimo. Lo que hacés es modificar las letras, los colores, la iluminación, la sombra.

–Algunas paredes las pintaron por etapas.

–Gonzalo Gotcha: Por ahí no llegás con el tiempo. Lo que más te demora del graffiti es el fondo.

–Koker: Hay días que hacés el graffiti y ya se te fue la luz y no podés hacer los detalles.

–Gotcha: Depende de la complejidad.

–Mariano: Y también de la pared. Por ahí a veces la pared es ‘ilegal’ y si no tenemos permiso vamos y pintamos en el día. En cambio si tenemos permiso vamos y la hacemos tranquilos. Querés pintar tu nombre por toda la ciudad y que la gente lo vea. Es como un arte instantáneo, una mini pieza de arte que cualquiera puede ver... no necesitás ir a un museo.

–¿Está de por medio la cuestión de que no te vean haciéndolo?

–Gotcha: Depende. Cuando hacemos estos murales (por el de calle Igualdad) la gente nos ve y no hay ningún tipo de problema. Pero por ahí salimos de noche y pintamos una cortina ‘ilegal’ y no querés que te vea nadie... lo hacés rápido y te vas.

–Koker: Depende de lo que estés haciendo... si hacés algo elaborado, lo hacés despacio y a la gente le encanta, todo el mundo tiene buena onda, aunque no tengamos permiso.

–Gotcha: No en todos lados nos dan la pared, a veces la tomamos, la vemos que está arruinada y entonces la pintamos. Invitamos a muchos amigos y si hay chicas, mejor.

–Cintia: Un vecino que no es dueño de una pared, que la usan para propaganda política, te da permiso y hasta es capaz de decirle a la policía que esa pared es suya, con tal de que pinten algo más llamativo que una propaganda.

–¿Vos sos la única chica de la crew?

–Cintia: Sí, acompaño al grupo. Antes era más oculto, pero desde que nos juntamos dijimos ‘hagamos algo distinto, hagamos murales grandes, bien hechos, con permisos y con todos los colores que se pueda’. Se venía haciendo un graffiti más oculto, más de barrio y clandestino.

–¿Hay otra crew en Córdoba?

–Cintia: Hay varias.

–¿Y hay buena onda?

–Mariano: Sí. El problema se hace cuando una crew o alguien te pisa un graffiti... Si yo lo conozco, se lo voy a ir a decir.

–Gotcha: En Buenos Aires es normal que vayan y te ‘pisen’ y haya bardo, pero acá no, acá es relativamente nuevo.

–Félix: Pero te pueden poner una bomba sobre un tag.

–¿Qué es una bomba?

–Cintia: No sabe qué es bomba...

–Gotcha: Hay jerarquías en el graffiti: tenés la forma básica que es el tag, una firma.

–Koker: Y una firma no pisa otra firma, porque es símbolo de bardo. Una bomba es lo que sigue, es un poco más elaborada y a dos o tres colores.

–Félix: Que por lo general se hace ilegalmente porque se hace rápidamente.

–Koker: Una bomba no tapa otra bomba.

–Cintia: Una pieza sí tapa a una bomba.

–Koker: Una pieza es un graffiti individual y un graffiti no tapa a otro a no ser que hagas un mural, todo conectado.

–Gotcha: De hecho, está aceptado de que si te tapan con un mural increíble, te tenés que quedar mudo. Por eso está la competencia, si no te estancás. En un momento, en Córdoba eran todas bombas y no evolucionaba el estilo.

–Koker: Si vos ves lo que hace otro artista y decís “¡Qué hijo de!”... ya querés hacer algo mejor.

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