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"Pepe", el compañero presidente

Uruguay. En un acto que terminó en una fiesta popular asumió José Mujica. Pidió colaboración a todos los sectores de la sociedad.

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El izquierdista José Mujica, un ex tupamaro de 74 años que pasó 13 en la cárcel, asumió ayer como presidente de Uruguay en una jornada de gestos simbólicos, como el "baño de multitudes" que se dio por las calles de Montevideo y el saludo que recibió de las Fuerzas Armadas y la Policía.

El ex guerrillero, ganador de las elecciones de noviembre del año pasado con el Frente Amplio (FA), tomo posesión en un motivo acto en el Palacio Legislativo, donde su mujer, Lucía Topolansky, le tomó la declaración constitucional por ser la senadora más votada en los pasados comicios.

Mujica se convirtió así en el segundo mandatario de izquierda de la historia del país oriental al sustituir a Tabaré Vázquez, compañero suyo en el FA, que horas después le colocaría la banda presidencial en la Plaza Independencia, en plena ebullición ciudadana.

Su investidura se produce exactamente 25 años después de que Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000) se convirtiera en el primer presidente de la transición tras la dictadura que gobernó el país de 1973 a 1985.

En su discurso de investidura, que comenzó con un "querida Lucía", en referencia a su esposa, y terminó con un "patria para todos y con todos", Mujica abogó por buscar la concertación con la oposición, los empresarios y los sindicatos, por encima del conflicto.

Proceso de transformación. Vestido con un traje oscuro, una camisa blanca y un pañuelo del mismo color en la solapa, una indumentaria poco habitual en el ex guerrillero, prometió generar transformaciones por un plazo de 30 años, no del Frente Amplio sino del sistema de partidos, que es "sabio y potente".

Dijo además, que las prioridades para su Gobierno serán la infraestructura, la cultura, la matriz energética y la seguridad ciudadana.

Otras de las metas que se ha fijado serán la reforma del Estado, que ha recibido reticencias de los funcionarios, y reducir la pobreza, para lo cual apelará a la formación de los jóvenes.

Uno más del pueblo. Al salir del Parlamento, el nuevo gobernante se desplazó hasta la Plaza Independencia en el denominado "Pepe móvil", una camioneta descubierta que funciona con electricidad, adaptada para la ocasión.

Miles de uruguayos, la mayoría con las banderas de color rojo, azul y blanco del Frente Amplio, siguieron el paso del vehículo presidencial por la Avenida del Libertador y la Avenida 18 de julio.

En el trayecto, Mujica no pudo resistir la tentación y se bajó del "Pepe móvil" para saludar a la gente, dando una muestra más de su desapego al protocolo, algo que le ha valido críticas de sus detractores pero que los expertos consideran en parte la razón de su éxito.

Subido en el estrado y arropado por su esposa, el nuevo Gabinete, y un viejo amigo militante tupamaro, un "peludo", como lo definió Mujica, lanzó un mensaje claro y sincero para sus seguidores.

"¿Sabes una cosa pueblo? Cuando uno tiene 74 años, vos no tenés la caja de repuestos aceitada y pronta. Por esa razón, este es un gobierno de equipo, que no delega responsabilidad, pero que sabe que tiene que desconfiar de la biología, aparte de desconfiar de las limitaciones que puede tener la soledad de nuestra cabeza", comenzó.

Y agregó: "Sabemos que hoy casi tocamos el cielo con la mano y mañana empezarán los días cansinos del trabajo, inevitablemente, camino del purgatorio".

El resumen de los mensajes que lanzó durante toda la jornada fue claro: "La Historia ni empieza ni termina con nosotros. Necesitamos la colaboración de todos los sectores que componen la sociedad, los ricos, los pobres, los del medio".

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